Los hijos de las tinieblas

Capítulo 5

Zona deportiva en el vecindario privado de Renania en Santiago de Surco, Lima, Perú.

Todos quedaron anonadados tras escuchar la historia narrada por Thomas y Catalin. La vampira había eliminado a todo el ejército Dracul solo por proteger a su predestinado, y perder el control de su don la marcó; ahora ya no quería hacer uso de él al creer que era un medio de destrucción. Karl Höller agregó que los únicos que mantuvieron el recuerdo intacto de esa batalla fueron la pareja de predestinados, Lucian, Darius, los únicos sobrevivientes del ejército Dracul, y él, ya que con ayuda de Killari, la Bruja Suprema en esos tiempos, cambió el recuerdo, borrando el uso del don de la vampira. Karl desde un principio entendió que se debía mantener en secreto la habilidad innata de Catalin.

  • Lo narrado no solo sirve para que Katha conozca cuán avanzada estás en la creación y control del fuego, también me ha ayudado mucho para entender por qué tanto miedo de usarlo -comenzó a decir Sara. La híbrida había estado viendo el recuerdo mientras lo narraban-. En ti hay culpa, y ahora sé cómo te puedo ayudar.

Uno de los vestuarios del coliseo cerrado fue habilitado para el entrenamiento mental. Mientras el resto del equipo de rescate entrenaba con Austin la parte física, Sara comenzaría a preparar la parte mental de Catalin. Al haberla mantenido alejada de la manada, salvo en los períodos en que participaba como entrenadora de guerreros en el combate cuerpo a cuerpo, ningún brujo miembro de la manada pudo conversar con la vampira e indicar que necesitaba aprender a lidiar con ciertos sentimientos que la atormentaban.

La culpa es un sentimiento que en medidas necesarias nos ayuda a reconocer errores y buscar resarcirlos. Asimismo, nos permite entender, nos avisa, que no debemos transgredir ciertas normas y códigos éticos para prevenir el error y sus graves consecuencias. Pero si su intensidad y frecuencia crece, puede ser la causa o consecuencia de desórdenes emocionales que pueden generar mucho daño.

  • Para iniciar el entrenamiento requiero que me digas quién eres -Sara introdujo esa cuestión porque cuando las personas se conocen, tienen la autoestima y la autoconfianza en niveles adecuados, y la culpa no los daña.
  • Soy una princesa vampira de más de ciento setenta y cinco años que es la predestinada de un licántropo a quien ama mucho y vive muy feliz en la manada que la acogió -la mirada de Catalin mostraba duda y preocupación, ya que temía desconocer quién era.
  • Catalin, no te he preguntado sobre tu posición social, especie, edad, la especie de tu predestinado, si amas o te sientes feliz en donde vives, te pregunté por quién eres -comentó Sara poniéndose en cuclillas enfrente de la vampira, ya que al escuchar que no era correcta su respuesta, Catalin empezó a apenarse y agachó la cabeza-. Sin embargo, que no sepas quien eres no está mal, eso me muestra el por qué la culpa te afecta tanto.
  • Siento culpa porque sé que no hice bien en explotar y usar mi don sin pensar en el daño que hacía. ¿O acaso la existencia de los vampiros no vale nada? –en su voz había rabia, tristeza, arrepentimiento.
  • Toda existencia es valiosa y responde a un porqué, eso jamás lo dudes, pero cuando la culpa no te lleva a buscar redención, sino a bajar tu autoestima, significa que está causando problemas o es la manifestación de un problema de auto conocimiento.
  • ¿Y cuál es mi caso? –preguntó preocupada la vampira.
  • Definitivamente el segundo. Quieres esconder tu don, hacer que olviden que alguna vez lo tuviste, como si ello arreglara lo que sucedió cuando perdiste el control.
  • ¿Y cómo me libero de la culpa? –preguntó Catalin mientras a su mente llegaron el recuerdo de las miradas llenas de terror de los vampiros que abrasó con sus llamas.
  • Aceptando la responsabilidad de los hechos. Cuando somos responsables de nuestros actos, la culpa solo sirve para alertarnos o corregirnos. Debes aceptar que lo sucedido fue porque tus emociones se te escaparon de las manos y perdiste el control, no solo de tu don, sino el de toda tu consciencia.

Muchos creen que errar es fracaso, pero esa no es la analogía correcta porque errar es aprendizaje. En el transcurso de la vida vamos a toparnos con malas decisiones que nos afectarán inmediatamente o en el largo plazo. Las consecuencias de nuestros actos nos llevan a ganar experiencia y así evitamos volver a caer en el error. A esa experiencia algunos la llaman madurez. Asimismo, las acciones con resultados negativos conllevan a muchos a la necesidad de solicitar el perdón de quienes pudieron salir dañados, y eso es arrepentimiento. Otorgar el perdón se vuelve un acto liberador porque dejamos atrás el error, pero al ser responsables no podemos olvidar lo que desató el daño, por ello el trasfondo de la frase: «Perdono, pero no olvido», no está relacionada con la aparición del resentimiento y un perdón hipócrita, sino en que se perdona, liberando cualquier emoción dañina, sin olvidar el error cometido para no volver a caer en él o para no dejarse arrastrar crédulamente otra vez.

Catalin debía aceptar responsablemente que su error fue el descontrol emocional y no el tener un don tan poderoso, así como no olvidar lo que las emociones desbocadas producen en ella y el daño que puede causar. Al determinar que el trasfondo de todo el problema es el control emocional, Sara inició el proceso de regresión para llegar al recuerdo que la marcó, pero en esta oportunidad decidió acompañar a la vampira, para guiarla en la observación de ciertos detalles que le servirían a identificar emociones que por su estilo de vida o manera de interrelacionarse con otros no se le hacía fácil identificar.




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