La lluvia cayó durante tres días seguidos.
No había tormenta.
No había viento.
Solo un silencio pesado… como si el mundo estuviera de luto.
Después de la desaparición de Yaxkin, los guardianes regresaron al antiguo templo del calendario.
Pero nada era igual.
El fuego sagrado apenas brillaba.
Y las armaduras…
estaban debilitándose.
El miedo oculto
Ixchel observaba los símbolos del templo.
Todos estaban cambiando.
Algunos comenzaban a desaparecer.
—El sello no fue suficiente… —susurró.
Itzam se levantó rápidamente.
—¿Qué quieres decir?
Ixchel respiró profundo.
—Ah-Puch sigue creciendo dentro de la grieta del tiempo.
Chak golpeó una pared.
—¡Entonces iremos a destruirlo ahora mismo!
—No podemos —respondió Ixchel—. Aún no tenemos el poder necesario.
K’an suspiró.
—Genial… un dios gigante inmortal. Justo lo que necesitábamos.
Pero Balam permanecía en silencio.
Mirando algo en las sombras.
El mensaje imposible
Esa noche…
Itzam despertó de golpe.
Una voz lo llamó.
—“…ven…”
Abrió los ojos.
El templo estaba vacío.
La voz volvió.
—“…el corazón del tiempo…”
Sin entender por qué, comenzó a caminar.
Atravesó la selva.
Las ruinas.
La niebla.
Hasta llegar al lugar donde Yaxkin desapareció.
Y entonces…
Una pequeña luz apareció.
Itzam se acercó lentamente.
—¿Yaxkin…?
La luz tomó forma.
No era él completamente…
Era una fragmento de su energía.
El legado del guardián caído
—Escucha rápido… —dijo la voz de Yaxkin débilmente.
Itzam sintió un nudo en el pecho.
—Pensé que habías…
—No queda mucho de mí.
La luz tembló.
—Pero el calendario eligió un heredero.
Silencio.
—¿Qué…?
La energía de Yaxkin se acercó al pecho de Itzam.
—El corazón del tiempo ahora vive dentro de ustedes.
Un símbolo dorado apareció en la mano de Itzam.
—Cuando los seis símbolos despierten…
—nacerá el Guardián Divino.
Una nueva amenaza
De repente…
El cielo rugió.
Una grieta negra apareció sobre la selva.
Ixchel despertó inmediatamente.
—¡No… tan pronto no!
Chak salió corriendo del templo.
—¿Qué ocurre ahora?!
Desde la grieta…
comenzaron a caer criaturas oscuras.
No eran guardianes corruptos.
Eran monstruos del vacío.
Con cuerpos deformes y ojos rojos brillantes.
K’an retrocedió.
—Ok… definitivamente eso está peor.
La invasión comienza
Las criaturas atacaron el pueblo cercano.
La gente corría aterrorizada.
Templos destruyéndose.
Fuego.
Oscuridad.
Itzam llegó corriendo.
Y vio a una niña atrapada entre escombros.
—¡Atrás!
Una criatura descendió sobre ella.
Pero…
Itzam la destruyó de un golpe.
Todos quedaron sorprendidos.
Su energía había cambiado.
Ahora tenía destellos dorados.
El nuevo poder
Chak sonrió.
—Así se hace.
Balam apareció detrás de varios monstruos.
Sombras gigantes los devoraron.
Ixchel levantó ambas manos.
La luz lunar protegió al pueblo.
K’an giró en el aire.
Cortes de viento atravesaron el cielo.
Pero seguían llegando más.
El General del Vacío
Entonces…
Todo se detuvo.
Una figura descendió lentamente desde la grieta.
Alta.
Cubierta con armadura negra y huesos dorados.
Sus ojos brillaban violeta.
—Guardianes del calendario…
—por fin los encuentro.
Ixchel palideció.
—No puede ser…
—Un General del Vacío.
Su nombre era:
Zhar-Kel, Devorador de Eras
Sonrió lentamente.
—Ah-Puch despertará pronto.
—Y ustedes serán el primer sacrificio.
Una batalla imposible
Chak atacó primero.
—¡JUICIO DEL TRUENO!
Pero Zhar-Kel atrapó el rayo con la mano.
Y lo destruyó.
—Demasiado lento.
En un instante apareció frente a Chak.
Lo golpeó en el pecho.
La armadura de Chak se agrietó.
—¡CHAK! —gritó K’an.
K’an intentó atacar…
pero Zhar-Kel desapareció.
Apareció detrás de él.
—Patético.
K’an cayó.
El secreto de Ixchel
Ixchel respiró temblando.
—Si sigue así… moriremos.
Miró a Itzam.
—Todavía hay una posibilidad.
—¿Cuál?
Ixchel cerró los ojos.
—El Nivel Divino.
Silencio absoluto.
Balam levantó la mirada.
—Entonces existe…
El despertar comienza
Zhar-Kel levantó la mano para destruirlos.
Pero Itzam dio un paso adelante.
Su símbolo dorado comenzó a brillar.
Y una voz antigua resonó en el cielo:
—“El heredero ha sido elegido…”
Las ruinas completas comenzaron a iluminarse.
Ah-Puch abrió los ojos desde la grieta.
—No…
—¡Ese poder no!
Editado: 08.05.2026