Al mismo tiempo, Selene había llegado a la sala de espera del hospital.
El lugar estaba sumido en esa clase de silencio incómodo que solo existía en los hospitales de madrugada:luces blancas demasiado frías, el zumbido lejano de los fluorescentes y el eco constante de monitores cardíacos sonando detrás de las paredes.
Apenas cruzó la entrada, se encontró con Kate.
La chica se levantó enseguida del sofá donde estaba sentada y caminó hacia ella. Sus movimientos eran más lentos de lo normal; incluso su sonrisa parecía cansada.
Sin decir demasiado, la envolvió en un abrazo breve.—Sel me alegra que estés bien.
Selene tardó apenas un instante en corresponder. Su cuerpo seguía rígido, todavía alterado por todo lo ocurrido.
Aun así, apoyó una mano en la espalda de Kate y sonrió.—Sí… lo estoy. Gracias.
Cuando se separaron, quedó un pequeño vacío entre ambas.
Selene desvió la mirada unos segundos. Sus dedos se enredaron nerviosamente en la manga de su chamarra antes de suspirar.—No sé qué decirte… —murmuró con honestidad—.
Solo que realmente lamento lo que Chase te hizo. Debí detenerlo antes. No imagino por lo que te hizo pasar…
Su voz comenzó a quebrarse ligeramente.—No sé qué podría hacer para remediarlo.
Antes de que continuara, Kate negó despacio y le interrumpió con suavidad.—Selene… descuida. Ya pasó.
Aunque intentaba sonar serena, hubo una pequeña tensión en su mandíbula al recordar. Aun así, mantuvo la compostura; muy propio de ella.—Y no fue tu culpa creme —añadió—.
Realmente prefiero no seguir pensando en eso. Honestamente… solo quiero olvidarlo.
Selene bajó la mirada y asintió lentamente.—Si lo entiendo.
Kate sonrió bien olvidado entonces.
Por un momento, únicamente se escuchó el ruido distante de una camilla avanzando por el pasillo.
Luego Selene habló otra vez.—¿Y dónde están los demás?
Kate soltó una pequeña exhalación nasal, casi divertida.—Bueno mandé a Pogue a la cafetería del hospital. Seguro vuelve con suficiente comida para alimentar a un equipo de fútbol entero.
Ese comentario arrancó una sonrisa apenas visible en Selene.Si eso es seguro.
—Caleb vendrá más tarde con Sarah —continuó Kate mientras cruzaba los brazos—. Y bueno… supongo que viste a Reid en el estacionamiento.
Selene asintió lentamente al recordarlo.—Síp.
—¿Has visto a los padres de Ty?
Kate asíntio con suavidad.—La señora Rosalyn está adentro con Ty. Vamos.
Ambas comenzaron a caminar por el pasillo.
Los pasos resonaban suavemente sobre el suelo pulido mientras las luces blancas teñían todo de un tono casi fantasmal. El olor a desinfectante impregnaba el aire y hacía que el lugar se sintiera todavía más frío.
Cuando llegaron frente a la habitación, Selene se quedó inmóvil unos segundos.Su respiración se volvió ligeramente inestable.
Kate la observó de reojo, notando cómo sus hombros se tensaban.
Selene estaba a punto de abrir la puerta cuando esta se abrió antes.
Rosalyn Simms salió de la habitación.La madre de Tyler lucía agotada.Tenía el cabello ligeramente desordenado y profundas ojeras bajo los ojos, como si llevara días enteros sin dormir realmente.
Aun así, al ver a Selene, suavizó un poco la expresión.
—Hola, señora Simms… Vine a ver a Tyler...
Rosalyn asintió despacio forsando una sonrisa pese el cansancio—Lo sé, cariño. Gracias por venir tu visita le hará bien.
Selene tragó saliva antes de preguntar:—¿Qué… qué han dicho los médicos?
La mujer suspiró cansadamente y se frotó las manos, claramente intentando mantenerse fuerte.
—Dicen que está estable, pero aún no responde. No saben cuándo podría despertar… podrían ser días, semanas… incluso meses.
Cada palabra pareció caer como una piedra en el pecho de Selene.
Rosalyn bajó ligeramente la voz.—Creen que el accidente dejó su cerebro en shock… aunque tú y yo sabemos que no fue realmente por eso.
Selene sintió un nudo formarse en su garganta.Abrió ligeramente los labios.—Yo…
Rosalyn negó con suavidad antes de que pudiera continuar.—No tienes que explicar nada querida. Caleb nos contó todo.
Su mirada se suavizó un poco más.—Y lamento lo de Chase. Sé que era tu familia.
La culpa atravesó a Selene como una cuchilla silenciosa.Ella bajó la mirada inmediatamente.
Rosalyn se acercó y le dio una pequeña palmada en el brazo, maternal y cansada al mismo tiempo.—Voy a salir un rato debo mantener al tanto a Glen.Te lo encargo, ¿sí?
Selene asintió despacio con una sonrisa.—Si descuide yo lo cuido.
Entonces Selene entró finalmente en la habitación.Cerró la puerta con cuidado detrás de ella.
El sonido del monitor cardíaco llenaba la habitación con un ritmo constante y cruelmente tranquilo.Y entonces lo vio.
Tyler.llacia postrado sobre la cama.
El pecho de Selene se comprimió de inmediato.
Las agujas intravenosas atravesaban su piel y varios cables recorrían su cuerpo.
La luz fría del hospital hacía que su piel luciera todavía más pálida.Ya no estaba sonriendo.
No estaba haciendo algún comentario confiado o bromista.
No estaba mirándola con esa chispa desafiante tan propia de Tyler Simms.Y verlo así… se sintió absolutamente antinatural.Devastador para ella.
Selene avanzó lentamente hasta la cama. Sus manos temblaban apenas.
Tomó una de las manos de Tyler entre las suyas y un escalofrío le recorrió el cuerpo al sentirla fría.Demasiado helida.
Su piel ya no tenía aquella calidez reconfortante que siempre parecía envolverla cada vez que él la tocaba.
Con extrema delicadeza, deslizó los dedos por su mejilla.Tenía pequeños rasguños en la piel, algunos moretones voláceos y profundas ojeras bajo los ojos. Sus labios estaban secos y pálidos.
Selene soltó un pequeño sollozo ahogado.De alguna manera absurda, sentía que todo era culpa suya.
Se inclinó lentamente y besó sus nudillos.—Lo siento, Tyler…