La selva respiraba.
No era una brisa normal… era como si la tierra misma estuviera viva.
Los árboles se estremecían suavemente, las aves guardaban silencio, y el cielo comenzaba a oscurecerse… aunque todavía era de día.
Un eclipse.
Pero no uno cualquiera.
El sol parecía fragmentarse, como si algo invisible lo estuviera rompiendo desde dentro.
Itzam – El llamado
En un pequeño pueblo cercano a antiguas ruinas, Itzam corría entre los árboles.
—¡Espera! —gritó, siguiendo a un perro que había desaparecido entre la maleza.
Se detuvo de golpe.
Frente a él… un templo que nunca había visto antes.
Cubierto de raíces, pero… brillando.
—¿Siempre estuvo aquí…?
Su pecho comenzó a arder.
No era dolor… era energía.
Una voz antigua, profunda, resonó dentro de su mente:
—“Imix… origen… creación… despierta…”
Itzam cayó de rodillas.
El suelo tembló.
Desde lo más profundo del templo, una luz azul emergió como agua elevándose en el aire.
—¿Qué está pasando…?
La luz lo envolvió.
Y entonces…
Una armadura se formó sobre su cuerpo.
Azul brillante. Viva. Como si respirara.
Sus ojos se abrieron con fuerza.
—Yo… puedo sentirlo…
Levantó la mano… y el aire se volvió agua por un segundo.
—Esto… no es normal.
Pero en lugar de miedo…
Sonrió.
—…es increíble.
Ixchel – La guardiana despierta
Muy lejos de ahí, en lo profundo de un templo oculto, una joven dormía rodeada de velas.
Ixchel.
De repente, todas las llamas se apagaron.
Oscuridad total.
Sus ojos se abrieron lentamente.
—Ya empezó…
El techo del templo se abrió con un estruendo, dejando ver el eclipse.
La luz lunar, imposible en pleno día, descendió sobre ella.
Su cuerpo flotó.
—El equilibrio… está rompiéndose…
Fragmentos de energía plateada giraron a su alrededor.
Su armadura se formó pieza por pieza, delicada… pero poderosa.
Cuando tocó el suelo, sus ojos brillaban como la noche.
—Entonces… es hora de protegerlo.
Balam – El silencio que acecha
En lo más profundo de la selva…
Algo se movía entre las sombras.
Rápido. Preciso. Invisible.
Un jaguar rugió… y luego cayó en silencio.
Balam apareció detrás de él.
—Lo siento…
Pero el animal no estaba muerto.
Solo dormido.
—No soy tu enemigo.
El suelo vibró.
Balam levantó la mirada.
—Así que… al fin.
Las sombras a su alrededor comenzaron a moverse por sí solas.
Subieron por su cuerpo como si lo reconocieran.
Su armadura nació desde la oscuridad.
Negra. Elegante. Mortal.
Sus ojos se volvieron dorados.
—Es hora de cazar… lo que amenaza este mundo.
Chak – El rugido del cielo
En lo alto de una montaña, bajo nubes negras…
Un rayo cayó.
Y en medio del impacto… estaba Chak.
Respirando con fuerza.
—¡Más! —gritó al cielo— ¡Dame más!
Otro rayo descendió.
Lo golpeó directamente.
Pero no cayó.
Gritó… pero no de dolor.
De poder.
—¡Sí… así es como debe sentirse!
La electricidad recorrió su cuerpo.
Su armadura apareció como un relámpago sólido.
Sus manos chispeaban energía pura.
—Si algo viene… que lo intente.
K’an – El que corre con el viento
En un campo abierto, K’an corría.
Pero no huía.
Disfrutaba.
—¡Más rápido… más rápido!
El viento comenzó a girar a su alrededor.
Primero suave…
Luego violento.
—Ok… esto es nuevo.
Saltó…
Y no cayó de inmediato.
—…espera.
Se rió.
—¡¿PUEDO VOLAR?!
El aire lo sostuvo.
Su armadura dorada se formó en pleno movimiento.
Ligera. Perfecta.
Aterrizó sin esfuerzo.
—Esto se va a poner divertido.
El despertar del enemigo
En lo más profundo del inframundo…
Donde no existe la luz…
Algo abrió los ojos.
Ah-Puch Oscuro.
El dios olvidado.
El destructor del tiempo.
—Finalmente…
Cadenas invisibles se rompieron a su alrededor.
—El calendario… se debilita.
Sonrió.
Una sonrisa fría.
—Y sus guardianes… han despertado.
Se levantó lentamente.
La oscuridad misma se inclinó ante él.
—Perfecto.
Levantó la mano…
Y en el mundo exterior, el eclipse se volvió más oscuro.
—Los destruiré… uno por uno.
El destino se cruza
Esa noche…
Los cinco miraron el mismo cielo.
Sin conocerse.
Sin entender completamente lo que eran ahora.
Pero sintiendo lo mismo…
Que algo enorme estaba por comenzar.
Itzam apretó el puño.
—Sea lo que sea… no voy a huir.
Ixchel cerró los ojos.
—El tiempo nos ha unido.
Balam desapareció en las sombras.
—Y la cacería… ya empezó.
Chak sonrió desafiante.
—Que venga lo que sea.
K’an miró al horizonte.
—Esto va a ser una locura…
Editado: 29.04.2026