Los Hijos de Ipswich El lado oscuro del pacto

“Capítulo 18 – Parte I: El ascenso final de los Hijos de Ipswich”

El amanecer en Ipswich traía una energía distinta, casi eléctrica. El aire olía a tierra húmeda y flores recién abiertas; el cielo se encendía en tonos dorados y fríos. Era el día del cumpleaños —y la Ascensión— del más joven de los Hijos de Ipswich: Tyler Simms.

En el parque, la brisa jugaba con las sombras de los árboles. Selene trotaba por el sendero, intentando despejar el eco de la pesadilla que la había despertado antes del alba. Su respiración era constante, pero su mirada reflejaba el cansancio de una mente que no había descansado.

Finalmente, redujo el paso, estiró los brazos y se dejó caer en una banca. Tomó su botella y bebió un trago de agua fría, dejando escapar un suspiro que le alivió el pecho. Con un gesto automático, sacó su celular de la chaqueta.

Sus dedos se deslizaron por la pantalla buscando un nombre… Demioz.Se quedó mirando el contacto, pensativa, con los labios apretados.—No… seguro está bien —murmuró, negando con la cabeza.

Deslizó el nombre y bajó hasta Tyler. Apenas lo encontró, presionó el ícono de videollamada sin pensarlo demasiado.

Del otro lado, el sonido del celular rompió el silencio de una habitación semioscura. Tyler, aún medio dormido, se revolvió entre las sábanas, palpando con torpeza la mesa de noche hasta dar con el móvil. Parpadeó un par de veces antes de deslizar para contestar.

—¿Sí…? —murmuró con voz ronca, entre el sueño y la sorpresa.

Del otro lado de la pantalla, Selene soltó una risa suave.—Ty, es videollamada.

Él parpadeó, confuso, y alejó el celular de su rostro. Su cabello estaba despeinado, y los ojos apenas lograban mantenerse abiertos.—Ah… cierto —dijo, dejando escapar un bostezo antes de sonreír con su habitual calidez—. Buenos días, Lumière.

Selene sonrió con dulzura.—Buenos días, Ty.

Tyler suspiró, acomodándose en la cama.—Sabes, no es que me moleste que lo primero que vea al despertar sea tu rostro —bromeó con una sonrisa torcida—, pero… es fin de semana, Lumière. Son las seis de la mañana.

Selene soltó una risita.—Lo sé, perdón. Pero ¿no crees que es un buen día para empezar temprano?

Tyler se frotó los ojos y dejó caer la cabeza hacia atrás, riendo entre dientes.—Madrugar un fin de semana no es precisamente mi idea de “buen día”.Luego la observó más atento.—¿Vienes de trotar?

—Sí. No dormí bien anoche, tuve algunas pesadillas —respondió, bajando la mirada un segundo—. Salí a correr para despejarme un poco.

Él frunció el ceño, su voz tornándose más suave.—¿Quieres contarme sobre eso?

—No ahora. Tal vez después —respondió con una sonrisa leve.

Tyler asintió.—Está bien...

Selene tomó aire, como si recordara algo, y su sonrisa volvió a brillar.—Ah, antes de que alguien más se me adelante… ¡feliz cumpleaños, Ty!

El chico sonrió, medio dormido aún, pero su expresión se iluminó.—Gracias, Lumière. —Le guiñó un ojo con picardía—. Aunque no estoy seguro de que necesitara una alarma humana tan temprano… igual se agradece.

Selene rió divertida.—Tenía que hacerlo. Y dime, ¿fui la primera en felicitarte?

Tyler arqueó una ceja, divertido.—Sorprendentemente, sí. Le ganaste a mi madre y a Reid.

Selene sonrió, complacida.—Genial. —Luego frunció el ceño, curiosa—. ¿Tienes… una pluma azul en el cabello?

—¿Eh? —Tyler se llevó la mano a la cabeza, confuso, y tiró de una pequeña pluma azul entre los mechones—. Ah, esto… obra de Reid.

—¿Qué hizo ahora? —preguntó Selene, entre risas.

Tyler soltó una carcajada resignada.—Ayer se quedó a dormir. Cuando salí de mi habitación por un vaso de agua… un balde de agua helada, plumas y confeti me cayó encima.

Selene no pudo contener la risa.—¿En serio hizo eso?

—Sí, muy gracioso… para él. Yo todavía encuentro plumas en los lugares más insospechados —dijo, sacudiendo el cabello con fastidio teatral.

—Parece que Reid nunca pierde oportunidad de hacer de las suyas.

—Es su tradición personal en cada uno de mis cumpleaños —respondió Tyler, rodando los ojos con una sonrisa.

Selene apoyó el codo en la banca, mirando la pantalla con complicidad.—Bueno, yo también te preparé una sorpresa para después de la fiesta.

Tyler se enderezó un poco, interesado, con una sonrisa ladeada.—¿Ah, sí? ¿Y puedo saber de qué se trata?

Antes de que Selene respondiera, una voz interrumpió la llamada con el tono despreocupado y burlón que Tyler conocía demasiado bien.

—¿Una sorpresa? ¿Puedo ver o solo es para Ty? —preguntó Reid, apareciendo de golpe en la cámara, con una ceja arqueada y una sonrisa traviesa mientras le arrebataba el celular de las manos.

—¡Reid! —exclamó Tyler, extendiendo un brazo para recuperarlo, aunque su intento resultó inútil.

Reid se echó hacia atrás, sosteniendo el teléfono en alto como si fuera un trofeo, mientras su expresión se llenaba de orgullo.

—Vamos, Ty, se conpartido—dijo con tono burlón, inclinando apenas la cabeza hacia un lado—. Además, sea cual sea la sorpresa, dudo que supere tu reacción anoche cuando te cayó encima el balde de agua helada con plumas y confeti. Simplemente épico.

Selene no pudo evitar soltar una pequeña carcajada.

—¿Siempre sueles hacerle bromas a las personas en días tan importantes como sus cumpleaños?

Reid alzó una mano, como si pronunciara un juramento solemne, aunque la chispa en su mirada lo delataba.—Claro. Es una tradición sagrada entre los hijos de Ipswich: mi aporte anual a la felicidad del cumpleañero.

Selene ladeó la cabeza, divertida, observándolo con cierta incredulidad.—¿También le hiciste bromas a Caleb y a Pogue?

Reid bufó, soltando una risa breve mientras se encogía de hombros.—Lo intenté… pero ellos no tienen tanto sentido del humor —replicó con fingida decepción, aunque el brillo en sus ojos decía que probablemente seguiría intentándolo.

Tyler aprovechó un descuido de su amigo para recuperar el teléfono de un tirón.—Y mi aporte anual es sobrevivir a ti —murmuró, rodando los ojos con resignación, aunque una sonrisa se le escapó al final.




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