Kaysen.
El sol se esconde por completo dándole paso a la luna para darle claridad a esta noche. El cielo está estrellado y el lugar más vivo que nunca. La atmósfera se siente ligera tal vez sea porque solo reinan las risas o por el dulce aroma a comida que hay en el aire. Solo se que se siente bien. Ahora si me siento un poco más despejado. La suave brisa gélida me revuelve el cabello y es justo ahora, en este momento no se, no siento el deseo de escapar y estar solo como hace unas horas, horas en las que no estaba al cien porciento y quizás fui muy obvio porque cada vez que me observaba me dio la impresión de que ella podía notarlo.
Dos horas atrás.
Mis amigos están contentos y tratan que yo también lo esté, puedo darme cuenta y lo intento pero no dejo de pensar, mi mente no descansa, repite los sucesos una y otra vez. Es tanto que ni siquiera el bullicio de la multitud del que tanto disfruto para acallarme me ayuda a estar en blanco y eso si es un fastidio, solo me recuerda lo maleable que puedo llegar a ser. Desde que vi a Grace siento la necesidad de estar distante, y detesto eso, detesto que me haga sentir como si no tuviera que dejar que las personas vean a través de mi.
Miro a mi alrededor, observo los puestos de comida, el cielo, a las personas, observo todo solo para ver si me despejo, si de una vez me someto a mi mismo a dejar de pensar por un rato. En eso entre la multitud distingo unos ojos difíciles de confundir. Sadie. Observa todo con una fascinación casi contagiosa. En ese momento puedo notar que su mirada fascinada cambia drásticamente y se centra en un tipo que al parecer intentó robarle el puesto en la fila. En eso empieza aparentemente a discutir con el hombre y debe tenerlo amenazado con la mirada, con su característica mirada mordaz que ya me he acostumbrado a recibir casi a diario por cada vez que tenemos un choque verbal. El tipo debe haberse intimidado ya que hasta pálido se ve. No lo culpo porque esa chica pequeña y todo tiene un carácter de los mil demonios, y muchos lo verían como un defecto pero para mi es una gran virtud, así no se deja de nadie. No puedo evitar reírme cuando el chico vuelve al final de la fila como perro regañado. Esa chica es muy interesante. Algo en ella siempre me cautiva de alguna manera y me surgen las ganas de caer en esos juegos infantiles, eso que suelo disfrutar casi todos los días con ella.
-¿De qué te ríes?- pregunta Taylor con una mirada suspicaz.
-¿No me puedo reír?.
Ni yo mismo había notado que mis comisuras estaban formando una sonrisa.
-Es lo que hemos querido toda la tarde, pero- hace una pausa dirigiendo su mirada al lugar que ocupaban mis ojos hace un momento- me da curiosidad por qué.
-No fue nada- miento.
No quiero descubrir lo que hará si le digo el porqué. Se lo imprudente que puede llegar a ser así que mejor me lo ahorro.
Después de ese momento la estuve viendo en todos lados pero ella no noto mi presencia. Algo en ella me llama la atención y es que aparentemente no le agrada mucho sobresalir entre los demás, aunque por naturaleza resalta, pero parece que no lo disfruta mucho. Lo se por como se desentiende de la conversación cuando la enfocan más de lo necesario, o por como se incomoda al recibir muchas miradas. Es curioso ver como alguien con un reflector natural de alguna forma odia la atención. Lo se porque aprendes mucho de comportamientos humanos cuando tienes una amiga que estudia psicología y te analiza a cada nada.
Paramos para comprar algo de comer. Chris ha decidido irse un rato con una chica que le estaba coqueteando y él es como un baso de agua, no se le niega a nadie así que dijo que volvería en un rato. Taylor va al tocador y yo quedé solo esperando la comida. Miro aburrido a mi alrededor y detengo mi vista en una banca cercana a mi lugar, en la que reposa con un helado en la mano la chica a la que apodo red. Se ve exhausta y es lo justo, la he visto subirse en todo. Me quedo mirándola fijamente, se ve tranquila y supongo que es por eso mismo que me entran ganas de perturbar un poco su paz. Ya para cuando me doy cuenta estoy caminando en su dirección y no se pero en el instante en que sus ojos me enfocan siento que mi hostilidad se disipa y algo más surge, algo a lo que no le buscaré significado.
Presente.
Después de como una hora Chris aparece, ya cuando estábamos apunto de irnos. De camino al auto Taylor va regañándolo, él como siempre no le pone micho cuidado a sus quejas. Ya me he acostumbrado a esto, a ellos, tanto que los considero como una de las mejores partes de mis días.
-Gracias- hablo llamando su atención.
Ambos me observan extrañados.
-¿Por qué?- preguntan al unísono.
-Por siempre estar para mi-les sonrío.
-No seas bobo, estas cosas no hace falta agradecerlas.
-Pero de igual forma estoy muy agradecido, me alegra tener amigos como ustedes.
-Tay grábalo- le da un codazo- esto es monumental, está siendo cursi.
Suelto a reír. Son unos exagerados.
-Capaz sea por cierta chica que lo hizo cambiar el humor-argumenta Tay. Pongo los ojos en blanco. Sabía que no lo iba a dejar pasar- ¿Sabes que hizo?
-No hables mientras conduces aún no me quiero morir- hago una intento por desviar la conversación. Fallido por cierto.
-Lo hizo entrar en la casa del terror-Chris me mira con una cara de asombro, muy sobreactuado a mi parecer- además eso no es todo.
Procede a relatarle el inconveniente con ese siniestro payaso lo que desencadena burlas de su parte y me sorprende que haya visto lo que pasó liego de eso. Lo relata con lujo de detalles y luego de eso ambos me miran con diversión y algo más, un sentimiento distinto, no sabría decir que es, o que creo que es.
-Estás al pendiente de todo ¿no?.
-No es como si se hubieran escondido- se defiende.
Editado: 29.07.2026