Los herederos del Ceo

Capítulo 11: Vas a pagar

Dante

Entro hecho una furia a mi oficina y voy directo a las maquetas, justo a esa que sería el proyecto que ya casi hemos llevado a cabo, pero el cual ahora estará en pausa por culpa de ella y sin pensarlo lanzo la maqueta al suelo gritando de rabia para luego propinarle una patada destrozando esta por completo.

—Dante —la voz de mi hermano me devuelve a la realidad y me quedo quieto viendo todo el desorden que he hecho —Hermano cálmate —siento sus pasos —ya supe lo que pasó con el hotel, pero puedes buscar otro mármol y

—Me da igual el hotel, el mármol y el dinero Daniel —paso las manos por mi rostro con rabia —Raquel me odia y lo hace tanto que no me quiere cerca de mis hijos —volteo a verlo —son mis hijos —me señalo sintiendo rabia —y ella no quiere que diga nada, ni que me acerque y jamás dejará que ellos sepan.

—Raquel no puede hacer eso Dante —me dejo caer en una silla —como abogado puedo decirte que tienes derechos y

—Nos destruirá si hablo —él comienza a recoger las cosas que he destruido —está decidida a hacer de mi vida un infierno y —me callo temblando de rabia mirando el suelo —y lo merezco, caí en una trampa en el pasado —murmuro pensando en las palabras de Savanah y me pongo de pie —y yo voy a sufrir, pero también lo hará el que inventó todo —voy hacia la puerta.

—¿Dante qué vas a hacer?

—La hermana de Raquel le dio las fotos a Savanah y ella vino a mí —sigo caminando —iré a ver a esta.

—Dante nuestra relación con esa familia ya está bastante mala, trabajan con los Cooper, nuestro principal rival en el mercado de hoteles —voy hacia mi auto —si buscas a esa mujer y

—Y haré que me diga la verdad —lo miro —y luego buscaré al maldito de Alonso que se atrevió a tocar a la fuerza a Raquel —lo señalo y mi hermano me mira desconcertado.

—Dante eso ocurrió hace muchos años —intenta que recapacite y rio como un desquiciado.

—Créeme Daniel —sonrío —todos los involucrados en separarme de Raquel van a pagar y luego buscaré la forma de que Raquel me deje estar en la vida de mis hijos.

—¿Por qué no solo pides perdón y ya Dante? —aprieto los dientes mirando sus ojos.

—¿Vienes conmigo o no? —entro al auto y antes de arrancar este Daniel sube a mi lado y entonces salgo rápido del estacionamiento.

Camino por los pasillos de la empresa y todos nos miran raro y claro, es sorprendente ver a un Ferrer caminando por aquí y me sorprende que no haya salido nadie ya a estorbar nuestro camino. Al llegar a la cafetería del lugar suspiro y tomo asiento, mi hermano me mira raro, pero también se sienta y miro mi reloj.

—Esta noche es la reunión con los socios —dice y lo miro —ya envié una invitación a Raquel —asiento con eso recordando el rumor que hice correr y entonces me tenso, ¡diablos!

—Será un infierno... para ella —susurro volviendo a mirar el reloj.

—¿Aún quieres hacerlo Dante? —miro sus ojos con ganas de decir que no, pero la voz cantarina que escucho me hace sonreír.

—Un Ferrer en mi cafetería es decir mucho, dos me hacen oler a problemas —la mujer que lleva la gran empresa de su padre toma asiento entre nosotros y miro sus ojos, ella es tan diferente de su hermana —¿a qué se debe la visita señor Ferrer? ¿Cree que el café de nuestra empresa es mejor que el suyo? —sonrío.

—Susana Sullivan.

—Cooper muy pronto —alzo una ceja y ella sigue sonriendo —¿vienes a hacer negocios?

—No hago negocios con ladrones —la mujer ríe y mi hermano se tensa.

—Se llama espionaje Dante.

—Robar los proyectos de otros es robar Susana —digo su nombre justo como ha usado el mío y se acomoda en su silla —estoy aquí para ofrecer un trato —Daniel alza sus cejas —Sé que desean traer mármol de Carrara para uno de sus hoteles —ella me sigue mirando —y mi compra llega en dos días —sonrío —puedo darles el mármol que necesiten a cambio de una sola cosa.

—Lo escucho —se acerca más a mí.

—Hace años cuando estaba casado con Raquel le pedí el divorcio al creer que me había sido infiel —ella sonríe —las fotos me las dio Savanah y según esta, usted le dio esas fotos —Susana rie.

—Aún lo recuerdo —suspira —ese día que supo a gloria, ese día vi a Raquel salir de la casa con sus mejillas rojas por las bofetadas de mi padre —aprieto los dientes tanto que duelen —y lágrimas en sus ojos, estaba acabada —ríe dejando claro que recordar eso la hace feliz —¿Qué quieres que te diga Dante?

—Sé que todo fue una trampa —ella mira mis ojos —y no lo niegues —me apresuro a decir cuando abre la boca —solo habla.

—Mi trabajo fue solo dar esas fotos y acepté sin dudarlo, Raquel era la favorita de mi padre y se quedaría con esta empresa —abre los brazos —fue la mejor forma de tomar su lugar —dice sin un ápice de culpa —pero yo no tomé las fotos Dante, eso fue un plan de Alonso —aprieto los puños —y de tu madre —mis ojos se entrecierran al escuchar eso —sabes la relación que ella siempre tuvo con la madre de Savanah, eran mejores amigas, suma uno más uno y —se pone de pie —esperaré con ansias el mármol —sonríe —por cierto, ¿por qué preguntas sobre el pasado luego de tantos años? —también me pongo de pie y miro sus ojos.

—Porque Raquel ha vuelto —su ceño se frunce —está en la ciudad, representando al gran Dante Di Marco que tiene un 15% de las acciones de la Corporación Ferrer —ella se tensa —y si te lo preguntas Susana, apuesto a que volvió por algo más que cuidar el dinero de su jefe, estoy casi seguro de que quiere venganza —sigue tensa, veo el temor en sus ojos y sonrío para luego darme la vuelta y alejarme.

—Dante —Daniel me sigue —Raquel suspendió la compra del mármol —añade y sonrío.

—Pero eso Susana no lo sabía —subo al auto, pero solo me quedo en este sin conducir y sin hacer nada, todo fue un plan bien elaborado de mi madre, de Alonso y de Susana, mi madre, ella planeó todo para que yo me casara con Savanah porque sabía que jamás perdonaría una humillación así y además de eso que me casaría con mi amiga de la infancia.




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