Los Feathrington

Capitulo 2 - Diana

A Diana siempre le ha fascinado Preston Hall. Conocia bien a la mayor de las hermanas Preston, Caroline , así que habia ido bastantes veces, pero nunca habia dejado de admirar su estructura y belleza. Charles entró primero al salón de baile, con la seguridad del mismisimo Jorge IV. Charlie - pensó Diana sonriendo- siempre tan seguro de sí mismo. Habian ido esa noche solo cuatro de sus seis hermanos. Frederick era muy joven para asistir a reuniones sociales de ese tipo, y Anne sería presentada a sociedad en unas semanas.

Los candelabros de cristal relucian bajo la luz de las velas, al igual que el piso y los espejos del salón. Todo el lugar estaba adornado de cintas, justo al estilo de Lady Preston. Estaba lleno de aristocratas de la epoca, cuya cosa Diana agradeció sinceramente. No era que le faltaban pretendientes, los recibia cada día, pero ninguno era el indicado. Todos eran insulsos y orgullosos, sin ser capaz de distinguir nada más que la belleza de una mujer.

– ¡Diana, querida! - Caroline Preston se estaba abriendo paso entre la multitud para saludar a Diana.

– Caroline, querida amiga. Cuánto tiempo sin verte.

– Una verdadera eternidad. ¿Por qué no nos ponemos al día?

– Suena maravilloso.

Diana era muy amiga de Caroline Preston, así que la siguio hacia unas sillas en el fondo, dispuesta a contarle todo a su querida amiga.

– Bueno, cuéntame. ¿Qué ha sido de su vida?

– Pues han habido más pretendientes que nunca, aunque supongo que usted no es ajena a estas molestias.

– Yo no las llamaría molestias, querida. No hay nada malo en que te ofrezcan matrimonio.

– Si cuando las razones son falsas y deshonestas, admirando solo la beldad de una mujer.

– Bueno, al menos saben apreciar el atractivo de una dama, ¿no? De todas formas, aunque encontrara a alguien que no se atenga a esos detalles, usted no podria decidir casarse con dicho caballero.

– Lo se, lo se. Tengo suerte por recibir tantas propuestas de matrimonio, algunas muy favorecedoras, al contrario que mis hermanos.

– Charles no parece tener ningun problema matrimonial, querida mia.

– Hablo de William y de Jane. A Jane no le han pedido bailar en al menos ocho bailes y William es tan serio que las damas incluso rechazan su ofrecimiento.

– No estaba enterada de tal problema, Diana.

– Si, bueno… es como es, supongo. Me entristece verla así.

– ¿A quién? ¿Jane?

– Si. Ella jamás lo admitira, pero ansia que al menos le pidan bailar.

– Debe de ser duro para ella. Aunque de todas formas, parte de ello es su culpa.

– ¿Que insinua sobre mi hermana?

– Nada en absoluto, amiga mía. Solo digo que sus modales podrian mejorar. Los caballeros la consideran poco educada e impertinente.

– Pues debo…

– ¡Señorita Feathrington!

Un caballero al que Diana conocia muy bien– y ya estaba algo irritada de su presencia– se acercaba a paso rapido hacia ellas.

– ¿Me recuerda? Soy Alfred Cavendish.

– Si, Alfred, lo recuerdo. ¿Cómo podria no hacerlo si viene a mi casa cinco veces a la semana? Permítame presentarle a mi amiga Caroline Preston. Caroline, querida, este es Alfred Cavendish. ¿Podrias encargarte de él mientras yo voy a buscar algo de beber?

Ignorando la mirada que Caroline le dio, Diana se levantó en direccion a una pequeña mesa en la que estaban servidas las bebidas. Que alivio - pensó Diana - no puedo soportar ni un minuto más con ese hombre. Es verdaderamente frustrante.



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En el texto hay: romance, de época, multiples pov

Editado: 28.02.2026

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