Los elegidos: La ciudad de Vampiros

4

– ¿Un accesorio? – lo miro con cierto desagrado – sabes que no me gusta usar ese tipo de cosas – renegó.

– No es solo un "accesorio",es un amuleto y necesito que lo uses – lo extendió nuevamente esperando a que Atenea lo tomara.

– ¿Amuleto? – articulo de forma burlona – estas bromeando ¿verdad? –continuo con el mismo tono.

– No – adoptó un semblante serio – Te he dicho que necesito que te lo pongas ,no te lo quitarás ni por un instante, te guste o no, tendrás que usarlo, a menos de que ya no quieras ir – amenazo muy segura de si.

– Pero...– la contraria le dedico una mirada amenazante y no le quedo mas que tomar el amuleto y colgarlo en su delgado cuello – ¿algo mas? – cuestiono y alzó una ceja.

– Solo no te lo quites, aun que no lo creas te ayudará – dió la vuelta y cerro la puerta tras de si.

– Amuleto – hablo burlona y prosiguió con lo que estaba haciendo antes.

Al cabo de unos minutos se decidió por unos jeans negros, una blusa blanca casi el doble de su talla, una chaqueta negra y unos botines cafés. Se dejo suelto el cabello dividido a la mitad, se dirigió al espejo de cuerpo completo y se miro por unos segundos, asintiendo con la cabeza al estar satisfecha con lo que portaba.

– Listo – dio la vuelta y justo cuando iba caminar se detuvo con un pie delante,  volvió a dar la vuelta y se miro en el espejo, dirigió su mirada en aquel objeto que traía colgando en su cuello y lo tomo entre sus dedos.

– Juraría que lo he visto en algún lado – lo miro con sospecha y detenimiento – ¿donde lo he visto? – trato de hacer memoria pero no lo consiguió, introdujo el amuleto dentro de su blusa conforme que este no estuviera a la vista de nadie.

Un amuleto plateado del todo, el colgante era liso y la figura tenía una forma muy peculiar : un circulo de 3.5 cm de diámetro que encerraba a la forma de unas alas de Ángel,las cuales eran contorneadas por un negro brillante, todo en conjunto hacia una buena combinación.

Tomo sus cosas y salió de su habitación, con los nervios al tope y esa mirada emocionada.

– ¿Estas lista? – pregunto su madre antes de abrir la puerta, le miro con duda y Atenea solo asintió con la cabeza, los nervios no le permitían articular bien del todo las palabras.

Salieron de la casa y subieron al auto, Atenea iba en el asiento del copiloto observando expectante todo su entorno, memorizando cual era el camino.

Después de pasar los arboles tan estrechos e inmensos y la niebla que cubría todo el bosque, llegaron a una carretera donde su madre se dedicó a manejar derecho, de vez en cuando otros autos pasaban junto al de ellas, y Atenea miraba con detenimiento a las personas dentro de estos, era la primera vez viéndolos así de cercas, con solo una separación de metros y vidrio polarizado.

Pasaron al rededor de unos 20 minutos para que partes del pueblo se empezaran a ver, las casas eran muy grandes, para ser un pueblo medio, autos transitaban de un lado a otro, los claxon de los mismos resonaban, las personas caminaban por la acera, tranquilas y sonrientes, Atenea parecía niña pequeña con aquellos ojos iluminados y esa sonrisa de oreja a oreja.

– Impresionante – artículo asombrada.

– no tiene nada de impresionante – comentó su madre sin quitar la vista del camino.

Atenea decidió guardar el comentario grosero que estaba apunto de contestarle y continúo con el paisaje que tenia justo enfrente.

Tal vez para su madre no era nada especial, pero para alguien que permaneció encerrada toda tu vida, era de lo mas genial que podría ver.

Bae estacionó el auto frente al instituto y apago el motor, mirando fijamente a Atenea.

– Toma – extendió su mano con unos papeles impresos, Atenea los miró y sin decir nada los tomó – ahí viene ubicado donde es tu aula, tu horario de clases, algunos datos mas y unos hojas que tendrás que entregar, al finalizar tus clases yo vendré por ti, no quiero que te muevas ni un poco hasta que yo llegue ¿entendiste? – la menor asintió con esa vocesita en su mente que decía "Exagerando otra vez".

– te veo en la tarde – salió del auto tan rápido que su madre no pudo terminar de hablar.

Atenea subió las escaleras del lugar donde se detuvo justo en la entrada, aquella puerta de cristal y esas gigantescas ventanas, aquel nombre de la escuela en la entrada, era tan grande que cualquiera podría verlo con facilidad, una bandera con un logotipo de espada colgaba aun lado de las letras " Instituto HIleyan's". Se mantuvo ahí por unos minutos sin mover ni un músculo, las personas la evadían ya que se podría decir que esta era un obstáculo en su camino.

Cuando logro reaccionar, se adentro al instituto y camino de entre los pasillos. Los chicos corrían a sus respectivas aulas, algunos simplemente estaban recargados en sus casilleros, otros parecían muy interesados por otras cosas que no fueran estudiar.

– justo como en las películas – comento en voz alta al ver todo aquello que veía en la televisión.

Se concentró en las hojas que tenía en la mano, en las primeras hojas venía la ubicación de su aula y algunos datos mas.

–"30A" segundo piso, frente del laboratorio de Química – leyó en voz alta, miro el pequeño croquis y empezó a dirigirse hacia donde se le indicaba en la hoja.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.