Los Errores Que Cometimos (y como los arreglamos)

27

 

HARRIET

—Entonces… —Albert me mira mientras me comparte de su chocolate en forma de pequeños osos.

Me encojo de hombros. —Nada, las cosas ya no son como antes.

Hoy es viernes y desde ese horrible domingo todo ha cambiado. Tomas ya no habla con Fletcher en absoluto, Mia no me habla tanto como antes supongo que no quiere tomar un lado pues su hermano y yo ahora estamos completamente distanciados. Yo vengo al albergue en las tardes, no quiero estar en mi casa.

Fletcher no intenta hablarme, yo no intento hablarle. Ya no hay nada que hablar.

Ahora él se la pasa con esa chica, Bianca. Se hablan en los pasillos, caminan juntos, se sientan juntos en química y él ni siquiera me mira. No sé si odio más a Fletcher o a la chica. Sé que ella no tiene la culpa pero aun así, no puedo quererla.

No sé, a veces pienso en quienes éramos hace unas semanas y no comprendo cuando fue que todo comenzó a destruirse. ¿Fue aquella vez que trabajaron juntos? ¿La noche del baile? ¿Cuándo me golpeó por accidente?

Ah, y descubrí que Fletcher quiere ser parte de esa estúpida banda alternativa.

Él ha ido a audiciones y según me explicó Elthon, esa es la razón por la que a veces no llegaba a tiempo a algunos lugares, como en el cumpleaños de su mamá.

No puedo creer lo ciega que estaba.

Yo no me siento con Tomas y con Mia en la cafetería, ahora me quedo en el jardín trasero y no hago nada más que llorar. Es bueno estar sola a veces, puedes llorar sin ser juzgada.

Pienso en Fletcher y en todo lo que fuimos, en nuestras aventuras juntos, en nuestros sueños, en nuestra amistad. Destruido. Hecho pedazos. Triturado. Ya no tenemos nada.

¿Por qué? ¿Merezco esto? ¿Merecemos esto? ¿Hemos sido tan malos? Ojala tuviera respuestas. Ojala la vida no se sintiera tan pesada.

Lo que más odio es como no dejo de llorar. Solo quisiera poder parar en algún momento. Me oculto en los baños para llorar luego de verlos juntos en algún pasillo, lloro en mi habitación cuando noto que Fletcher está en línea pero no me está hablando a mí. Lloro cuando escucho una canción de amor. Lloro cuando escucho una canción de desamor. Lloro cuando toco mis mejillas, las mismas que él besaba.

¿Por qué me hizo esto?

¿Por qué me dejó?

¿Por qué me duele tanto?

Cierro los ojos y le ruego a un Dios que no se si existe que me ayude, le ruego que me devuelva mi corazón. No puedo seguir más así, me estoy ahogando.

Le ruego que alguien me quiera realmente. No por mi físico, no por lo que puede obtener de mí, sino por quien soy.

Veo a Fletcher y quiero golpearlo, quiero insultarlo pero también quiero correr a sus brazos y no soltarlo. Yo toqué su cabello, yo lo sostenía, yo entrelazaba mis manos con él. Yo lo veía a los ojos y yo era su todo. Él era mi todo.

Pero no realmente, para él no fue nada.

Nada.

Esa palabra me quema, la odio, quisiera borrarla del diccionario. Quisiera morirme. Quisiera desaparecer.

Fletcher está con Bianca y no conmigo.

Yo estoy con nadie y no con él.

Lo necesito. Lo odio. Lo amo. Lo desprecio. Lo quiero. Lo odio. Lo extraño. Lo odio. Lo amo y lo odio.

 —Lo lamento, Harriet.

Me encojo de hombros abrazando mi cuerpo. —No hay nada que hacer ahora, se acabó.

Albert se queda en silencio, finalmente habla. —No sé qué decirte, nunca he pasado por algo así.

—Tienes suerte —aun duele—. No te enamores, Albert. No importa lo bueno que seas con esa persona te romperá el corazón.

Veo que Park se acerca mientras Fred le dice algo y se ríen. Hoy hay tres personas más ayudando, son voluntarios así que no hay mucho que hacer. Cuando hay voluntarios ellos se ofrecen a hacer casi todo.

Los chicos se acercan y se quedan parados frente a nosotros. — ¿Cómo estas, Harriet?

Mal. —Más o menos.

Park niega y se sienta en el suelo. —No deberías sentirte así, es un asco —dice—. Si no fuera el hermano de Elthon lo insultaría.

Yo sonrío. —Yo lo he estado insultando toda la semana.

Fred se sienta al lado de Park. — ¿Qué piensas hacer?

—Nada —aprieto mis puños—, no hay nada que hacer. Solo lo evitaré tanto como sea posible, nos graduaremos y yo… me alejaré de todo.

Nos quedamos en silencio como si estuviéramos en un funeral, el de mi corazón. No sabía en qué momento me enamoré de Fletcher pero sí se el momento exacto en que rompió mi corazón completamente. Es interesante como a veces no sabemos cuándo comenzó a gustarnos alguien pero sí cuando nos destrozaron. Eso no se olvida.

Odio pensar que tal vez Fletcher está con ella en este momento, que está pensando en ella, que está esperando a verla de nuevo. Ahora es ella. Ya no soy yo.

Seguramente mañana irán a la fiesta de Halloween, escuché que Tomas le dijo algo a Mia, algo sobre que Fletcher sí va a ir y estoy seguro que irá con ella. Ahora actúa como un tonto encadenado a ella, ahora ya no le interesan las otras chicas solamente ella.

O está fingiendo.

¡Eso es! Seguramente está confundido, piensa que lo que siente es más de lo que realmente es. Solo está confundido y solo. Ahora que nadie de nosotros pasa tiempo con él recurre a su último recurso, ella.

Entonces tengo una idea.

—Oigan —aclaro mi garganta—. ¿Aún sigue en pie su propuesta de ir a la fiesta de Halloween conmigo?

Fred sonríe. —Claro, no tengo nada que hacer, ¿Es mañana?

Asiento. —Por mi está bien —Park se une.

Volteo a ver a Albert. —Eh, yo… —sonríe incómodo.

Park le da un toque en la pierna. —Vamos, Al. Será divertido, tú nunca has ido a una fiesta, no haremos nada malo.

Él señala su bastón. —Me veré extraño.

Niego. —Te verás genial, será parte de tu disfraz.

— ¡Si! —Park sonríe—. Serás uno de esos millonarios con bastón y sombrero, asombroso.




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