Dante
Los segundos pasan y el silencio pesa, pero me mantengo quieto esperando por ella y sin dejar de mirarla. Cada uno de sus movimientos es llevado por los nervios y solo quiero la verdad, mi mente vuela al pasado, a ese día en donde todo ocurrió y al parecer fui un completo imbécil que se cegó por el dolor y si no hubiera actuado como lo hice, estoy seguro de que ahora todo sería diferente y a esos niños, a esos tres pequeños los conocería bien y ellos me llamarían papá. Aprieto mis dientes con ese pensamiento que duele y entonces vuelvo la mirada a Savanah y ahora estoy seguro de que casarme con ella fue uno de mis mayores errores.
—Un minuto y medio y sigo esperando —expreso despacio —te queda medio minuto para
—La hermana mayor de Raquel —se apresura a decir y gana toda mi atención —me dio las fotos, vino a mí y me dijo que sabía que ella te era infiel, yo solo te las di, creí que Raquel te engañaba y viste las fotos Dante —bufa —¿una trampa? Por dios te fue infiel con su ex —me pongo de pie.
—¿Eso es todo?
—Si crees que miento sácame a patadas de aquí —dice mirando mis ojos y sé de sobra que no miente, pero tampoco tiene mucho sentido y para llegar al fondo de todo esto tendré que hacer demasiadas cosas, respiro hondo y voy hacia la puerta —¿A dónde vas Dante? —cuestiona con miedo cuando abro la puerta y la miro.
—Dormiré en otra habitación —sus ojos se llenan de lágrimas y sin decir nada más salgo de ahí, mañana será un largo día, necesito dormir bien y no hay nada mejor que dormir solo aunque mi mente ahora me obliga a recordar cuando dormía con ella y cuando no estaba pasaba horas dando vueltas en la cama, niego con la cabeza desechando ese recuerdo porque al final, es solo pasado.
—Dante —escucho la voz de Daniel, pero lo ignoro mientras camino hacia mi auto —Dante sé que me escuchas —me detengo y lo miro.
—Te ignoraba —este resopla.
—Nuestros socios quieren conocer a Raquel —respiro hondo —aún no se creen que alguien que no es de la familia esté dentro de la empresa y tenga acciones Dante.
—¿Y qué propones hacer?
—Ellos quieren hacer una cena y conocerla —me quedo pensando en eso y sonrío —¿por qué sonríes?
—Porque eso sería perfecto hermano —me mira confundido —nadie confiará en una mujer si creen que solo tiene su puesto por acostarse con su jefe, todos sabrán que es la protegida y la amante de Di Marco y no tendrá el respeto de nadie —sigo sonriendo.
—No sabes si es su amante.
—Vivía con él —gruño con rabia.
—Dante
—Ponte en contacto con ellos y diles que sí a esa cena y que sea pronto, yo me encargo de lo demás —subo a mi auto dejándolo con la boca abierta y arranco este a toda velocidad, necesito de alguna forma que Lorenzo pierda ese 15% que tiene.
Al llegar a la empresa sé que lo he hecho bastante temprano y es que aún ella no está aquí, voy directo a mi oficina, pero me detengo ante mi secretaria que se pone de pie rápido.
—Señor Ferrer la —levanto la mano haciendo que se calle.
—Dile a Mónica que venga a mi oficina —la interrumpo y asiente rápido, ella abre la boca pero sin querer seguir aqui la ignoro y entro a la oficina para ir a mi silla, al hacerlo sonrío viendo la maqueta de mi próximo proyecto, pero al lado de esta está ese hotel en el que llevo años trabajando y será el mayor de los éxitos, pero ahora son solo simples maquetas y al sentir los toques en la puerta miro hacia esta que se abre y Mónica entra, señalo la silla frente a mí y en silencio ocupa esta.
—Buenos días señor Ferrer.
—Buenos días —sigo mirándola, sabiendo que lleva muchos años trabajando en esta empresa, además, es amante de Daniel y es uno de los empleados a los que más la empresa ha ayudado así que es la candidata perfecta para lo que quiero.
—Señor —rompe el silencio.
—Serás la secretaria de la señorita Sullivan que —miro el reloj —por cierto, ya llega tarde —ella asiente sin poner peros y sonrío —tu trabajo será vigilarla Mónica —alza una ceja y se tensa.
—¿vigilarla?
—Cada paso que de, las veces que va al baño, el tiempo que pasa mirándose a un espejo —muevo mi mano —quiero saber todo lo que la señorita Sullivan hace en mi empresa y tú vas a informarme de eso, cada detalle, con quien habla, con quien se ve y lo que hace —dejo claro atento a sus ojos y la chica asiente como esperé.
—Está bien señor —sonrío.
—Ve a esperarla fuera, vas a enseñarle su oficina —se pone de pie y entonces va a la puerta en silencio y sonrío, claro que lo hago, pero vuelvo a mirar el reloj, Raquel ya debería estar aquí hace más de una hora y respiro hondo sin tener la mínima idea de donde se estará quedando.
Sin poder aguantar un segundo más esperando la llegada de ella comienzo a revisar los gráficos de la importación en la pantalla de mi oficina, pero cuando un parpadeo rojo aparece en la línea de tiempo de la fase de cimentación de mi próximo gran proyecto mis ojos se entrecierran sin entender nada porque el código de estado del mármol de Carrara, la pieza central que seleccioné para el vestíbulo principal del nuevo hotel de lujo muestra una palabra que en mi vocabulario no existe: retenido. Con un movimiento seco aprieto el botón del intercomunicador.
—Jazmín, entra a mi oficina —gruño —Ahora —ordeno y segundos después mi secretaria abre la puerta sosteniendo una tablet en su mano y se nota nerviosa, quizás por mi tono de voz, pero poco me importa.
—Creo que hay un error del sistema operativo, Jazmín —digo sin apartar la mirada de la pantalla —¿Por qué la orden de pago de la cantera italiana está congelada? Los bloques debían embarcar esta semana —la miro y noto como traga saliva.
—No es un error del sistema, señor Ferrer —da un paso hacia mí y la miro confundido —Acabo de confirmarlo con el departamento de compras —sigue —La orden de pago internacional fue rechazada manualmente desde la planta alta. —me reclino en mi sillón sintiendo la tensión, ¿planta alta?