Los herederos del Ceo

Capítulo 2: Joint Venture

Seis años después:

Dante

Termino de hablar de mi próximo gran proyecto y hago silencio observando a las personas a las que debo convencer de que invertir en nuestra empresa les hará ganar millones, todos están mirando casi con la boca abierta la maqueta que he dejado frente a ellos, un hotel, pero no cualquier hotel, es un monumento perfecto.

—Le llamamos hoteles de lujo —digo y algunos me miran —pero no solo es un hotel, será una de las pocas maravillas del mundo que conocerán y si quieren pueden ser parte de su creación, la creación de un destino, esta empresa identifica los lugares más exclusivos del planeta —abro mis brazos —levanta hoteles donde nadie más puede hacerlo y ofrece un nivel de lujo que otros solo pueden soñar —sonrío —¿quieren seguir soñando o hacer sus sueños realidad?

Respiro hondo acomodando las cosas en mi oficina porque odio dejar todo fuera de lugar y miro hacia la puerta cuando esta se abre, Daniel entra con una enorme sonrisa en sus labios, es uno de mis hermanos y el encargado de que cada contrato que hagamos sea legal, nuestro mejor abogado.

—Eres bueno vendiendo —dice tomando asiento frente a mí.

—Solo soy sincero.

—Tu autoestima es más grande que este rascacielos —sonrío con sus palabras y acabo de organizarlo todo, me tenso cuando él toma un bolígrafo que estaba en mi mesa, lo mira y luego lo deja creyendo que lo ha dejado donde mismo, pero no, está inclinado, fuera de lugar y apretando mis dientes muevo este los milímetros necesarios para dejarlo como estaba.

—¿Firmaron? —su sonrisa aumenta.

—Hoy vamos a festejar hermano —me guiña un ojo.

—No habrá fiesta alguna —la voz de papá nos hace mirar hacia la puerta y él se acerca —necesito que se preparen, mañana viajan a primera hora, se van a Italia —bufo.

—Padre

—Necesito cerrar negocios con Di Marco —dice rápido acercándose —Marcus no pudo, no llegaron a un acuerdo, sabes como es Di Marco y pone peros y letras pequeñas en los contratos, condiciones absurdas y demás.

—No lo necesitamos —me cruzo de brazos.

—Dante, hemos invertido ya mucho dinero en Italia como para tener que sacarlo todo de ahí, si llegamos a un acuerdo con Di Marco tendremos una de las mejores cadenas de hoteles que hemos creado, generaría millones, pero necesitamos de él, el hombre controla todo allá y lo queremos como aliado —ruedo los ojos.

—Seguramente tiene un sinfín de condiciones —murmuro —es un imbécil con complejo de dios

—Ya son dos —susurra mi hermano pero lo ignoro.

—Piensa que debemos arrodillarnos ante él, padre y no pienso

—Es el magnate con más dinero en Italia y lo quiero de mi lado —papá es claro —tiene poder y autoridad y en vez de ser la competencia, será nuestro aliado Dante, pero debemos llegar a un acuerdo con él y sé que tú podrás —me señala y aprieto los dientes con fuerza, odio ese país.

—Mi italiano está oxidado —me quejo y papá sonríe.

—El de Daniel no —señala a este que alza ambas cejas y papá camina hacia la puerta, ¿en serio me mandará con Daniel a Italia? Eso es como ir de niñera, la puerta de la oficina se cierra antes de poder decir algo y Daniel se levanta sonriendo.

—Haré mis maletas —me señala —echa trajes de baño —sonriendo va hacia la puerta y paso las manos por mi cabello, será el infierno.

Me detengo al llegar frente a la imponente empresa de Lorenzo Di Marco, un estúpido con el que siempre he odiado hacer negocios y un ambicioso que quiere controlarlo todo, suspiro, esta vez, necesitamos que firme el contrato o toda la inversión que hemos hecho será en vano, miro mi reloj y camino hacia el edificio luego de haber dejado a mi hermano en el hotel, me gusta caminar, pero él llegará en auto porque cree que nació sobre ruedas.

Entro al edificio viendo que todo está impecable y las personas me saludan con amabilidad dejando claro que ya me esperaban, yo sé de sobra en donde está la oficina de Di Marco y voy al ascensor en donde ajusto mi corbata, cuando llegamos al último piso salgo de este, pero me detengo al escuchar el ruido como si viniera alguien corriendo, entonces le veo, es un niño bastante pequeño y rubio y corre, el crío corre por los pasillos de la elegante empresa y sin poder aguantarlo llevado por mi obsesión del orden me coloco frente a él y lo tomo de los hombros.

—Ehi! Attento —Lo mira con severidad —No se corre en un edificio de oficinas —lo regaño con fuerza —Podrías romper algo o lastimarte. ¿Dónde están tus padres? —el niño levanta su mirada y me encuentro con una mirada desafiante y unos ojos azules oscuros, me tenso porque es como si mirara mis ojos en un espejo, pero él no se queda quieto y se zafa de mi agarre dando un tirón.

​—Non mi toccare, scemo! (¡No me toques, tonto) —me grita y mis ojos se abren en demasía, ¡malcriado!

​—¿Cómo me has llamado? —le hablo en mi idioma luego de quedar helado y no solo por el insulto.

—Tonto —repite el pequeño en mi idioma hablando este con perfección y justo cuando iba a hablar dos risitas resuenan a mi espalda, al mirar hay dos pequeñas idénticas también con el cabello rubio y las mismas miradas del chico, ambas corren hacia el pequeño y se colocan al lado de este mirándome como si fuera un maldito extraterrestre.

​—¡Lorenzo, andiamo! (¡Lorenzo, vámonos!) —dice una de las niñas, tirando de la mano del niño —Mamma ci sta aspettando (Mamá nos está esperando).

​—Sí, vamos —añade la otra en mi idioma y me está mirando de arriba a abajo, luego sonríe y me saca la lengua haciendo que apriete mis dientes —Sei un brutto musone (Eres un feo gruñón). —Me quedo de piedra y doy un paso hacia ellos, me han insultado en ambos idiomas mientras me miran raro y por primera vez he quedado sin palabras.

​—Escuchen, pequeñas… —empiezo tratando de recuperar mi tono de autoridad —esto no es un patio de recreo.

​—Blah, blah, blah… —la primera niña rueda los ojos de una forma que me resulta dolorosamente familiar —Questo tipo è noioso (Este tipo es aburrido). —habla riendo.




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