Los ecos del silencio

Capítulo 14

Sadie.

Nunca me cansaría de rechazar salidas a fiestas donde la gran mayoría tiene un concepto de “diversión” basado en alcoholizarse y ver en que tan mala condición terminan. Aprovecharse de chicas con unos tragos demás. Tener algo de una noche. Puras cosas banales, que en su mayoría no son lo mío y no es que odie las fiestas pero no son mi zona de confort. Por otra parte están los maravillosos, espectaculares y grandiosos parque de diversiones. Estos parques para mi son lo mejor de mundo porque son la combinación perfecta de diversión, adrenalina y susto.

Lina, un grupo de compañeros de la uni y yo nos pusimos de acuerdo para venir. Hicimos la fila y compré una cantidad exagerada de boletos pero dije que me iba a subir en todo aunque me baje vomitando. Así como cuando era más pequeña, siempre que me subía tres veces en la montaña rusa más extrema que veía me bajaba casi que expulsando de mi interior hasta las tripas; pero valía totalmente la pena. Agarro a mi amiga del brazo y nos mezclamos con el gentío para subirnos a una de las tantas atracciones. Siempre he pensado que el atardecer en las ferias es de los más hermoso que hay, porque ver como la alegría y colores del lugar se compaginan a la perfección con los tonos anaranjados casi rojos del cielo se ve completamente mágico. En opinión, claro. Si supiera dibujar no me cansaría de plasmar mil atardeceres en una libreta.

Luego de bajarnos de la montaña rusa-Obviamente tenia que empezar con adrenalina pura- Nos dirigimos a el Revolution. Miro hacia todos lados como una niña mientras caminamos, en eso mi mirada reconoce a alguien entre la multitud. Kaysen, está acompañado por el chico moreno de la otra vez y una chica rubia, delgada pero con unas curvas increíbles, es muy hermosa, por como lo va jalando del brazo asumo que es su novia. En realidad no me sorprende que tenga pareja. Me fijo en él, a pesar de que va arreglado se le ve un semblante algo triste, no es que lo conozca mucho pero su expresión es mucho más seria que de costumbre además de que se le marcan ligeramente unas bolsitas oscuras debajo de los ojos. Quizás no paso muy buena noche.

-Sadie ya nos toca-me toman del brazo.

Vuelvo mi vista en dirección al chico pero ya este no se encuentra en mi campo de visión. Trato de restarle importancia, es decir, no es que seamos amigos.

Después de subirnos a por lo menos cuatro cosas que daban vueltas nos tomamos un rato para comer algo. Me siento en un banco mientras me como un helado. Las chicas fueron al baño y los demás sabrá Dios a donde, lo único que se es que nos veremos aquí en veinte minutos.

De un momento a otro alguien se deja caer a mi lado, me sobresalto un poco y de manera instintiva miro a la persona. Me asombro al conocerlo.

-Hola Red- me saluda.

-Hola acosador-correspondo el saludo con su apodo de forma inmediata.

Pone una expresión muy distinta a la de hace un rato cuando lo vi. Justo ahora está mirándome fijamente y sus labios se curvas en una sonrisa.

-No pensé que estos lugares fueran de tu estilo.

-¿Por qué?- alzo una ceja- ¿Acaso a una chica no le puede gustar la adrenalina?.

De repente su mirada cambia, se torna algo divertida, como si hubiera esperado esa respuesta.

-¿Adrenalina?, ¿acaso te has subido más de dos veces a la rueda de la fortuna?-hace su típico gesto de apretar los labios. Intenta no reírse.

Es un imbécil, no me canso de decirlo. Se me escapa una risa de forma inevitable, vino con la disposición de molestarme, es obvio. Empiezo a creer que le gusta que lo insulten. Pero de alguna manera no me molesta, al contrario algo en mi estómago reacciona y me dan ganas de seguirle el juego y ¿por qué no? Después de todo el me está incitando.

-No, en realidad hice fila tres veces para el carrusel infantil- hace una pequeña mueca de asombro cuando le sigo el juego-es todo una experiencia te lo recomiendo.

-Anotado, será mi siguiente objetivo aunque no se si pueda con tanto- hace un falso gesto de susto lo que me roba otra sonrisa.

Estaba a punto de decir otra cosa cuando la rubia de antes se acerca a nosotros. Al verla me siento un tanto incómoda y no debería porque no estábamos haciendo nada malo, bueno nada en realidad, pero la acción de apartar mis ojos de los suyos y levantarme es casi inmediata.

-¿Por qué te alejaste tan de repente? Pensé que te habías escapado cuando dijimos que entraríamos a la casa del terror- la chica se planta a su lado.

Lo miro de inmediato al escuchar lo último y para mi sorpresa mira a la rubia de una forma distinta, su expresión parece casi una advertencia. Volteamos verme y en ese momento algo en mi cerebro hace clic. Le da miedo. Esto es demasiado bueno para ser cierto.

La chica me repara y no comprendo porque se emociona de un momento a otro

-¡Ah, hola!, perdón no te había visto- se acerca para abrazarme.

Recibo el abrazo y la miro extrañada, no es raro ser cordial pero me saluda con mucha familiaridad y no es que esté mal pero es algo… inusual. Seguramente nota mi desconcierto porque se apresura a presentarse.

-Cierto, no me conoces, soy Taylor, Tay de preferencia-me extiende la mano- y yo te conozco te llamas Sadie y estás en Teatro ¿cierto?.

-Sip, tal cual- sonrío. Debo admitir que me sorprende que me conozca- imagino que eres su novia ¿no?-miro al acosador que solo se ha limitado a escuchar.

-No es mi novia, es mi muy imprudente amiga-contesta al tiempo.

-Lo último estuvo demás pero si, solo somos amigos, así que tranquila todo tuyo-hace un gesto con las manos.

-¿Qué?, no yo no, es decir, nosotros no somos…

Ella ríe ante mi algo enredada explicación. Me deja claro que solo bromeaba conmigo. Algo de irónico de mi es que suelo tener un carácter bastante… explosivo por decirlo así pero soy en extremo tímida con algunas cosas. Se que estoy roja porque puedo sentir el ardor de mis mejillas.

-Bueno, estábamos por entrar en la casa del terror ¿vienes?- me invita Taylor.




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