Sadie.
He pasado la tarde bastante inquieta con el hecho de que un chico vendrá a mi casa a tomarme fotos, no es algo que hubiese imaginado desde hace mucho, pero siento que debo seguir los consejos que me han dado múltiples veces y esto es un buen inicio o eso creo. Aprovecho el tiempo libre antes de que el acosador llegue y me siento a maquillarme. Mi papel protagónico en la obra es Ofelia, es la joven de la que está enamorado el príncipe Hamlet. Su maquillaje es bastante sencillo ya que las fotos van a ser para presentar al personaje solamente, así que solo utilizaré unos tonos cálidos para resaltar los rasgos juveniles de Ofelia.
Mientras uso mi teléfono me llegan un mensaje de un número desconocido. Inconscientemente mis comisuras se elevan formando una sonrisa al leerlos.
Número desconocido: acosarte es difícil cuando no sabes a que balcón mirar
Idiota. Eso le pasa por querer hacerse el gracioso. Me asomo por la ventana, está abajo recostado en un auto negro y tiene los ojos clavados en el celular.
Sadie: piso dos apartamento 22.
No mucho después escucho que llaman a la puerta. Abro y me lo encuentro con las manos metidas en los bolsillos y la nariz roja por el frío.
-Hola red- saluda.
Me escanea con la mirada. Alza las cejas al tiempo que esboza una media sonrisa. Imagino el porqué pero no me avergüenza, me encantan mis pijamas.
-¿Tienes las de todos los vengadores o solo a iron man?.
-Tengo hasta de la liga de la justicia- con mi respuesta consigo sacarle otra sonrisa. Una de esas amplias, de las que me hacen sonreír a mi.
Lo dejo pasar y observa todo a su alrededor. Curioso como un niño. Le indico donde puede dejar sus cosas para empezar de una vez. No quiero darle vueltas al asunto porque me pongo nerviosa y si me pongo nerviosa no haremos nada. Me conozco y la fuerza de voluntad no es lo mío. En si me caracterizó por tener más defectos que virtudes.
-Iré a cambiarme-aviso- no me tardo.
Me coloco el vestido turquesa largo, de mangas holgadas que pedí prestado en el teatro. Dejo mi cabello suelto y antes de salir me retoco un poco el maquillaje. Para cuando regreso a la sala ya ha puesto dos difusores a los lados de la cortina blanca de mi sala. Está muy concentrado, tiene un semblante serio como si no le importara nada. Cuando ya estoy lo suficientemente cerca para que note mi presencia sus ojos se encuentran con los míos, luego vuelve a escanearme igual que cuando llegó.
-Te ves bien- hace un gesto con la mano para que me acerque- puse esto porque las luces en tu casa son muy brillante así que con esto las fotos saldrán mejor.
Solo asiento, él es el que sabe así que no lo contradigo.
-¿Lista?- pregunta.
Veo difícil poder estarlo en algún momento. Pero digamos que si.
Me paro delante de la cortina blanca. Kaysen me da unas indicaciones para posar, son cosas sencillas, como que mire distraída en otra dirección, que relaje mi expresión y cosas así. Se me hace difícil estar quieta. Las manos me comienzan a sudar y el corazón a latirme más rápido que nunca. Todo empeora cuando el primer flash hace presencia, volteo a verlo y está concentrado en la cámara. Dirige sus ojos a mi para indicarme algo pero por alguna razón siento su mirada pesada, como juzgándome pero al mismo tiempo siento que me observa de forma lasciva, así que rompo el contacto instantáneamente. Escondo mis manos detrás de mi espalda para que no vea lo nerviosa que estoy. Intento despejar mi mente pero parece que está en mi contra; miro a la cámara y otro flash alumbra mi rostro, si aviso mi mente evoca los recuerdos de esas noches, los repite en bucle una y otra vez.
-Sadie te ves como si te estuviera obligando, relájate- Dice una frase que escuché muchas veces y eso empeora la situación.
De repente mi respiración se vuelve irregular, como si tratara desesperadamente de encontrar aire. Vuelvo a mirarlo, no quería que esto pasara, no quería que me viera así. No otra vez. Me dejo caer al suelo y dejo de escuchar todo a mi alrededor, la voz masculinas que me preguntaba si estaba bien desaparece. Me pongo las manos en el pecho para tranquilizarme pero no lo consigo.
-Esto fue una mala idea- es lo único que digo.
De un momento a otro una manos acunan mi rostro obligándome a abrir los ojos. Kaysen se arrodilló frente a mi. Los ojos que antes me parecía desagradable ahora simplemente reflejan preocupación.
-Sadie, tranquila, mírame- ladea la cabeza buscando mi mirada- inhala, cuenta hasta cinco y luego exhala- me indica- hazlo conmigo- le hago caso- despeja tu mente, nadie te está observando, solo estamos tu y yo.
Cierro los ojos. Solo me concentro en su voz y respiro profundo. Me respiración se va regulando poco a poco. El nudo en mi estómago se va deshaciendo lentamente, trato de no pensar, de no revivir los momentos. Solo me concentro en nosotros. En sus manos cálidas sobre mis mejillas. En la cercanía de su cuerpo. Su aroma que se expande por todo el lugar. En como mi nombre sale de su boca como una caricia suave. Respiro hondo una vez más y me doy cuenta que ya mi respiración se ha apaciguado así que abro los ojos y me lo encuentro ya mirándome atentamente. Fueron muchas emociones juntas así que no freno el impulso de refugiarme en sus brazos.
La yema de sus dedos recorre mi columna de arriba abajo una y otra vez, mientras apoya su mejilla contra mi coronilla. Me refugio en él y tal vez por tener esa extraña comodidad es que decido apartarme.
-¿Estás bien?- dice al tiempo que me alejo.
-Si, gracias- no lo miro.
No quiero encontrarme con el reflejo de la lástima en sus ojos. Me niego a recibir eso de él. Ya he dejado que vea lo suficiente. Me pongo de pie, Kaysen hace lo mismo. Va a la cocina y me trae un vaso de agua.
-Sadie, ¿segura que estás bien?- vuelve a preguntar y el tono en que lo pregunta me obliga a mirarlo.
Lo miré esperando encontrar lástima, confusión y hasta rechazo de su parte, pero no hubo nada de eso, solo encontré la mirada comprensiva y preocupada de alguien ajeno a mi. Es como si tratara de transmitirme apoyo y solidaridad a través de sus ojos. No me lo esperaba, pero en cierto modo me llena el corazón saber que alguien, en mucho tiempo, no me juzgo.
Editado: 29.07.2026