Kaysen.
Al final tuve las bolas de venir a ver a mi madre 1 día antes de acabar las vacaciones a pesar de que vive a dos horas de distancia, pero para mi eso no era el problema, sino la inminente conversación que se que me espera al llegar y la inevitable pregunta del tema que he tratado de evitar con todas mis fuerzas. ¿Qué pasó con Grace?.
Pasé una hora muriéndome del frío viniendo hasta Ottawa porque mi auto decidió que hoy era el día para que a medio camino la calefacción se dañara y una de las putas ventanillas no cerrara por completo dejando pasar nieve y por ende frío, este debe ser el universo mandándome una señal. Hoy este camino que he recorrido tantas veces se siente interminable, me agobia saber que o le mentiré a mi madre como un puberto o me obligaré a contarle lo que pasó y por ende a relatar ese bache de mi pasado en voz alta, cosa que no hago hace 5 años.
Al entrar por el patio trasero me dirijo a la cocina y reparo detenidamente a mi madre que se ve más delgada que la última vez que vine, a demás lleva el cabello completamente castaño posiblemente porque ya sus cabellos blancos eran muy notorios y decidió teñirlo.
-Hola mamá-llamo su atención al verla de espaldas, está poniendo la mesa para el almuerzo, siempre calcula más o menos la hora a la que llegaré.
-Hola bebé-se apresura a abrazarme en cuanto me ve y no pierde la costumbre de usar ese apodo que me tiene desde que tengo memoria- me imaginé que llegarías más tarde por la nevada.
Reparo el comedor ovalado de seis puestos y mi vista se detiene justo en el tercer plato que está al lado de el lugar que siempre ocupo, me quedo mirándolo fijamente y siento una opresión en el pecho, es un sentimiento que no puedo explicar, es como si me ahogara poco a poco y cada vez que voy más profundo menos logro identificar si me estoy hundiendo en decepción, odio, tristeza o simplemente dolor.
-¿Y Grace?, ¿no vino contigo?- mamá mira hacia la puerta por encima de mi hombro emocionada y es esa misma emoción lo que hace que sienta como las palabras van rasgando mi garganta.
-No, y ella… -hago una pausa y observo la expresión de confusión que tiene mi madre. Ya me esperaba la pregunta pensé que estaba listo para está conversación pero ya veo que ni siquiera puedo escuchar su puto nombre- ya no vendrá más- logro decir.
-¿Qué?-se queda expectante como esperando a que diga que no es cierto, pero para su desgracia esas palabras no llegan.
-Terminamos hace dos meses y medio.
-¿Y apenas ahora me lo cuentas?-cada vez se le ve más confundida-¿Cómo paso eso? si apenas hace tres meses estuvieron aquí y se veían bien, parecían… felices.
Su expresión se va transformando poco a poco de confusión a desconcierto mezclado con tristeza. Mi madre es una persona muy transparente, siempre ha sido fácil de leer.
-Lo éramos pero las cosas se acaban ma y es que ella… -tomo sus manos y me quedo helado mirando a mi madre, pensando en si decirle la verdad y contar todo lo que pasó o simplemente maquillar la realidad- ella ya no quería estar conmigo así que decidimos dejar las cosas hasta ese punto‐ al final miento tragándome todas las cosas que se me reúnen en la garganta, obligándolas a que no salgan y simplemente guardar silencio.
-Ay bebé- me mira con la ternura típica y cálida de una madre posando su mano en mi mejilla, con eso mis ojos se cristalizan amenazando con soltar las lágrimas que he retenido los últimos dos meses y que me niego a soltar justo ahora- ven aquí- me dejo envolver por sus brazos. Solo muestro este lado tan vulnerable con ella porque me prometí no ser vulnerable ante nadie nunca más- se que hay algo más pero si no quieres decirlo esta bien, pero ten en cuenta que callar es el principal detonante de los ecos que se expanden en tu cabeza.
Termino de poner la mesa mientras mi madre prepara todo para servirnos, decidió no preguntar más y centrarse en compartir el día conmigo, en eso llega Kevin quien es mi hermano mayor y se queda estático al verme sentado en el comedor, no puedo ocultar la molestia que me genera verlo así que rompo el contacto visual y me concentro en mi plato.
-Kay, no sabía que vendrías hoy- dice con cierta incomodidad- ¿y Grace?
No puedo creer que el muy maldito haya hecho esa pregunta. Lo observo con los ojos destilando rabia y tenso la mandíbula al punto de que me duelen los dientes.
-¿Quién sabe?, esa es la incógnita del momento- respondo con hostilidad pero con un tono de voz neutro.
-No seas hostil- dice acercándose y alternando la mirada entre mamá y yo- solo opino que deberías saberlo.
-No veo la razón-ya me está colmando la paciencia.
-Ya, siéntate Kevin-advierte mamá aún de espaldas intuyendo la discusión, pero él decide ignorarla.
-Pues se supone que es tu no…
-¡No seas tan hijo de puta y cállate la boca!-exploto estrellando el puño contra la mesa. Me levantó para encararlo pero mamá me lo impide plantándose frente a mi.
-Se sientan los dos-hace la última advertencia-¿qué les pasa, por qué de repente están en una batalla campal?- noto su preocupación y me obligó a recuperar la compostura.
-Tuvimos una pequeña discusión, ya sabes como siempre-responde él con tranquilidad dedicándole una leve sonrisa.
Mientras estamos comiendo mantengo una conversación con mi madre acerca de las cosas que han pasado en el vecindario desde la última vez que vine, mi hermano solo se limita a escuchar, el ambiente se siente tenso a pesar de que mamá ha hecho todo lo posible para calmar las aguas.
Después de almorzar nos sentamos en el alféizar de la ventana de la sala, solamente los dos, Kevin decidió subir a arreglar no se que en el baño pero se que es solo una escusa pero es mejor así puedo disfrutar una tarde tranquila con mi madre que no veía hace meses.
-¿Ya has pensado que harás al terminar el semestre?, este es el último.
-Algo así, uno de mis profesores me dijo que podía conseguirme una vacante en una pequeña televisora local para ser ayudante a la hora de las filmaciones.
Editado: 29.07.2026