Sadie.
Ya salimos de los meses más fríos del año, eso me pone un poco triste porque no voy a ver a la ciudad teñirse de blanco tan a menudo, pero eso es parte del proceso, no todo es para siempre, ni la nieve. Ni el frío. Ni el dolor. Estos días he pensado mucho en lo que dijo Matthew, nunca nada había rondando tanto mi mente, pero lo que él me dijo se repite una y otra vez en mi cabeza, como un eco. Quizás debería asimilarlo, porque si no lo puedo olvidar es por algo ¿no?.
Salgo a caminar para pensar quizás, le realidad es que a veces ni yo misma se lo que quiero hacer. Siento que mi vida está bien dentro de lo que cabe. Me va bien en mi carrera, tengo amigos, mi núcleo familiar no es tóxico ni conflictivo, al contrario, mi familia se caracteriza especialmente por se súper amorosa. Pero aún así, teniendo todo eso la mayoría del tiempo hay algo que no permite avanzar en paz, seguir adelante sin sentir que estoy atada al pasado y eso me jode, porque cuando algo te marca de tal manera y no lo superas por completo, muchas de tus acciones van a estar ligadas a eso, a ese miedo, esa angustia, esa inseguridad. Así como yo, que por un simple capricho adolescente no he podido seguir adelante sin mirar atrás.
Voy calle arriba con mis audífonos puestos, mis manos están dentro de los bolsillos de mi abrigo azul, a pesar de que no nieva aún hace bastante frío. Observo el cielo, está plagado de nubes grises, avisando que la lluvia se acerca. Entro en la biblioteca para refugiarme antes de que empiece a llover.
Amo esto, para mi las bibliotecas o mejor dicho lo que encuentro en ellas, los libros llenos de mil mundos, mil historias, tantas enseñanzas. Una de las razones por las que amo los libros es que a veces escapas un poco de tu propia realidad perdiéndote entre página que están llenas de tantas cosas que te encantaría vivir. A demás me encanta la tranquilidad que se haya aquí, hay tanto silencio que ni siquiera piensas solo para no interrumpirlo. Tomo asiento en una de las mesas del fondo, abro mi laptop y me pongo a continuar con la redacción de mi tesis. No se cuanto tiempo pasa, me levanto para buscar una taza de café, miro por la ventana y veos como las gotas de agua se resbalan por el vidrio, está lloviendo bastante fuerte y yo ni paraguas traje. Vuelvo a mi lugar para seguir con lo mío pero alguien conocido que se encuentran justamente en la mesa de al lado llama mi atención.
-¿Kaysen?
Caigo en la cuenta de que lo dije en voz alta cuando la mirada del chico colisiona con la mía. Lleva unos vaqueros negros y una camisa azul que se le ajusta un poco al cuerpo, más específicamente a sus brazos y pecho y como de costumbre va despeinado.
-Hola red- hace su laptop a un lado para luego apoyar sus brazos en la mesa- te vi hace un rato cuando te levantaste a tomar café como por cuarta vez.
-Que observador- tomo asiento de nuevo- ¿qué haces?, ¿editas algo?, digo, si se puede saber- ríe por lo bajo.
-Hago lo mismo que tu al parecer- señala mi laptop- últimamente no le he invertido mucho tiempo a mi tesis. Al contrario de ti que pareces ir muy adelantada.
-Es que no me gusta perder tiempo.
-Lo se, es muy evidente, por como eres es fácil deducir que eres del tipo perfeccionista- comenta volviendo su atención al aparato.
Juro por Dios que no entiendo como cada cosa que sale de la boca de este hombre suena como un comentario pasivo-agresivo. Lo miro fijamente tratando de no decir nada pero con él me sale del alma lo de soltar las cosas.
-¿A si?, y según tu ¿cómo soy?- me cruzo de brazos.
-Eres muy mandona y autoritaria- cierra la laptop sin dejar de mirarme- por lo que asumo que tiendes a ser perfeccionista.
-Creo que te gusta asumir muchas cosas.
-Quizás, pero no negaste que tengo razón- la comisura de sus labios se eleva ante mi silencio- ah y, las personas perfeccionistas suelen enojarse muy rápido, así como tu.
-No es cierto-replico.
-¿Ves? Ya te enojaste- niega con la cabeza- y es exactamente por eso que te llamo red.
No admitiré que me moleste porque primero muerta antes que darle el gusto.
-Ilumíname, ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
No se si su cara de incredulidad ante mi interrogante me parece graciosa o fastidiosa, pero definitivamente no entiendo su reacción.
-Red ¿ en serio nunca has visto Angry Birds?
-¿Qué es eso?, ¿una serie?
- No puede ser- se burla. Su risa es ronca, muy varonil. Nunca lo había escuchado reír así. No se porque verlo me hace sonreír un poco- perdón es que no asimilo que no conozcas una de las películas animadas más vistas del 2016.
-¿Y el problema?- levanto una ceja con confusión ante su argumento.
-Sadie es como que me digas que nunca viste Cars.
Me quedo en silencio. No la conozco, quizás sepa cual es pero lo más probable es que no la haya visto. Él me mira incrédulo y no puedo evitar reírme un poco. Su reacción es muy graciosa, tiene una expresión como si le hubieran dado la noticia de que su hermano es adoptado.
-¿Al menos conoces las de Toys story?
-Quizás, pero no estoy segura.
-Empiezo a pensar que tu infancia fue sombría, pero esto será tema para otra conversación.-agrega con un drama que me parece muy gracioso-En fin, lo de tu apodo- se saca el teléfono del bolsillo- mira.
Me muestras fragmentos de la película donde sale un pájaro rojo que se molesta hasta por respirar. Lo único que ronda mi cabeza para definir a este ser es “imbécil”.
-¿En serio me asemejas con eso?- señalo su teléfono.
Puedo notar como reprime la sonrisa, es obvio por como aprieta los labios. Más le vale no reírse. No responde.
-Eres un imbécil ¿lo sabías?.
-Lo dices a menudo- responde dándole cuerda al asunto.
-Por eso me caes mal.
-Entre otras cosas ¿no?.
Guardo mis cosas, él sigue cada uno de mis movimientos con la mirada. Me levanto para irme pero me toma del brazo sin dejar se reírse, lo que hace que me fastidie un poco más. De verdad no se como me irrito tan fácil con él.
Editado: 29.07.2026