Los Guardianes de la Piedra Mágica

Decima cuarta parte

Después de encontrar a los otros Guardianes y a los otros portadores de las piedras, Elanor y los Cinco se prepararon para la batalla final contra el rey cruel, el hechicero malvado y el ladrón codicioso. Estos habían unido sus fuerzas y habían reunido un gran ejército de soldados, magos y ladrones. Su objetivo era robar las piedras y los espíritus, y usar su magia y su poder para dominar el mundo.

Elanor y los Cinco se unieron a los Guardianes y a los portadores, que también habían formado un ejército de guerreros, hechiceros y aventureros. Su objetivo era defender las piedras y los espíritus, y usar su magia y su poder para restaurar el mundo.

Los dos ejércitos se enfrentaron en el campo de batalla, que era una gran llanura cerca de la antigua ciudad de los Antiguos. Allí había una gran torre que era el centro del poder y del conocimiento de los Antiguos. Allí había una gran sala donde estaban las siete piedras y los siete espíritus, conectados entre sí y con la torre.

La batalla fue épica y sangrienta. Hubo muchos gritos, golpes, hechizos y explosiones. Hubo muchos heridos, muertos y desaparecidos. Hubo muchos actos de valor, traición y sacrificio.

Elanor luchó con valentía y habilidad, usando su espada, su daga y su piedra azul. Aran le hablaba desde la piedra, dándole consejos y ánimos. Los Cinco lucharon con ella, usando sus armas y sus habilidades. Ewan, Selene y los otros Guardianes y portadores también lucharon con ella, usando sus piedras y sus elementos.

El rey cruel luchó con crueldad y ambición, usando su espada, su escudo y su ejército. El hechicero malvado luchó con maldad y poder, usando su bastón, sus conjuros y su secta. El ladrón codicioso luchó con astucia y codicia, usando su daga, sus trucos y su banda.

La batalla duró varias horas, sin que ninguno de los bandos pudiera ganar ventaja. Hasta que ocurrió algo inesperado e increíble.

Las siete piedras y los siete espíritus se activaron al mismo tiempo, emitiendo una luz cegadora que iluminó todo el campo de batalla. Una voz resonó en la mente de todos los presentes, una voz que era la suma de las voces de los siete espíritus.

· Escuchadme, hijos de los Antiguos -dijo la voz-. Ha llegado el momento de cumplir la profecía. Ha llegado el momento de elegir vuestro destino. Ha llegado el momento de cambiar el mundo.

Todos se quedaron en silencio, atónitos e impresionados. Nadie sabía qué significaba eso ni qué iba a pasar después.




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