Los Guardianes del Calendario Sagrado

Capítulo 4: La Ira del Dios Oscuro

El cielo dejó de existir.

No había sol.
No había luna.

Solo oscuridad.

Y en medio de ella…

Ah-Puch Oscuro descendía.

Su presencia aplastaba el aire.

El tiempo… se detenía a su alrededor.

Silencio antes del caos

Nadie se movía.

Ni siquiera Chak.

—…esto no es normal —susurró K’an.

Ixchel apretó los ojos.

—No… esto es un dios.

Yaxkin dio un paso adelante.

—Entonces caerá como cualquiera.

Ah-Puch sonrió.

—Qué interesante…

—Un guardián que rechaza su destino.

Levantó la mano.

—Serás el primero en romperse.

Primer ataque divino

Sin moverse…

Yaxkin fue lanzado contra las rocas.

—¡¿QUÉ?! —gritó Chak.

—No lo tocó… —dijo Itzam sorprendido.

Ah-Puch inclinó la cabeza.

—No necesito hacerlo.

La gravedad cambió.

El aire se volvió pesado.

Los guardianes cayeron de rodillas.

—¡No puedo… moverme! —dijo K’an.

Ixchel luchaba por mantenerse consciente.

—Está… controlando el tiempo mismo…

Itzam se levanta

—No…

Itzam apretó los dientes.

Su armadura brilló.

—No voy a caer así.

Se levantó… paso a paso.

—¡No frente a él!

Ah-Puch lo observó.

—Ah… el primero en despertar.

—Veamos cuánto duras.

Ataque desesperado

Itzam corrió.

—¡Marea del Origen!

Una ola gigantesca se lanzó contra Ah-Puch.

Pero…

Se detuvo.

Suspendida en el aire.

Congelada.

—¿Eso es todo? —dijo el dios.

La ola explotó… hacia Itzam.

—¡AAAAH!

Salió disparado contra el suelo.

La resistencia de Ixchel

Ixchel levantó la mano temblorosa.

—No… todavía…

Energía lunar envolvió a todos.

—No puedo detenerlo… pero sí protegerlos.

El peso disminuyó un poco.

—¡Muévanse! —gritó.

Contraataque conjunto

Chak rugió.

—¡YA ME HARTÉ!

—¡JUICIO DEL TRUENO!

Un rayo masivo cayó.

K’an se unió.

—¡VIENTO DORADO!

Balam apareció detrás.

—¡GARRA DEL JAGUAR!

Impacto triple.

Una explosión sacudió el lugar.

Por un segundo…

Silencio.

La diferencia de poder

Ah-Puch seguía ahí.

Sin un rasguño.

—Patético.

Levantó la mano.

Una onda oscura explotó.

Todos salieron disparados.

—¡AAAAH!

El suelo se rompió.

El cenote tembló.

Caída total

Uno por uno…

Cayeron.

Chak apenas podía levantarse.

K’an respiraba con dificultad.

Balam no se movía.

Ixchel estaba de rodillas.

Itzam… inconsciente.

—Esto… termina aquí —dijo Ah-Puch.

La decisión de Yaxkin

Yaxkin, herido, observaba.

Sus manos temblaban.

—Otra vez…

Recuerdos.

Dolor.

Soledad.

—Siempre… pierdo todo.

Miró a los demás.

—Pero esta vez…

Apretó el puño.

Su energía comenzó a crecer.

—No.

Se levantó.

—No voy a dejar que termine así.

Despertar prohibido

Su armadura cambió.

Pero esta vez…

Se volvió más brillante… y más oscura al mismo tiempo.

Raíces doradas cubrieron su cuerpo.

Su aura explotó.

—¿Qué… es eso? —susurró Ixchel.

—Nivel… inestable —dijo con dificultad.

Yaxkin levantó la mirada.

Sus ojos brillaban intensamente.

—Yo elijo mi destino.

Yaxkin vs Ah-Puch

Desapareció.

Apareció frente al dios.

—¡¡¡AAAAH!!!

—¡RAÍCES DEL SOL ETERNO!

Gigantescas raíces llenas de energía golpearon a Ah-Puch.

Por primera vez…

Se movió.

Retrocedió un paso.

Silencio total.

Chak abrió los ojos.

—…lo hizo retroceder.

Ah-Puch sonrió.

—Ahora sí…

—Esto es interesante.

La batalla apenas comienza

Yaxkin respiraba con dificultad.

—No voy a perder.

Ah-Puch extendió los brazos.

—Entonces… muéstrame.

El cielo se rompió aún más.

La oscuridad creció.

—Cuánto puedes resistir.



#1857 en Otros
#341 en Acción
#1496 en Fantasía

En el texto hay: accion, aventura

Editado: 08.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.