Los ecos del silencio

Capítulo 3

Kaysen.

En ocasiones hay personas que a simple vista las aprecias de una manera amable, deduces que tal vez sean risueñas por su forma de prestar atención, educadas al escucharlas hablar, calmadas al notar como te miran. Y luego está esta chica que con solo cruzar miradas conmigo me tacho de acosador y para completar me llamó idiota.

-¿Estás sordo o que?, te pregunte que estás haciendo aquí- exige de una forma bastante amenazadora, teniendo en cuenta la estatura que tiene.

‐Tranquila red, estoy tratando de explicar que solo es un malentendido-respondo un poco exasperado, ya que no me deja hablar- no te pongas histérica y aclarar las cosas.

-¿Red?, ¿se supone que soy tu perro?-me cuestiona de forma despectiva y con el ceño fruncido.

-¡No! no!, disculpa es que te molestaste sin razón y ni siquiera me dejaste explicar así que solo pensé que te parecías un poco a red-trato de aclarar rápidamente algo absurdamente estúpido, mientras ella me mira como si fuera un retrasado- en fin no importa, solo trato de decir que no te estoy acosando, solo estaba tomando unas fotos y tu te metiste en mis tomas.

-Bueno entonces ¿porqué simplemente no me dijiste que me moviera o algo así?- pregunta con cierta obviedad- ¿o acaso tienes problemas para comunicarte?

De verdad que tratar de razonar con esta mujer es como hablarle a la pared, me tienen un poco desesperado sus constantes acusaciones, está peor que los niños cuando les niegan un helado.

-Mira, puedo mostrarte las fotos para que veas que no eran perversas como crees o borrarlas si prefieres…

-Borralas-responde tajante sin darme oportunidad de terminar- porque si llego a ver por casualidad alguna de esas fotos ya veras lo que haré.

Se da media vuelta para marcharse, cuando está apunto de desaparecer de mi campo de visión me dedica una mirada que podría jurar que sentí como me taladró el pecho. Quedó ahí plantado procesando lo que acaba de pasar y solo hay una frase rondando mi cabeza, “que loca”.

Después de aprobar por los pelos mi actividad final con las fotografías del teatro que en palabras de Matthew el profesor de la asignatura fueron “bastante mediocres para venir de alguien con un talento nato” llegaron las vacaciones y aunque soy consciente de que mi rendimiento bajó notablemente desde hace unas semanas, precisamente desde que terminaron las cosas con mi ex, no he logrado despejarme para poder seguir adelante porque por más que lo intento no puedo dejar de estar distraído y distante, como antes. Odio eso, odio que aún sin estar juntos Grace logra influir en mi, mejor dicho dejo que influya en mi.

-Kay baja de la nube-el chico moreno que tengo en frente chasquea sus dedos en mi cara.

-Lo siento estaba… pensando unas cosas.

-Si lo noté, en fin, te decía que quizás podríamos ir al lago de Quebec, ya sabes aprovechando las vacaciones antes de comenzar el último semestre.

-Christopher estamos a -5° , ¿en serió te parece buena idea ir al lago?- Taylor le pregunta lo obvió y nuestra respuesta a su silencio son unas sonoras carcajadas.

Por inercia instante fijo mi vista en el ventanal que tengo al lado y reparo los copos de nieve que se posan en el vidrio, estos tienen una figura muy característica, y es aquí cuando me pregunto como algo tan lindo puede ser el detonante de tantas porquerías.

-Espero que esas misma energías que tienen para burlarse las usen para aguantar en la disco por lo menos hasta la media noche.

-Tu no piensas en otra cosa que no sea fiestas, sexo y tomar-le reprocha Taylor-

-Solo se tiene veintidós y una vez en la vida-se defiende él con lo mismo de siempre- por otro lado mi amigo Kaysen- pasa su brazo alrededor de mis hombros- tú eres atractivo, no más que yo pero te reconozco lo tuyo, eres serio, alto…

-No quiero que me presentes a nadie-le corto, ya se por donde viene la cosa.

-No sería nada serio, encuentros casuales con chicas lindas eso es todo.

-Déjalo en paz, él no es un perro en celo como tú, además ya sabes como es todo no seas idiota.

Mientras ellos discuten por tonterías mi ojos captan por inercia la presencia de una chica con una piel de porcelana, cabellera larga y oscura como la noche y lo que la hace inconfundible son esos ojos verdes como las esmeraldas que resalta esa mirada tan penetrante que tiene. Ocupa la mesa de la esquina, está con un grupo de personas pero ella resalta completamente por encima de todos. Tiene un reflector natural.

‐¡Miren es red!-detengo su debate matutino y ellos guían su atención al lugar que ocupa mi mirada.

‐¿Dónde?.

‐En la mesa de la esquina, es la chica de ojos verdes.

‐¿En serio red era Sadie Bennett?- pregunta el moreno.

-¿De dónde la conoces?‐inquiero curioso.

-No la conozco en si, solo se quien es, dicen que es una de las que más destaca en la facultad de artes escénicas, a demás de se una belleza claro está.

-No puedo creer que la llames red-se ríe Taylor- es muy bonita para ese apodo, ya no le digas así.

-Créeme si la hubieras visto ese día quizás la llamarías maléfica o algo así-le doy un trago a mi bebida.

No puedo evitar observarla, aún no cuadro que alguien con ese aspecto tan carismático sea más explosiva que una granada. Es bastante risueña, interviene más que la mayoría en la conversación y tiene una sutileza sorprendente en cada gesto que hace…

-Si la sigues mirando así y la entendería si vinieras a tachaste de acosador -Chris escupe su bebida ante es comentario que hace Taylor, quien intenta con todas sus fuerzas no burlarse.

-Ya no me jodan, no se ni para que se los conté-me dispongo a levantarme para ir a pagar la cuenta antes de irnos.

-Porque somos tu diario personal.

Les muestro el dedo corazón cuando vienen detrás de mi, antes de salir del Café le echo un último vistazo a la chica de mirada feroz y para mi sorpresa ya ella tiene la vista clavada en mi, nuestras miradas colisionan por un segundo antes de cruzar el umbral de la salida.




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