Los Hijos de Ipswich El lado oscuro del pacto

Capítulo 21, Parte II: El Último Acto de Redención

La escena se desplegó ante Selene como un golpe seco.Algo dentro de su pecho se comprimió de pronto, un tirón invisible, incómodo…contradictorio. Sabía, con fría lucidez, que Chase merecía ese destino. Lo sabía.

Y aun así…Algo en ella se negaba.Sin decir una sola palabra, dejó a los chicos atrás. Sus pies se movieron antes de que su mente terminara de decidirlo.Corrió.

—¡Selene! —la voz de Caleb cortó el aire.La alcanzó con dificultad y la sujetó del brazo con firmeza. Sus dedos se cerraron con fuerza, pero sin brusquedad.—Espera. ¿Qué estás haciendo?

Selene giró apenas el rostro. Sus ojos brillaban, tensos.—Tengo que salvarlo… —su voz salió baja, pero firme—. Es la única familia que me queda.

Caleb negó lentamente con la cabeza. La lluvia le corría por la mandíbula, goteando desde su barbilla.—Tal vez… sea lo mejor.

Selene frunció el ceño. Sus labios temblaron apenas.—No.Inspiró hondo.—Sé que ha hecho cosas malas… —su voz se quebró apenas—, pero no puedo dejarlo morir.

Se soltó de su agarre con un tirón decidido y echó a correr.

Pogue, aún sosteniendo a Reid por el costado, observó la escena con incredulidad. Ajustó el brazo de Reid sobre sus hombros.

—¿Qué demonios cree que está haciendo?

Su mandíbula se tensó.—Ese bastardo merece morir. Ya tuvo demasiadas oportunidades.

Reid soltó una risa breve, áspera, que terminó en una mueca de dolor.—Sí… tienes razón.Escupió a un lado, limpiándose la sangre de los labios con el dorso de la mano.

—Si es lo mejor que ese imbécil muera de una vez y deje de darnos problemas.Hizo una pausa, mirando a Selene correr bajo la lluvia.—Pero… a estas alturas… —bufó— ya no debería sorprendernos.Sus ojos se suavizaron apenas con una leve sonrisa.—Así es ella.

Selene llegó justo a tiempo.Se interpuso entre Tyler —controlado— y Chase, extendiendo los brazos, respirando agitadamente.—¡Detente, por favor!

El ente la observó.Luego sonrió.Una sonrisa lenta, torcida.—Mmm… parece que me equivoqué.Inclinó ligeramente la cabeza, como estudiándola.—Sí le interesas a alguien.Pateó a Chase sin mirarlo, como si fuera un desecho.

—Viniste al rescate de este parásito insignificante.Sus ojos brillaron con burla.—¿En serio vale la pena poner tu vida en riesgo por esto?

Se acercó un paso más.—Después de todo… te ha traicionado más de una vez.Ha puesto en peligro a todos los que amas.Su voz bajó, venenosa.—Nada garantiza que no vuelva a hacerlo.Sonrió.—Mira, pequeña… te haré un favor deshaciéndome de él.

Selene tragó saliva.Su pecho subía y bajaba con rapidez.—No estoy segura de si lo vale o no… —admitió—, pero… lo quiera o no… es mi familia.Alzó la barbilla.—Y eso… tiene que valer algo.Extendió la mano, temblorosa pero firme.—Suéltalo.

El ente soltó una carcajada.Arrojó a Chase a un lado como si no pesara nada.

—Qué inesesario.Se llevó una mano al pecho, teatral.—Nunca entenderé los sentimentalismos mundanos.Su expresión se torció con desagrado.—Son tan fastidiosos… inútiles.Sus ojos se endurecieron.—Repulsivos.

La miró con una intensidad más fría.—Sabes, Selene… por un breve momento llegué a pensar que la absurda idea de mi señor podía ser cierta.Se inclinó levemente hacia ella.—Que podrías ser una digna sucesora.

Su sonrisa se volvió cruel.—Imponente… magnífica… poderosa.Se enderezó.—Vaya decepción.Sus ojos la recorrieron de arriba abajo.—No te asemejas en nada.

Alzó la mano.La energía vibró en el aire.—Ya que has evitado la muerte de esa alma repulsiva…Su sonrisa creció.—Tomaré la tuya en su lugar.

Todo ocurrió demasiado rápido.Un movimiento.Un destello.Selene jadeó.El golpe atravesó su costado.Sus ojos se abrieron de par en par.La sangre brotó.Sus rodillas cedieron contra el barro.—Tyler… —susurró, con la voz rota, mirándolo directo a los ojos—. Vuelve…

—¡SELENE! Las voces se rompieron en el aire.

Caleb dio un paso adelante, su control resquebrajándose por primera vez.

Reid apretó los dientes con rabia, su respiración volviéndose errática.

Pogue cerró los puños con fuerza.

Sarah llevó las manos a su boca, paralizada.

Sus voces estallaron al mismo tiempo, cargadas de dolor.

El ente solo sonrió.—Qué trágico…Se inclinó ligeramente, observándola.—Morir a manos de tu amado.Sus labios se curvaron.—Muy poético.

Selene, temblando, presionó la herida con una mano.La sangre se filtraba entre sus dedos.Alzó la mirada hacia él.—Tyler… sé que estás ahí…Su voz apenas era un hilo.—Por favor… lucha…Respiró con dificultad.Una lágrima se mezcló con la lluvia.—Te amo...Sus labios temblaron.—Vuelve a mí por favor.

Dentro de Tyler, algo gritó.Desesperado.Pero su cuerpo no respondió.El demonio rió.—Qué tierno.

Se incorporó, relajado.—Supongo que esas serán tus últimas palabras.La miró con una falsa compasión.—Tranquila… seré misericordioso.Sus ojos brillaron.—Después de todo… eres la hija de mi amo.

Se giró hacia los demás.—Después de acabar contigo… terminaré con ellos rápidamente.Alzó la mano.La energía comenzó a concentrarse.—Así su sufrimiento será breve.

Algo se movió.Un cuerpo se interpuso.Un impacto seco resono.Silencio.

Tyler —o lo que lo controlaba— había atravesado el pecho de Chase.

El escupió sangre.Sus ojos se abrieron con sorpresa…algo parecido a resignación.Cayó al suelo.

Selene gritó.—¡NO! Se arrastró hacia él, ignorando el dolor que le quemaba el costado.Sus manos temblaban.Su mirada estaba rota.Lágrimas comenzaron a brotar sin control, mezclándose con la lluvia mientras lo alcanzaba.Lo sostuvo en su regazo.

Sus manos temblaban mientras trataba de mantenerlo firme, como si el simple hecho de soltarlo pudiera hacerlo desaparecer más rápido.La lluvia caía sobre ambos, empapándolos, mezclándose con la sangre.

—¿Por qué…? —su voz se quebró, apenas un susurro ahogado—. ¿Por qué lo hiciste?

Chase respiraba con dificultad.Su pecho se alzaba de forma irregular, sus ojos entreabiertos luchando por enfocarla.




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