Los Errores Que Cometimos (y como los arreglamos)

24

HARRIET

—No quiero ir a la escuela —le digo a Elthon meciendo mis piernas en el borde de su cama.

Anoche me dormí antes que Elthon regresara y cuando desperté, él ya no estaba. Por lo que noté, colocó una almohada en medio y seguro durmió lo más lejos posible de mí.

Me ofendería pero suena a algo que Elthon haría, siempre hace las cosas bien y no hace nada “bueno” que parezca “malo” como solía decir su abuelo.

Él suspira. —Le prometí a tu mamá que te llevaría a la escuela.

Toda su familia ya se ha ido, incluyendo a Fletcher y a Mia que no se dieron cuenta que estoy aquí. No salí de esta habitación, por suerte aquí hay un baño y Elthon me trajo una botella de agua y algunas galletas para que comiera si me da hambre.

—Pero no quiero —siento la cara hinchada y me duele la cabeza.

Elthon levanta un dedo. —Solo hoy, no te llevo pero tienes que regresar a la escuela. Los estudios son más importantes que cualquier chico.

Ese chico es su hermano, que estaba a pocos metros de distancia mientras yo dormía con dolor en mi corazón.

Hago un puchero. —No me regañes.

Sonríe y se acerca a mí. —No te regaño —señala hacia afuera—, te llevaré a tu casa para que te puedas cambiar, ¿Si?

—Pero no quiero quedarme ahí, ¿Puedo ir al albergue otra vez? Ayer fui de mucha ayuda.

Asiente. —Bien, pero te llevo y tienes que comer algo antes.

—Está bien —Elthon iba a salir de su habitación pero lo tomo por la muñeca y se gira hacia mí—. Gracias por todo.

Asiente con una sonrisa.

—Lo siento, he sido mala contigo y no lo mereces, no sé porque eres bueno conmigo… deberías estar burlándote de mí.

Toma mi mano. —No podría burlarme de ti cuando estás lastimada.

—Gracias —repito.

Asiente y me pide que baje cuando esté lista. Lo hago y voy hasta su auto aun con la ropa de ayer. Cuando vayamos a mi casa me duchare rápidamente y por órdenes de Elthon, comeré algo.

— ¿Si digo que odio a Fletcher te enojarías conmigo? —le pregunto.

Él sonríe. —No, tienes derecho a sentirte así.

— ¿Tengo derecho? —pregunto—. No somos nada, yo fui la tonta que se hizo falsas ilusiones.

—Pero lo querías, eso era algo.

—No sé cómo lo veré de ahora en adelante —cierro los ojos y dejo caer la cabeza hacia atrás—. Pensé que aunque sea sentía algo por mí, pensé que también estaba esperando a irnos a la universidad para afrontar sus sentimientos. Pensé tantas cosas y todas estaban equivocadas.

Elthon me escucha quejarme por el tiempo que dura llegar a mi casa.

Nos bajamos y ya no hay nadie, Jana está en la guardería y mis padres están trabajando.

Me duché, me cambié y comí algo solo para salir de nuevo y ahora sí, vamos al albergue.

 

— ¿Qué te pasó? —Park me pregunta juntando sus cejas.

Ni siquiera intenté ocultar mi cara de cansancio con maquillaje. No tengo ganas de verme “bonita” no quiero verme bonita. La única persona que me hacía querer verme bonita me rompió el corazón.

— ¿Estás bien? —pregunta Fred mientras come unas papas fritas picantes de una bolsa negra.

— ¿Necesitas algo? —Albert se ve igual de preocupado que los demás.

Sonrío. —Es solo un corazón roto.

Abren su boca y no saben que más decir, Park le roba una papa a Fred. —Lo entiendo, hace tres años mi primera novia me dejó por mi mejor amigo. Un asco.

Subo los hombros. —Pues sí, aquí estoy evitando la escuela y con cara de muerta.

Albert ríe porque es Albert y él ríe por todo pero luego se queda serio. —Lo siento —dice.

Lo señalo. —Cancela la boda, Albert. Fletcher encontró a alguien más.

Decir eso quema mi garganta, como si yo me hubiera engullido todas las papas picantes de Fred.

Estamos sentados en una de las mesas, cuando yo llegué y me separé de Elthon caminé hasta aquí para ayudar a limpiar pero cuando me vieron se acercaron asustados.

Entonces así de mal me veo.

—Oh —Albert no sonríe—. ¿En serio?

Siento que voy a llorar, aprieto los puños para no hacerlo. —Ayer… me lo dijo en la cara. Es una pelirroja con cara de niña buena, seguro por eso le gustó. Ella es todo lo que yo no soy.

Las lágrimas quieren salir.

—Ey, Harriet —Parker habla—.  No digas eso, tú no eres menos que nadie.

Quiero llorar. —Pero…

Fred sacude su cabeza. —Si ese chico no se fijó en ti él se lo pierde, nos caes bien y eres una chica bastante divertida.

—Y trabajadora, vienes a ayudar y no te quejas de nada —Park afirma.

—Y sabes tostar pan —Albert sonríe.

Yo también sonrío. —Gracias… ojala él pensara como ustedes.

Park chasquea sus labios. — ¿Tienes una foto de él? —No sé porque pregunta pero tomo mi teléfono, busco en mi galería y a diferencia de la vez que se las enseñé a Albert, esta vez me duele mucho ver esas fotos—. Ten.

Le doy mi teléfono y él mira la cara de Fletcher, Fred se inclina para ver también. —No es tan guapo —dice Park.

Fred asiente. —Como que se ve presumido o algo, no sé, ¿Es hermano de Elthon, no?

—Sí —les digo—. Pero no se parecen mucho.

—Elthon es más guapo —Park sonríe—, aquí tengo la solución: Sal con su hermano y hazlo sufrir.

Me río. Creo que es la primera vez desde ayer que me río de verdad. —No saldré con Elthon solo para vengarme, Elthon no tiene la culpa.

Y dudo mucho que quiera salir conmigo.

Albert señala a Park. —Sal con Park, él es alto y musculoso, le daría envidia.

Fred da un aplauso. —Espera, tengo una idea —se inclina—. Invítanos a un lugar donde sabes que él estará y le daremos celos.

No conozco a esos chicos desde hace mucho pero me gusta que están de mi lado. Me gusta que están tratando de ayudarme con todo esto como si fuéramos amigos desde hace mucho tiempo. Como si ellos me conocieran por el tiempo que Fletcher lleva de conocerme.




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