Los Hijos de Ipswich El lado oscuro del pacto

Capítulo 21 – Parte I: Ecos de la oscuridad

De regreso a la lucha.

Sin dudarlo, Selene dio un paso al frente.La lluvia golpeaba su piel como mil agujas frías, pero su mirada no tembló.El aire estaba cargado de ozono y electricidad.

—Tyler, por favor, escúchame… —su voz quebró al pronunciar su nombre—. Vuelve conmigo. Te necesito.Este no eres tú… algo te está controlando.

Durante un instante, un leve destello de lucidez cruzó los ojos de Tyler.Sus labios se movieron apenas, como si quisiera responder, pero el rugido del trueno ahogó su intento.

Selene aprovechó ese segundo; su respiración se aceleró.Se acercó, sus dedos temblorosos rozando el aire cargado de energía, hasta posar las manos sobre su rostro empapado.Cerró los ojos.

El mundo exterior se disolvió.

La mente de Tyler era un océano suspendido.Un espacio infinito, cubierto por un espejo líquido de agua electrificada que chispeaba bajo cada paso.Había fotografías flotando, distorsionadas por ondas: festejos, risas, derrotas, heridas… recuerdos felices y tristes, otros rotos.

Todo era húmedo, frío, y a la vez sofocante, como si el agua respirara.

Selene avanzó con cautela.Su reflejo temblaba sobre el suelo líquido.Cada respiración levantaba un eco lejano.Se obligó a no ver los recuerdos, conciente que violaría la intimidad más profunda de Tyler.El aire olía a tormenta y miedo.

Entonces lo vio.

Tyler estaba en un rincón, medio sumergido, encadenado a su propia sombra.De su cuerpo brotaban hilos negros que latían como venas vivas, atándolo con fuerza.Su cabello caía sobre su frente; gotas de agua caían desde su barbilla.Sus ojos, antes llenos de vitalidad, ahora eran pozos oscuros, nublados por culpa, rabia y desesperación.

Selene corrió hacia él, el agua salpicando a su paso.Se arrodilló frente a él, empapada, y lo abrazó con desesperación.—Ty… soy yo —susurró con la voz entrecortada—. Todo estará bien, ¿me oyes? Vamos a salir de esto.

Su mano tembló al acariciar su rostro, apartándole el cabello mojado de la frente.Trató de arrancar los hilos negros, pero estos se retorcieron, vibrando como si protestaran.

Tyler alzó la mirada con esfuerzo; su mandíbula temblaba, sus labios apenas se movieron.—¿Selene… eres tú? —sus palabras salieron como un gemido ahogado.

—Sí, soy yo. Tranquilo —murmuró, rozando su mejilla con el pulgar—. Te sacaré de aquí, te lo prometo.

Él negó lentamente, apretando los dientes.—No puedo… no puedo salir. Márchate… antes de que te haga daño. Como hice con los chicos.

Selene negó con fuerza, los ojos empañados.—Eso no fue tu culpa, Ty. Fue ese ente, no tú. —Su voz tembló, pero no retrocedió—. Tú nunca me lastimarías, lo sé.

Tyler apretó los puños, las cadenas vibrando.—No entiendes… —respiró con dificultad—. Él me atrapó. Vete antes de que note que estás aquí. Te quiere a ti… quiere dañarte.

Selene lo miró con el ceño fruncido, el corazón golpeándole el pecho.—¿De quién hablas? ¿Quién quiere…?

No alcanzó a terminar.

El agua se volvió negra, burbujeante, densa.Una corriente helada le subió por los tobillos; la temperatura cayó en un instante.Las fotografías flotantes se desintegraron, dejando solo sombras.

De detrás de Tyler, algo se movió.Una figura oscura emergió, alzándose como una sombra líquida.No tenía forma definida, solo humo y relámpagos negros entrelazados, y unos ojos carmesí que giraban como un huracán.

El ente habló con una voz doble: una mezcla de la de Tyler y una más profunda, distorsionada.—Sabes, mestiza… él siempre fue fácil de poseer. Demasiado corazón. Demasiada culpa. Todo lo que necesitaba era una grieta… y la encontré.

Selene retrocedió un paso, sintiendo el agua estremecerse bajo sus pies.El eco de la voz le retumbó en el pecho.Comprendió: el ente había entrado por la herida invisible que Tyler cargaba —su miedo de fallar, su dolor, su impulso de proteger aunque doliera—.

Esa había sido la puerta.

El ente la observó, los ojos brillando como brasas.—Por fin nos conocemos, pequeña espuria de Belial. —Su tono era venenoso, casi divertido—. Ahora yo tengo el control. Así que… desaparece.

Las paredes invisibles comenzaron a agrietarse.El agua vibró, subiendo hasta las rodillas; el cielo de luz azul se apagó con un zumbido.

Antes de que la oscuridad la tragara, Selene vio a Tyler levantar la vista.Por un segundo, su mirada volvió a ser suya.—Corre… sálvate… —susurró con una voz quebrada.

El mundo se quebró y Selene volvió a la realidad, jadeando.Sus ojos se abrieron de golpe.Solo habían pasado segundos, pero para ella… fueron horas.

Sus manos aún tocaban el rostro de Tyler.El agua de la lluvia se mezclaba con el sudor en su frente.

Entonces, algo oscuro lo envolvió por completo.La piel de Tyler se tensó, y una risa distorsionada brotó de su garganta.

Selene retrocedió con un sobresalto, el corazón desbocado.—Tyler… —susurró, con un hilo de voz.

Él la sujetó de las muñecas, con una fuerza antinatural.El dolor le arrancó un gemido, sus dedos se crisparon.Los ojos del joven ardían en rojo, como carbones vivos.—Lo lamento, pequeña… —gruñó el ente a través de él, torciendo su sonrisa—. Me temo que tu novio no volverá.

El silencio fue devastador.Caleb dio un paso adelante, los dientes apretados; la lluvia resbalaba por su rostro tenso.Sarah tapó su boca con ambas manos.Pogue, adolorido por la muñeca, murmuró una maldición.Incluso Chase, recostado contra una pared destruida, levantó la cabeza, sus ojos abiertos por la sorpresa.

Reid fue el primero en romper el aire pesado.Se pasó una mano por el cabello empapado y soltó un resoplido nervioso.—Perfecto… justo lo que nos faltaba. Una maldita posesión. —Intentó sonreír, pero su voz tembló—. Como si no tuviéramos suficiente con monstruos, demonios y psicópatas como Collins… y Demioz.

La ironía sonó hueca, rota por la tensión.El relámpago iluminó sus rostros —y por un instante, todos parecieron sombras bajo la tormenta.




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