Los herederos del Ceo

Capítulo 5: Mi familia

Raquel

Entré a esa oficina siguiendo las órdenes de Lorenzo, él me dijo que era el jefe y que debía viajar y sabía que tendría la reunión hoy y creo que entré en el mejor momento, solo que ahora las palabras de Dante dan vueltas en mi cabeza, ¿infiel? Él cree que le fui infiel, alguien le hizo creer esa mentira para que terminara nuestro matrimonio antes del año acordado y funcionó, funcionó porque he visto su anillo de casado en su dedo dejando claro que no mentía cuando habló ese día de casarse por amor y eso, eso quizás ha sido de todo lo que más ha dolido y niego con la cabeza levantando una vez más el muro de piedra. No debe dolerme el pasado porque simplemente es pasado. Me detengo en la oficina cuando la puerta se abre y sale Daniel, el hermano de Dante y de todos en esa familia el único que me caía un poco bien, de todos era el único que me trataba como persona en esa casa y me hacía reír.

—Raquel —me saluda con un gesto de cabeza observándome tan incrédulo como su hermano y miro el contrato en su mano.

—Haz que Dante firme —miro sus ojos —o irán a la quiebra, Lorenzo los destruirá, él tiene con que hacerlo.

—Mano derecha, pareces conocerlo bien ¿hay algo más? —sonrío con su pregunta y el también lo hace.

—Lo conozco bien, vivo en su casa —sus cejas se elevan y solo paso por su lado y entro a la oficina de Lorenzo, el cual está de pie mirando por el enorme ventanal pensando en todo quizás y es que Dante no fingió como yo no conocerme, solo perdió el control cuando me vio y dejó claro que me odia, él me odia y estoy segura de que alguien de su familia fue quien ideó el plan para que creyera que le fui infiel y me acerco a Lorenzo con lentitud aun con la imagen del anillo de casado en la mano de Dante.

—¿Me explicas que fue eso? —cuestiona aun sin mirarme y me detengo a su lado mirando hacia la ciudad.

—Él firmará —digo ignorando su pregunta —su padre jamás dejará que pierda tanto dinero.

—Hablas como si los conocieras y de hecho —siento su mirada sobre mí —te trató como si te conociera, Raquel.

—Haré hoy mis maletas —digo aun mirando por el vidrio —Viajaré a Estados Unidos y llevaré algunas cosas que sé que los niños no querrán dejar.

—¿Prefieres irte a hablar conmigo y decirme por qué odias tanto tu país y por qué pareces conocer a los Ferrer? —lo miro.

—Prefiero irme porque siento que molesto Lorenzo —su ceño se frunce —y la única razón por la que no dejo de trabajar para ti es porque tengo tres hijos que mantener —me alejo de él.

—Sé que no debí hablarte como lo hice principessa

—Deja de llamarme así —pido y lo miro.

—Lo lamento mucho y no tienes que irte —abre los brazos —mi casa es tu casa

—No, no lo es y haré mi trabajo como ordenaste.

—Mírame —pide cuando he dejado de hacerlo y se acerca más a mí —es tu casa Raquel, eres mi familia, tú y los niños son mi familia y los amo a los cuatro.

—Lorenzo —sus manos van a mi rostro acunando este.

—Solo confío en ti y por eso te pedí ir hasta allá y ser mi representante, solo por eso —me pierdo en su mirada observando sus ojos llenos de lágrimas.

—No llores

—Tus palabras duelen —da un paso atrás dejando de tocarme —porque siento que cometí un error Raquel al tratarte como lo hice y sé que no debí —mira mis ojos —no quiero que te vayas, yo te amo a ti y a los niños y si no me crees puedes leer mi testamento —lo miro incrédula —tu nombre y el de ellos están ahí y son los únicos

—No quiero tu dinero Lorenzo.

—Lo sé y por eso vives en mi casa —es rápido al hablar y respiro hondo.

—Iré a Estados Unidos por

—No digas que por mí —se apresura a decir —ya no quiero que vayas —dice las palabras que desee escuchar, pero ahora ya es diferente —si afectará nuestra amistad ya no quiero —habla como un niño y suspiro.

—Has hecho mucho por mí

—No he hecho nada.

—Me diste trabajo, cuidas de mis hijos —sonrío mirando sus ojos —Me diste casa, amor, confianza. Te debo todo.

—Basta —gruñe acercándose —Ascoltami bene (Escúchame bien) —pide y me pierdo en sus ojos —No me debes nada Raquel, yo te debo a ti, te di trabajo y al instante descubriste que me robaban en mi empresa y esta ha crecido gracias a ti porque eres una experta —él sonríe —y no solo eso, quitaste mi soledad y cambiaste mi tristeza por risas de tres niños que siempre corren por mi casa alegrando mis días cuando antes estaba muerto y no lo sabía —sus ojos vuelven a llenarse de lágrimas —perdóname, por favor, perdóname —Lorenzo se acerca y toma mis manos —y no me odies si te traté como a una empleada más porque no lo eres.

—Perdóname tú a mí —miro nuestras manos unidas —jamás te odiaría Lorenzo.

—Entonces ya no te tienes que ir —sus palabras me hacen sonreír.

—Lo haré, no por ti —digo rápido —lo haré por mí, necesito volver y descubrir algunas cosas —expreso penando en lo que Dante dijo sobre eso de que le fui infiel y quiero descubrir quien inventó la mentira —Además —respiro hondo —Me gusta la idea de vengarme de mi familia y de paso —me acerco más a él —hacer mi trabajo para ti y cuidar tu dinero.

—Nuestro Principessa —se acerca más a mí —nuestro dinero.

—Y eres un llorón —digo riendo antes de abrazarlo y Lorenzo me abraza con fuerza para luego levantarme del suelo y darme una vuelta justo como le hace a mis hijas y rio como ellas.

—¿Y es lindo allá? —cuestiona mi hijo interrumpiendo el cuento que le hacía y suspiro.

—Es —suspiro —diferente a este país, pero les gustará —se miran entre ellos y sé que no quieren salir de Italia, pero dejarlos no es una opción.

—¿Y por qué debemos ir? —vuelve a preguntar Lorenzo y cierro el libro sabiendo que no seguiré con este.

—Debo trabajar.

—Pero podemos quedarnos aquí —dice Sophie y sonrío —Tío Enzo nos cuidará —asegura y no dudo eso.

—Pero mamá no podrá estar lejos de ustedes —los hago sonreír —y si voy allá no podré trabajar sabiendo que están acá —siguen sonriendo —y Alessia nos acompañará —digo hablando de la niñera que tanto aman —estaremos bien.




Reportar suscripción




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.