Kaysen.
El sol que entra por la rejilla de la ventana impacta directamente en mi rostros , abro un poco los ojos, me duele tanto la cabeza que hasta moverme se siente como un calvario, me remuevo en busca de mi teléfono y me desconcierta la textura de una cama que obviamente no es la mía, junto con el olor frutal que desprenden las sabanas, por fin abro los ojos para encontrarme en una habitación cuyas paredes blancas están repletas de carteles de series y películas de las cuales justo ahora no tengo ganas de recordar sus nombres. Ya para este momento caigo en cuenta de que estoy en la casa de Taylor.
Me dispongo en salir a la cocina a buscar lo que mi sistema pide a gritos, café.
-Buenos noches Aurora, creí que te despertaría para tu próxima cumpleaños.
Taylor está sentada en el sofá rodeada por un batallón excesivo de libros si me lo preguntan, tiene el cabello rubio atado en una coleta alta y usa esos lentes que la hacen ver como Harry Potter.
-¿Noches?, ¿Qué hora es?- preguntó mientras me sirvo una taza de café-
-Bueno quizás exageré un poco pero eso es lo mío. Son las 3 de la tarde y en el microondas hay comida por si quieres.
-Por más amigas como tú Tay.
La verdad es que además de café mi cuerpo suplicaba por algo de comer ya que anoche ni siquiera cené, lo único que ingirió mi cuerpo fueron cantidades excesivas de alcohol. Me acomodo a su lado en el sillón de terciopelo y ojeo lo que lee mientras como.
-Creí que tu mamá te había venido a visitar.
-Así era pero se fue antes porque la solicitaron para unas cirugías importantes mañana, y ya sabes como es, le mencionan el trabajo y se derrite. Pero ya no me afecta, estoy acostumbrada-mueve los hombros para restarle importancia, casi no habla de ese tema.
- Hay cosas que nunca cambian, no lo pienses demasiado- suspiro decepcionado de la situación, la madre de Taylor no ha sido totalmente mala pero ha estado muy ausente de su vida- bueno yo me voy, tengo que terminar de retocar unas fotos para presentarlas mañana.
-Nos vemos- se despide para luego seguir clavada en sus libros.
No me apetece estar encerrado en mi ahora triste apartamento donde posiblemente me atormente con cosas que aunque las piense una y otra vez y analice las situaciones en mi cabeza como si pudiera usar una maquina del tiempo y cambiar todo lo que hice mal. A demás ni siquiera he tomado las fotos que tengo que entregar mañana así que tomaré de tema generador el teatro.
El camino es latoso, hay mucho tráfico debido a las fuertes nevadas. Entre más blanco está todo más atrapado me siento, y aunque haya tanta nieve ni siquiera el ruido constante de la ciudad me ayuda a disipar las lagunas de mi mente.
-Buenas tardes, ¿a qué se debe su visita? – el portero me detiene antes de que pueda entrar así que hago memoria y recuerdo que no traje mi carnet.
- Me llamo Kaysen Drew, soy estudiante en la Universidad de Montreal, vine a tomar unas fotos para una presentación, no traje mi carnet pero puedo llamar a Matthew klein si gusta.
Ojalá me deje pasar porque se me está congelando el culo y ni siquiera tengo mi teléfono para llamar a Matthew. Me examina con la mirada pero su expresión cambia al fijarse en el estuche de mi cámara, que gracias al cielo tiene el grabado de la universidad.
-No hace falta, Matthew me dijo que quizás algunos de sus estudiantes vendrían así que pasa tranquilo, pero no tardes tanto porque cerramos a las 8.
Bueno que bien, para lo que tuve una semana de plazo ahora tengo que terminarlo en dos horas aproximadamente, y sin incluir que no podré dormir retocando las fotos.
Mi tema se llama “lo que oculta una máscara”, porque en el teatro todo es así, sin importar que tanta mierda tengas en tu cabeza tienes que meterte en el papel, salir al escenario y actuar. “Actuar” esa palabra últimamente resonó mucho en mi mente porque fue uno de los motivos por los que ahora mi vida se siente como estar rodeado de puras personas con máscara, no sabes qué hay detrás si te dicen la verdad o te mienten por eso de una forma bastante irónica elegí esta temática en el teatro porque aquí es donde muchas personas vienen a ocultar su verdad detrás de una muy maquillada mentira.
Me acomodo a los pies del escenarios, me gusta la luz cálida que deslumbra el salón, le da un toque un tanto supresivo a las cosas ya preparadas en el escenario. Me alejo un poco para darle un enfoqué diferente a la perspectiva de las fotografías, y de la nada aparece una chica recitando un monólogo que parece ser de la obra “Hamlet”. No se percata de que estoy allí pero me fijo mucho en ella y el lugar en el que está, sus expresiones al hablar, la forma en que su tez blanca y cabello oscuro atraen la luz del reflector, una sensación extraña de hormigueo me recorre todo el brazo hasta alojarse en la punta de mis dedos, de alguna forma ella pega perfectamente con lo que quisiera captar con estas fotos, así que saco algunas, aprovecho que está caminando para tomar unas tantas un poco desenfocada.
A través de el lente de la cámara noto como sus ojos verdes conectan con los míos, ella tiene una mirada mordaz pero de alguna forma parece asustada y no se porque siento que tiene ganas de insultarme.
‐¿Qué crees que estás haciendo imbécil?- lo dice con el ceño fruncido y me mira como si me repudiara. A la final tuve un buen presentimiento definitivamente su expresión venía con insulto.
Editado: 11.07.2026