Los ecos del silencio

Capítulo 13

Kaysen.

Simplemente me quedé allí, no pude avanzar mas, mi única reacción fue llevarme una mano al pecho porque lo siento. Siento todo de nuevo, la ira, la decepción, la tristeza, la traición. Todo los sentimientos de esa noche y los que vinieron después , pero esta vez todo junto y no se como lidiar con todo eso que siento. No quiero lidiar con eso. Una vez más parece que pase los últimos meses en una auto a todo velocidad, recomiendo calles sin rumbo, esquivando los obstáculos una y otra vez pero justo en este momento cuando pensé que se había acabado me llevo el estrellón de lleno contra el muro. Ella me observa expectante a lo que diré o haré pero nada me sale. No quería verla, no estaba listo.

-Grace- es lo que alcanzo a decir.

-Hola guapo- noto como la tensión en sus hombros se disipa.

Eso me molesta ¿cómo puede estar tan tranquila?, actúa como si todos estuviera bien. Desvío mi mirada a la isla de la cocina donde tiene dos platos servidos. Eso aumenta más mi rabia. ¿En serio cree que una comida va a arreglar todo?.

-¿Qué mierda haces en mi casa?- obligo a mi garganta a soltar las palabras.

-Ven, sentemos-señala los platos.

-Te hice una pregunta Grace- sentencio con la poca paciencia que me queda.

-Solo quiero hablar Kaysen, ¿es mucho pedir?- habla suplicante haciéndose la santa.

-Si, demasiado diría yo así que lárgate por favor- me masajeo el puente de la nariz.

Se acerca a mi y posa sus manos sobre mi pecho. Apenas me está tocando pero siento que quema. El tacto de unas manos que antes me resultaba cálido ahora solo me hace querer alejarme. Me mirar con sus ojos color miel cristalizado por las lágrimas como suplicando que no me aleje pero ya esa mirada no me convence para nada, solo me causa malos recuerdos el simple hecho de tenerla cerca. Me hace sentir como si mi vieja cicatriz sangrara de nuevo y odio eso.

-Escucha, estoy cansado, estos últimos meses he estado bien, no te necesito ni te quiero cerca, no hagas que esto quede peor y vete-razono con el último grano de paciencia que tengo. Quito sus manos de mi y me alejo unos centímetros.

-No seas así- esa respuesta me vuela la compostura- me pediste espacio y lo respeté, me pediste tiempo y te lo di, amor por favor ya han pasado más de cuatro meses, no seas egoísta nosotros tenemos…

-¿Egoísta?, disculpa ¿Tu me acabas de llamar egoísta?, ¿a mi?- esta es la cúspide del descaro. No quería pelear. Ni discutir pero esto es el colmo.- ¡Grace pasaste cinco malditos años mintiéndome!, ¡tenías el valor de despertar cada mañana a mi lado sabiendo que no sentías nada por mi!- no soporto¿Para qué? , ¿para probarte, para hacerme ver manipulable tal vez?. ¡Hablabas de tener un futuro y de salir adelante y todas esas mierdas mientras que a mis espaldas me veías la cara de imbécil! Y si tal vez si fui un maldito imbécil, lo reconozco, pero solo por no ver más allá de cada de cada mentira.

-No digas eso, no es verdad, yo estaba enamorada de ti. Todo fue verdad, yo amaba verte cada día y para mi imaginarme un futuro contigo lo era todo y si decidí contártelo era para poder seguir sin mentiras ¿No crees que fue mejor que seguir ocultándotelo? -dice mientras las lágrimas mojan sus mejillas.

Intenta acercarse pero me alejo nuevamente y cada vez con más desdén. No puede creer que aún me quiera vender ese cuento.

-No pues gracias, aprecio tu valiosa sinceridad-me paso las manos por el cabello frustrado-¡Al diablo tu sinceridad, solo quieres minimizar la mentira!. Por favor dame la llave y vete.

-Kay por favor, yo estuve contigo en cada momento, te escuché te apoyé, solo estuve para ti, no quiero y nunca quise lastimarte, de haber podido quitarte tu dolor lo habría hecho porque solo quería que fueras feliz… conmigo así que… por favor- suplica entre lágrimas- Yo te amo.

-No, no- niego riendo con ironía- tu no me amas, tu eres solo una persona egoísta que simplemente que estaba tan podrida por dentro que necesitaba a cualquier idiota solo para que la ayudara a limpiar un poco su mierda y ¿sabes que? Casualmente fui yo-escupo cada palabra filosa con la esperanza de que le duela tanto como ella me lastimó a mi y se que esto quizás es infantil pero este es mi yo de dieciséis años hablando desde la herida- así que no, tu no me amas, tu solo amabas la idea de que hubiera alguien dispuesta a arrastrase por ti si hacía falta, alguien que sin importar todo lo que destruyeras a tu paso estaría allí gustoso a recibir los escombros sobre su cabeza por ti…- observo a la persona que más amé, la persona por la que lo hubiera dado todo y lo único que me transmite es decepción- tu amabas únicamente la idea de tener a alguien plenamente incondicional. Así que no vuelvas a decir que me amas por que eso ni tu te lo crees.

-Kay yo…

-Vete o me voy yo- la encaro- pero ten por seguro que cuando regrese no quiero verte aquí ¿entendiste?.

Tengo el estómago revuelto por todas las emociones acumuladas, por liberar todo lo que quería y no pude decirle en el momento porque yo si la amaba y lo que me hizo me rompió y nunca en su vida voy a dejar que vuelva a reconstruirme.

No se mueve. Sigue llorando parada frente a mi, los mechones delanteros de su cabello castaño están húmedos por las lágrimas. No habla y lo peor es que en su mirada aún queda un ápice de esperanza aferrado a que puede arreglar algo de esto pero lo que no sabe que desde aquella noche lo perdió todo.

-Bien-me doy media vuelta para irme-deja la llave bajo el tapete de la entrada cuando te vayas y espero que si todavía eres sensata te alejes de mi porque desde mi perspectiva el “nosotros” ya está muerto y enterrado.

Doy un portazo al salir que seguro sacudió el edificio. Voy al estacionamiento, enciendo el auto y arranco. Mi cabeza está vuelta un lío, los pensamientos y recuerdos van y vienen, las lágrimas amenazan con salir pero no quiero, me niego a llorar por eso otra vez. No lo merece. Voy directo al departamento de Christopher. Me detengo en el estacionamiento del edificio pero no salgo del auto. No puedo. Algo me impide dar un paso más, así que simplemente me recuesto en el asiento y sin importar cuanto luche por contenerme lloro hasta quedarme dormido.




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