Los Herederos del Mana

Capítulo 7: Relámpago Profano

Los días pasaron. Entrenamos, descansamos, esperamos. Y finalmente, llegó el viernes.

El estadio era imponente. Gradas que se elevaban hacia el cielo, una pantalla gigante en el centro, y un campo de batalla circular rodeado de barreras energéticas. Miles de estudiantes ocupaban las gradas, y en los palcos superiores, distinguí siluetas oscuras. Observadores. Evaluadores. Zarius estaba ahí, en el palco principal, con esa sonrisa que nunca revelaba nada. A su lado, otros hombres y mujeres de traje. Y entre ellos... ¿Félix? Sí, Félix estaba allí, apoyado contra la barandilla, observando el campo con una intensidad que helaba la sangre.

—Muy bien, damas y caballeros, hoy comienza el torneo de los novatos, donde se decidirá quiénes ascenderán —anunció el presentador, su voz amplificada por todo el estadio—. Para que más participantes tengan oportunidad, el torneo se dividirá en cinco bloques. La distribución será mostrada en pantalla en unos minutos. Como ya saben, el novato que llegue a la cima de su bloque será ascendido junto a su equipo. También recuerden que pueden usar ataques letales: el campo está encantado con maná especial que evitará muertes instantáneas.

La multitud rugió. Pero en los palcos, nadie se movió.

La distribución apareció en la pantalla. Recorrí los nombres con la mirada: yo estaba en el primer bloque. Damian y Luna en el segundo. Thalia y Evelyn en el tercero. Cassandra en el cuarto.

—Así que estoy solo en el primer bloque —murmuré.

—Nos distribuyeron bien, eso nos da ventaja —comentó Evelyn, apareciendo a mi lado. Su voz era profesional, pero sus ojos escaneaban los palcos superiores—. Ahora ve. Las batallas empezarán pronto y tú eres el segundo en participar.

Bajé hacia los vestidores, mientras analizaba el cuadro de emparejamientos. Logan y Axel estaban también en el primer bloque. Probablemente me enfrentaría a alguno de ellos.

Mientras caminaba por los pasillos subterráneos, me encontré con Cassandra. Iba a pasar de largo, como siempre, pero su voz me detuvo.

—Sé que ganarás —dijo en voz baja.

Me giré. Ella no me miraba. Sus ojos estaban fijos en la pared, como si hablara con alguien más.

—Gracias por la confianza —respondí.

No dijo nada más. Seguí mi camino, pero sus palabras resonaron en mi cabeza. No era un deseo. Era una certeza. Como si ya hubiera visto el resultado.

---

Pasó la primera batalla. Un enfrentamiento rápido entre dos desconocidos que apenas duró tres minutos. Luego, el presentador llamó a mi nombre.

—¡El siguiente combate: Brayden contra Marco! ¡Por favor, pasen al centro!

Mi oponente era un chico joven, delgado, con una katana en la mano. Pero lo que llamó mi atención fue su mirada. No tenía la seguridad de los que han matado. Tenía el miedo de los que saben que van a perder.

—Mi-mi nombre es Marco, un placer —balbuceó, su voz temblorosa.

—Yo soy Brayden. Igualmente —respondí, tratando de ser amable.

—Bien, listos... ¡comiencen!

En cuanto fijé la vista en Marco, noté que ya no estaba. Su presencia se desvaneció. Sentí un cosquilleo en la nuca y me giré instintivamente. Su katana pasó rozando mi costado. Había ocultado muy bien su presencia.

—Eso estuvo cerca —solté, sorprendido. Retrocedí, creando distancia—. Es hora de ponerse serios. ¡Garra del Dragón Abisal!

La oscuridad brotó, formando las garras. Me lancé al ataque. Pero Marco solo se defendía. Bloqueaba mis golpes, esquivaba, retrocedía. Nunca contraatacaba. Incluso dejé una apertura, un hueco claro en mi defensa, pero no la aprovechó.

—Oye... ¿por qué no atacas? —le pregunté, deteniéndome—. Dejé un hueco hace un rato. Estoy seguro de que lo viste.

—Lo-lo siento —murmuró, sin levantar la mirada.

—Como sea... si no atacas, acabaré con esto de inmediato —advertí, lanzándome contra él.

Justo cuando iba a golpearlo, Marco reaccionó. Saltó alto, su cuerpo girando en el aire, y gritó:

—¡Cascada!

Su katana se envolvió en agua, un torrente que caía desde lo alto. El corte descendente era devastador.

"Mierda... si no hago algo, no podré resistir ese ataque..."

—¡Mordida de la Serpiente Sombría!

Las serpientes oscuras brotaron de mí, enredándose alrededor del cuerpo de Marco antes de que pudiera completar su ataque. Lo inmovilizaron en el aire, y cayó al suelo con un golpe seco.

—Rayos, no puedo liberarme —gritó mientras forcejeaba inútilmente.

—Ríndete. No hay forma de escapar.

—Me-me rindo...

El público aplaudió. Victoria fácil. Pero mientras disipaba las serpientes, sentí ese escalofrío otra vez. El deseo compartido. Como si las serpientes hubieran querido algo más que inmovilizarlo.

Las tres siguientes rondas fueron sencillas. Las gané sin mucho esfuerzo. Mis oponentes eran competentes, pero no estaban a mi nivel. O al nivel que había alcanzado. Pero en cada combate, notaba algo. Desde el palco, Félix me observaba. No al combate. A mí. A cada movimiento. A cada técnica. Como si estuviera tomando notas mentales.

Y entonces, llegó el siguiente combate.

—¡La siguiente batalla será entre Brayden y Axel! —la voz del presentador retumbó—. ¡Por favor, pasen al centro!

El público rugió. Dos del mismo grupo original. Dos que habían sido separados.

Axel caminó hacia el centro con paso firme. Su espada en la mano, su mirada fija en mí. No había sonrisa. No había saludo.

—Brayden —dijo, solo mi nombre.

—Axel.

—¡Comiencen!

Axel se lanzó directamente hacia mí. Su espada cruzó el aire en un corte limpio.

—¡Garra del Dragón Abisal!

Bloqueé. El impacto resonó en mis brazos. Comenzamos un duelo intenso, golpe por golpe, ni uno cedía. Estábamos igualados. Habíamos mejorado al mismo ritmo.

De pronto, Axel se alejó unos pasos. Su espada brilló.

—Creo que es hora de dejar los juegos —declaró. Y entonces, su cuerpo se iluminó—. ¡Embate del Alma!



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En el texto hay: jovenes, magia, poderes

Editado: 30.08.2026

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