Los Errores Que Cometimos (y como los arreglamos)

11

 

FLETCHER

— ¡Harriet, lo siento! —he estado siguiendo a Harriet todo el día. Ella no me habla, no lo ha hecho desde la noche del viernes.

Sé que lo arruiné en grande. No solo ella no me habla, Mia está molesta conmigo, Tomas me reclamó por no estar ahí. Elthon como siempre está molesto con mi presencia pero particularmente más desde que supo que falté al baile de bienvenida.

Mia fue acosada por un idiota que se llama Michael, lo vi en mi teléfono cuando conducía hasta mi casa luego de llamar a Mia pues Harriet y Tomas no me contestaban. Mia me lo contó todo y me preguntó por qué rayos no estaba ahí con ellos como había prometido, yo quería decirle pero ella estaba enojada y nada de lo que le dijera le parecería razonable para ausentarme.

Harriet se voltea y suspira. —Deja de seguirme.

—Escúchame, lo siento mucho, de verdad —trato de tomar su mano pero ella se mueve—. Harriet, no peleemos por favor, no quiero pelear contigo. Por favor.

Ella niega. —Déjame en paz.

Harriet se da la vuelta de nuevo y se aleja trotando hasta su clase. Pateo un casillero que está cerca de mí y suspiro. Quizás si le hubiera explicado todo lo que está pasando en mi vida lo entendería, pero también sé que no será fácil para ella aceptarlo.

Recuerdo que yo también tengo que ir a clases así que me doy la vuelta y voy camino a la clase de geografía. Entro y me dejo caer en el asiento, ojala pudiera simplemente irme de la escuela. Detesto estar aquí. Ni siquiera tengo ánimos para coquetear con Brandy, la chica que se sienta al frente de mí que me sonríe cuando me ve.

Yo retiro la mirada de ella.

Es raro como funciona mi vida. Yo soy popular en esta escuela, casi todos sino es que todos me conocen pero nadie de esas personas es tan cercana como los son ellos.

Ellos, las personas que ahora me ignoran. Tomas es mi amigo, no solo alguien que conozco. Harriet es mi mejor amiga. Mia incluso es parte del grupo.

Ahora estoy solo.

No, ya se les pasará. Sé que fui algo… ¿egoísta? Por no llegar o por no avisar, o siquiera por no explicar algo a alguno de ellos. También me siento enojado conmigo mismo por no estar ahí cuando molestaron a Mia, si me encuentro a ese estúpido tendrá un mal día.

La clase empieza y no presto atención a nada, la profesora habla y yo dibujo cosas al azar en mi cuaderno. Luego de un rato, mis compañeros se comienzan a mover y no puedo creer que otra vez haya un tonto trabajo. ¿Ahora con quien me asignarán?

La última vez que trabajé con Bianca fue la primera vez que saqué un 100 completo. Ella hizo casi todo el trabajo, explicó con seguridad y respondió las preguntas de la profesora. A pesar que es amargada y molesta, es inteligente y no lo negaré.

Esta vez no mueven sus escritorios sino solo se cambian de lugar, veo que mi compañero de al lado se mueve y deja la silla vacía. No sé qué se supone que hay que hacer pero me quedaré en mi asiento y esperaré a que alguien se acerque.

—Muévete para atrás —una voz me dice.

Levanto la mirada y ahí está ella, la mandona. — ¿Qué?

Señala el asiento de atrás. —Tienes que sentarte atrás. —me indica.

Levanto una palma al aire. — ¿Por qué?

Bianca suspira. —Porque se supone que ahora nos sentemos de esta forma, con nuestro compañero para trabajar en parejas.

La señalo. — ¿Eres mi compañera? — ¿Qué otra cosa mala podría sucederme? —, ay no, que mala suerte.

Ella resopla. —No es como si yo estuviera feliz de estar contigo de nuevo.

Me levanto molesto y quito mis cosas para que ella se siente. —Hazme un favor, no me fastidies hoy. Estoy teniendo un mal día.

Rueda los ojos. — ¿No me digas? Déjame adivinar, ¿te rompiste una uña?

Rasco mi cuello. —No fastidies.

Ella sonríe burlándose. —Lo siento, espero que tus papis te compren lo que sea que les pediste.

Y ahí va de nuevo, no sé qué problema tiene conmigo. Gira la silla como los demás para trabajar en parejas, ahora ella queda frente a mí. Tomo mi teléfono y reviso si alguno de ellos me ha enviado mensajes pero nada. Solo de personas que no me interesan.

— ¿Ahora sí prestaste atención a lo que hay que hacer? —toma su libro y lo coloca sobre mi cuaderno.

Niego, no trato de aparentar mi desinterés por esta clase.

Bianca sube la mirada al techo. —Seguramente Dios me está probando, quiere darme paciencia y por eso te tengo de compañera.

Levanto un dedo. —Pues me está probando también y te adelanto algo, fallaremos la prueba.

—Mira, Fletcher —suspira—. No tengo ganas de discutir contigo tampoco, tenemos que investigar sobre los volcanes del mundo y tenemos que presentarlo de una manera organizada y correcta, ¿Crees poder hacerlo o es demasiado para tu cerebro?

Aprieto mi puño. — ¿Por qué siempre eres así? ni siquiera nos conocemos y todo el tiempo me atacas, seguramente no tienes amigos.

Ella ríe. — ¿Tú tienes amigos? —Da un vistazo a la clase—. Ser popular no te da amigos de verdad.

La miro y pienso que acaba de decir algo que he estado pensando últimamente. No le contesto. No tengo nada que decirle.

—Bien, empecemos —me dice—, podemos usar nuestros teléfonos para buscar información —golpea mi escritorio con un bolígrafo—. Información, Fletcher. Vamos, hagámoslo.

Ruedo los ojos y tomo mi teléfono para buscar cosas que ella me va diciendo, luego de terminar conmigo saca de su bolsa su teléfono y estaba a punto de comenzar a leer lo que busqué cuando me fijo en algo.

Su fondo de pantalla.

Me acerco para ver mejor. Es el logo de los Firestones.

LOS FIRESTONES.

¿Bianca conoce a los Firestones?

Ella aleja su teléfono de mí. —No husmees los teléfonos de las personas.

Niego. — ¿Conoces a los Firestones? —le pregunto, de pronto sintiéndome diferente.




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