En lo más profundo del Vacío, donde ni la luz ni la oscuridad existen, algo se movió.
No tenía forma. No tenía nombre. Pero tenía conciencia.
Y recordaba.
Recordaba a Dominus. Recordaba a los ancianos. Recordaba a los seis que lo habían derrotado.
Y sonrió.
"Qué entretenido..." pensó. "Qué maravillosamente entretenido."
El Vacío comenzó a moverse. Lentamente. Pacientemente.
Después de todo, tenía toda la eternidad por delante.
Y cuando llegara el momento...
Jugaría.
Editado: 30.08.2026