Los Herederos del Mana

Capítulo 2: La Lista

Nos reunimos todos en el patio, formando grupos mientras esperábamos descubrir qué era eso tan importante que nos iban a decir. El sol caía a plomo, pero el ambiente se sentía extrañamente cargado, como la calma antes de una tormenta.

—Espero que esto no sea otra de las estupideces de siempre —murmuró Edward, visiblemente molesto, ajustándose la mochila al hombro.

—Me imagino que sí... —añadió Thalia con el mismo tono de fastidio, aunque sus ojos escaneaban el frente con curiosidad.

Ahí están Cassandra y Luna, como siempre, juntas, pensé mientras veía llegar a las dos chicas. Cassandra caminaba con esa calma que siempre me había parecido natural, pero hoy... hoy había algo en su postura. Como si ya supiera lo que iba a pasar.

—¿En qué piensas ahora, Brayden? —preguntó Cassandra apareciendo a mi lado. Su mirada inquisitiva perforaba más de lo normal.

—Nada importante —respondí, desviando la mirada. Mentira. Pero no sabía explicar por qué su presencia de repente me incomodaba.

En ese momento, unos sujetos extraños llegaron y se dirigieron al frente. Trajes negros, expresiones impenetrables, movimientos calculados. Parecían sacados de una película de espías. El que lideraba el grupo, un hombre de cabello plateado y sonrisa fácil, se colocó frente al micrófono.

—Estamos aquí para comunicarles algo importante —dijo uno de ellos con seriedad.

—Ahí viene... —rió Logan por lo bajo, pero su risa sonó forzada.

—Sé que esto puede parecer difícil de creer, pero en resumidas cuentas: el mundo ya no es, ni volverá a ser, como antes —dijo el hombre con autoridad. Su voz no tembló. Como si estuviera leyendo el parte meteorológico.

—¿Y ahora a qué se refiere? —preguntó Aaron, confuso, rascándose la nuca.

—Ayer en la tarde ocurrió un fenómeno en todo el planeta: el cielo se tornó azul. Eso indicó que una enorme cantidad de maná regresó al mundo.

—¿Una qué? —dijo Logan, desconcertado. Miró a los demás buscando complicidad—. Creo que estos viejos ya están delirando.

—Deberías dejar que hablen —intervino Cassandra. Su tono era plano, pero algo en él heló la burla de Logan. Ni siquiera se volteó hacia nosotros cuando lo dijo.

—El maná era una energía antigua que alguna vez existió, pero que desapareció por razones que aún desconocemos —explicó el hombre plateado mientras caminaba lentamente, de un lado a otro—. Algunos descendientes de usuarios de maná conocían su existencia, pero la mayoría del mundo lo ignoraba.

—¿Y qué se supone que hace esa energía? —preguntó una chica de otro grupo.

—Permitía realizar cosas extraordinarias: magia, hechizos, habilidades que ahora suenan a fantasía. Lo han visto en películas, sí, pero era real.

—Y toda esta historia, ¿qué tiene que ver con ustedes viniendo aquí? —preguntó un chico algo impaciente desde el fondo.

—Con el regreso del maná, también podrían volver criaturas antiguas. Bestias que en el pasado solo podían ser enfrentadas por los llamados Despertados, personas capaces de canalizar el maná.

—¿Y esperan que creamos eso así como así? —dijo el mismo chico, cruzando los brazos con escepticismo.

—Deberían creerlo, porque es la verdad —replicó el hombre plateado. Y por un instante, su sonrisa se torció. Solo un instante. Pero lo vi.

—Algunos no creerán... hasta que lo vean —dijo alguien acercándose desde detrás. Era otro hombre, más joven, que cargaba un maletín metálico.

—¿Está seguro, jefe? —preguntó el hombre joven, con un dejo de nerviosismo.

—Por supuesto —respondió el plateado. Y entonces sonrió. Pero no era una sonrisa tranquilizadora. Era la sonrisa de alguien que sabe algo que tú no sabes. Alguien que disfruta el momento de revelarlo.

De pronto, el jefe comenzó a flotar en el aire. Sin esfuerzo. Como si la gravedad fuera una sugerencia que él había decidido ignorar. La multitud estalló en murmullos, gritos y caras de puro asombro. A mi lado, Logan abrió la boca pero no salió ningún sonido.

—¡Calma todos! —gritó el jefe desde el aire. Su voz retumbó, y el silencio volvió—. Ahora les diré por qué estamos aquí.

Poco a poco, el alboroto cedió y todos clavaron los ojos al frente, esperando.

—Estamos aquí porque, entre todos ustedes, hay quienes poseen maná. Personas especiales. Y queremos darles la opción de luchar, de convertirse en Despertados y defender el mundo en lo que viene.

Algunos gritaron, otros simplemente no entendían qué estaba pasando. Entonces, el hombre del maletín levantó una mano, y una ráfaga de viento atravesó el lugar, silenciando a todos al instante. No fue un viento natural. Fue dirigido.

—Ahora que tengo su atención... —dijo el jefe, sacando una tablet del bolsillo—. Aquí tengo una lista de posibles Despertados. Me gustaría que pasaran al frente cuando escuchen su nombre.

—¿Y cómo saben quiénes son? —gritó un chico desde el fondo.

—Mientras estaban reunidos, activamos un escáner oculto que detecta la presencia de maná en el cuerpo humano. La tecnología es nueva, pero muy precisa. Captó su energía en tiempo real y registró sus nombres. Ahora realizaremos una prueba definitiva —explicó el hombre del viento.

—Sin más dilación... —dijo el jefe, y comenzó a leer la lista—.

Los primeros nombres no me sonaban de nada. Desconocidos de otras facultades. Hasta que...

—Cassandra Ashford.

Todos nos giramos sorprendidos. Cassandra caminó al frente con tranquilidad. Demasiada tranquilidad. Como si estuviera esperando su turno en la fila del supermercado.

—Luna Blackwood.

—¿Luna también? —susurré, impresionado.

—La verdad no me lo esperaba —dijo Edward, con un bostezo mal disimulado.

—Axel Blake.

—¿Qué? —dije sin poder evitarlo. Miré a Diana, que se había quedado pálida—. Su novio también...

—No puede ser —dijo ella, pero sus ojos brillaban con algo más que sorpresa.

—Aaron D'Angelo.

—Parece que me llaman —sonrió Aaron, enderezándose.



#1155 en Fantasía
#211 en Magia

En el texto hay: jovenes, magia, poderes

Editado: 30.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.