Los Hijos de Ipswich El lado oscuro del pacto

Capítulo 22 – Parte I: La agonía y las cicatrices de la contienda.

Después de un rato, los chicos ya habían sido atendidos en el hospital.

El aire en la habitación era frío, estéril… casi inhóspito. El zumbido tenue de las luces fluorescentes caía como una presión constante sobre los presentes.

Las cortinas blancas apenas se mecían con la corriente artificial, como susurros que nadie terminaba de escuchar.

Las camillas estaban alineadas. Cuerpos heridos. Vendajes. Respiraciones irregulares.

Caleb permanecía recostado, el pie elevado y cuidadosamente inmovilizado.

Sus dedos descansaban sobre la sábana, de vez en cuando se tensaban sin que él lo notara, como si su cuerpo aún reaccionara al peligro pasado.

A su lado, Sarah se mantenía sentada, erguida… demasiado erguida.Sus manos entrelazadas en su regazo delataban la inquietud que su rostro intentaba ocultar.

Un golpe firme en la puerta resono.Ambos levantaron la vista al mismo tiempo.

Caleb parpadeó una vez, lento.Su mandíbula se ajustó apenas antes de responder.—Adelante.

La puerta se abrió con precisión contenida.

Joseph Vincent Garwin entró con paso medido.No apresurado, no dudoso.Cada movimiento suyo parecía calculado, como si incluso el aire le perteneciera.

Su mirada recorrió la habitación en un solo barrido, deteniéndose apenas en los vendajes, en las posturas rígidas… en las consecuencias.

Finalmente, se posó en Sarah.Ella se tensó casi imperceptiblemente.Sus hombros se elevaron apenas un milímetro antes de obligarse a relajarlos.

—¿Nos darías unos minutos, jovencita?

La voz de Vincent no fue dura… pero tampoco ofrecía espacio para negarse.

Sarah tragó saliva.. Sus dedos se apretaron entre sí, las uñas rozando su propia piel. Giró el rostro hacia Caleb, buscándolo.

Caleb sostuvo su mirada un segundo más de lo habitual.Sus ojos parecían decir más de lo que su voz permitiría.Asintió, apenas.Preciso.

Sarah exhaló por la nariz, como si liberara algo que no sabía que estaba reteniendo.—Claro… ya vuelvo.Te traeré un poco de agua.

Se inclinó hacia él.Su movimiento fue suave, pero sus labios dudaron una fracción de segundo antes de posarse en su mejilla.

Caleb no se apartó… pero sus dedos se crisparon ligeramente sobre la sábana en ese instante.

Un parpadeo más lento de lo normal.Sarah se separó, acomodándose un mechón de cabello detrás de la oreja, gesto automático… defensivo.

Sin mirar a Vincent nuevamente, salió de la habitación.La puerta se cerró con un clic suave, el sonido pareció quedarse suspendido en el aire.

El silencio que siguió… no era cómodo.Caleb desvió la mirada hacia el techo por un segundo.Su lengua pasó lentamente por su labio inferior, reseco.

—¿De qué quiere hablar, señor Garwin?

Vincent no respondió de inmediato.Dio un paso hacia adelante. Luego otro.

Sus manos se entrelazaron detrás de la espalda, los dedos inmóviles…demasiado inmóviles.

—Mi hijo me llamó.Su voz fue baja. Controlada.

—Dijo que tuvieron un problema.Sus ojos se fijaron en Caleb, sin parpadear.

—Como siempre… intentó suavizarlo.Una pausa.

—Un “accidente automovilístico”, según él.

La comisura de sus labios se tensó apenas.No era una sonrisa.—Claramente, eso es falso.

Caleb inhaló con cuidado.Su pecho se elevó apenas más de lo normal.Sus dedos arrugaron la sábana, esta vez de forma más evidente.—Señor, yo…

—No vine a reprenderte.

Vincent lo interrumpió sin elevar la voz, pero con una firmeza que cortaba.

Se inclinó ligeramente hacia él, lo justo para invadir su espacio sin parecer invasivo.—Debo confíar en que no me mentirás.

El silencio entre ambos se volvió denso.

—El incidente está relacionado con el pacto.Otra pausa. Más breve.Más filosa.—Y esa chica…

Caleb tragó saliva.Su garganta se tensó visiblemente.Su mirada también se desvío solo un segundo.

—No fue tan grave—dijo, aunque su voz salió un poco más baja de lo que pretendía—.Tuvimos un altercado con Chase Collins… y otra cosa.

Se incorporó apenas, ignorando el tirón en su pierna.Un leve gesto de dolor cruzó su rostro, pero desapareció casi al instante.

—Pero le aseguro que Selene no tuvo nada que ver.

Sus dedos se cerraron ligeramente, como si defendiera esa afirmación incluso contra sí mismo.

—Ya lo solucionamos.Todo está bajo control.El secreto… sigue a salvo.

Vincent lo observó.En silencio.Su respiración fue lenta.Medida.Finalmente, exhaló por la nariz.—Bien.

Un solo paso hacia atrás.—Al menos no intentaste ocultarlo.

Su expresión no cedió.—Aun así… espero que comprendas la gravedad del asunto.

Su mirada descendió brevemente hacia el vendaje en la pierna de Caleb.

Luego hacia el resto de la habitación.—Todos ustedes resultaron heridos.Un leve endurecimiento en su voz.—Pudieron haber muerto.

Las palabras no fueron dichas con dramatismo… sino con una frialdad que pesaba más.

Caleb bajó la mirada. Sus pestañas proyectaron una sombra tenue sobre sus ojos.

Asintió, una vez.—Lo sé...Sus dedos se relajaron lentamente.solo para volver a tensarse.—Y asumo toda la responsabilidad.

Una pausa.—Fue mi decisión.

Su voz se volvió más firme al final, como si se obligara a sostener ese peso.—Realmente lo lamento.

Vincent lo estudió.No solo lo miraba… lo evaluaba.—Me alegra oír qué seas responsable de tus actos.

Comenzó a caminar lentamente por la habitación.Sus pasos eran suaves, cada uno parecía medido al milímetro.—Suspiro has asumido el rol de líder.

Se detuvo.—Y no cualquiera podría hacerlo.

Giró ligeramente el rostro hacia él.—Tienes un gran potencial.

Un pequeño silencio.—Pero el potencial… sin control…Se inclinó apenas hacia adelante.—Es peligroso.

Los ojos de Vincent se endurecieron.—Eres joven.Otra pausa.—Inexperto.

Caleb no respondió.Su mandíbula volvió a tensarse.

—No puedes anticipar cada error de los demás —continuó Vincent—.Y creeme ellos cometerán errores.




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