Los herederos del Ceo

Capítulo 8: Eres cruel

Dante

Paso las manos por mi rostro mientras le doy la espalda a mi familia, sé que no debí esperar darles una sorpresa, pero desde que llegué de Italia solo he podido pensar en ella, en el pasado y en todo, mi mente está al límite por primera vez en mi vida y ahora que Raquel se ha ido mi familia espera que diga algo.

—Pudiste hablar antes Dante —habla Grace, mi hermana. —¿en serio tendremos a esa zorra trabajando aquí? —aprieto los dientes —ya estuvo en la familia y tú le pediste el divorcio por alguna razón y ahora la dejas entrar aquí.

—Era eso o perder millones —Daniel sale en mi defensa —y no sabíamos que Raquel estaba allá con Lorenzo.

—Seguramente se mete a la cama del italiano —expresa Darío mi hermano menor —el italiano habló con nosotros y nos pidió respetarla, es claro que la bella Raquel se lo hace bien.

—Ya basta —gruño dándome la vuelta y miro a mi padre —el hecho de que sea mi exesposa no cambia nada, es la experta en finanzas de Lorenzo y al parecer hace muy bien su trabajo porque este

—Lo que yo decía —interrumpe Dario riendo y lo miro con ganas de hacer que sus dientes caigan, al notar mi mirada su risa acaba de golpe.

—¿Te das cuenta Dante de que tendremos a una Sullivan en nuestra junta? —mi madre habla y la miro —rompimos lazos con todos ellos cuando tu divorcio se firmó —asiento —los hicimos perder mucho dinero Dante, esa familia nos odia tanto que se alió con el enemigo —mamá se acerca —y ahora su hija está aquí en nuestra empresa —sigo mirando sus ojos.

—Apuesto a que Raquel también los odia mamá.

—¿Y si no es así? —papá habla —¿y si todo es una conspiración? —se acerca —¿y si está en complot con su familia para destruirnos? Siempre hizo lo que su padre quiso, se casó contigo Dante porque así su padre lo quiso, llegamos a una alianza y rompiste esta sin dar motivo, lo que llevó a una guerra empresarial que no termina —suspiro pasando las manos por mi rostro.

—Les aseguro que Raquel se irá de aquí —señalo a papá —yo firmé ese contrato y pretendo recuperar el 15% que Di Marco tiene —mi padre me sigue mirando.

—Eso espero de ti hijo porque sabes que todo será tuyo cuando yo no esté, no me hagas arrepentirme de eso —sonrío.

—No lo harás papá —él va hacia la puerta dando por acabada la reunión y sale seguido de mi madre, mis hermanos también le siguen, pero Daniel se queda y tomo asiento.

—No les has dicho lo más importante Dante —escucho que dice y bufo, sé que habla de los tres diablillos —y se darán cuenta en cuanto vean a estos.

—No los verán —aseguro —esta no es la empresa de Di Marco, los tres niños no van a correr por aquí como hacían allá —Daniel toma asiento frente a mí.

—¿Y entonces? ¿Vas a esconder que son tus hijos? —niego.

—Cuando Raquel confirme que son mis hijos no esconderé eso Daniel, sabes como soy —bajo la mirada —jamás pensé que sería padre, pero ahora que lo soy —suspiro —en fin, seré un padre —me pongo de pie.

—¿Y Savanah qué? —me tenso, él siempre sabe hacer preguntas para molestar —Dante, esa mujer ha estado enamorada de ti desde que tiene tres años —se acerca a mí —ha estado a tu lado a pesar de tus rechazos y se mantuvo a tu lado a pesar de que elegiste a alguien más para casarte, ¿crees que siga a tu lado cuando sepa que trabajas con Raquel y que esta tiene trillizos? —sigo mirando sus ojos.

—Eso es decisión de ella Daniel —alza una ceja —si quiere irse o quedarse es su decisión. Yo no rogaré que se quede —voy hacia la puerta.

—Algún día te tocará rogar Dante —lo escucho al abrir la puerta —y verás lo que se siente que te traten con frialdad como tratas a todos —no le hago caso y salgo dejándolo solo.

Acomodo la cama con sumo cuidado y cuando escucho la puerta simplemente no me giro, sé que es ella y siento sus pasos que se acercan, cuando siento el ruido miro y veo que ha dejado un vaso sobre la mesita al lado de su cama, un vaso con agua que dejará la marca del agua ahí y se sienta desacomodando todo sabiendo que todo lo que está haciendo me estresa.

—No bajaste a cenar —habla cuando la miro —tu familia me preguntó que tenías y tuve que mentir diciendo que estabas enfermo Dante, ayer llegaste de Italia, viniste caminando a casa y llegaste cuando yo dormía, desperté esta mañana y no estabas y ahora llegas, te encierras en tu despacho y he tenido que cenar sola.

—No has cenado sola.

—Sola con tu familia —gruñe y sigo mirando sus ojos —y todos hablan de una sola cosa —Savanah baja la mirada —y ahora comprendo lo que te sucede, Raquel regresa a tu vida y tú solo enloqueces —mira mis ojos nuevamente.

—Hablas llevada por los celos y sabes que odio los celos —ella asiente.

—Celos —sonríe —en nuestra primera noche de casados cuando estábamos juntos dijiste su nombre Dante y soltaste la misma frase ridícula cuando te reproché eso —Savanah se pone de pie. —Pudiste decirme que Raquel había vuelto.

—Son cosas de la empresa Savanah —hablo con calma —y odias que hable de trabajo —me mira incrédula.

—Estoy harta, Dante —baja sus hombros y sigo sus movimientos cuando camina por la habitación —estuve esperando por años casarme contigo, esperé toda la vida, esperé aunque vi como te casabas con otra y esperé —me mira —cuando me dijiste que me casara contigo lo hiciste sin un anillo, sin palabras bonitas y sin rosas, pero acepté —sus ojos se llenan de lágrimas y desearía decir que siento algo al mirar estos. —Acepté porque te amaba.

—Sabes que no soy un romántico Savanah —niega.

—Y he aceptado que no celebres aniversarios, que no te importe mi cumpleaños o que simplemente no celebres Navidad, me he conformado Dante con que nunca me lleves a cenar, con que no me regales rosas ni me digas que me amas, me he conformado con tener relaciones contigo cuando tú quieres, como quieres y donde quieres porque te amo —respiro hondo —pero estoy cansada —sigo las lágrimas que salen de sus ojos y ruedan por sus mejillas —eres frío, arrogante, egoísta y todo para ti, hasta hacer el amor, tiene que ser calculado —masculla con rabia.




Reportar suscripción




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.