Los hijos de las tinieblas

Capítulo 24

Territorio Dracul en Bran, Braşov, Transilvania, Rumania, durante el ataque de las huestes de Satanás.

Los Dracul y sus aliados empezaban a soñar con que la balanza del triunfo se inclinaba a su favor, ya que los pocos orcos que quedaban empezaban a correr hacia donde estaba estancado el enorme Leviatán, que solo sirvió como Caballo de Troya. Sin embargo, en el mismo firmamento que los relámpagos, rayos y truenos indicaron la llegada de las hadas de fuego, un enorme portal se abrió, dando paso a Belcebú, el hijo de Satanás y Lilith que representaba la gula.

En su forma demoníaca, Belcebú poseía enormes alas semejantes a la de los murciélagos, por lo que en algún momento se llegó a creer que los mamíferos alados eran creación del Rey del Inframundo, cosa más falsa, ya que el único dador de vida es el Dios Supremo. La presencia de ese devorador de almas alertó a todos, ya que estaban seguros que no había llegado solo. Y así fue, ya que detrás de él aparecieron más de cien vampiros alados. El resto de miembros del Clan Hagi, aquellos que eran los pocos beneficiados por la gracia del líder del clan vampírico, que cayó en el enfrentamiento donde rescataron a los vampiros por nacimiento que mantenía encarcelados en lo más profundo de esa mansión, acompañaban al híbrido de humano y demonio siendo poseídos por moradores del Inframundo, por lo que lucían enormes alas.

Los cuatro consejeros sobrevivientes del clan japonés eran controlados por cuatro poderosos demonios: Abaddon, conocido como “El Destructor” por su infinito deseo por acabar con todo lo que se encuentra en el campo de batalla; Abezi-Thibod, que era uno de los hijos de Belcebú, y, al igual que su padre, se deleitaba devorando las almas de los humanos y la energía vital de los sobrenaturales; Abigor, demonio superior que conoce los secretos de la guerra, cuya hermosura es tanta como su sed de sangre y deseo de destruir a sus enemigos, y Agagliareth, Caído que es uno de los Generales del Inframundo con el poder de descubrir todos los secretos que ocultan sus enemigos en la batalla.

Después de perder a la mayoría de los vampiros que conformaban el clan, los cuatro consejeros apuraron el paso para convertir la mayor cantidad posible de humanos para que sean poseídos por guerreros demonios. En algunos casos compartieron su sangre con aquellos que deseaban dejar atrás la mortalidad y evitar envejecer, pero la gran mayoría de los que estaban ahí eran personas inocentes que su único error fue caminar durante la noche por alguna oscura calle japonesa, lo que permitió que sean atacados y convertidos contra su voluntad.

  • Belcebú y cuatro poderosos demonios guerreros liderando a más de cien vampiros poseídos. Esto sí que nos va a costar mucho trabajo –dijo Lucian analizando rápidamente la situación, ya que un ataque desde el aire causaba mayor impacto y daño porque no tenían cómo contraatacar.
  • Qué pena que no podamos contar con los elfos –comentó Meylin, la general felina-. Con su acertada puntería las flechas podrían rasgar las alas de esos vampiros modificados y obligarlos a pelear sobre tierra.
  • Aún hay un elfo en La Tierra, el cual tiene un hijo híbrido que ha manifestado provenir de Las Potestades –mencionó Thomas-, así que podemos decir que tenemos dos elfos de nuestro lado –el licántropo miró a Ileana, quien entendió lo que debía hacer.

La psíquica vampira se comunicó con Killari para avisarle sobre la situación que se estaba presentando en territorio Dracul. De inmediato, la bruja comentó el pedido que los aliados vampiros hacían: que Haldir y Elrond sean trasladados hacia Bran para que ayuden a la ofensiva contra los enemigos alados que se habían presentado en medio de la batalla contra los orcos.

Como Los Kusanović y Los Walczak habían sido reducidos, y los sobrevivientes estaban huyendo, Stefan decidió trasladar a Haldir y a Elrond junto con sus predestinadas, más Marianne y Kiram al Castillo Dracul, así como también irían él junto a los ex tres Alfas Höller, ya que dejaría a Matthias con Milena y Helmut con Killari a cargo de los guerreros que él dirigió durante la batalla contra los vampiros croatas. La bruja de los Andes Peruanos abrió un portal para trasladar a aquellos que se encontraban cerca a territorio polaco hacia Bran, luego haría lo propio con quienes estaban cerca de territorio croata.

Pretendiendo realizar lo que la felina Meylin recomendó: dañar las alas de los guerreros vampiros que atacaban por aire para obligarlos a pelear en tierra, las hadas de fuego empezaron a lanzar rayos sobre los enemigos que recién aparecieron en el campo de batalla, pero al no contar con buena puntería, el ataque era fácilmente eludido por los vampiros aliados a Satanás, y, más bien, pequeños incendios empezaron a ser provocados por los rayos que cayeron en el bosque, por lo que las hadas de agua, aire y tierra se apresuraron a apagarlos, para que sus hermanas de fuego no perdieran el enfoque en la batalla.

  • Si salimos de esta, prometo practicar arduamente para mejorar mi puntería –decía Katha a su madre, quien le sonreía al sentirse feliz de compartir ese momento con su hija, quien se había convertido en toda una guerrera.
  • La falta que nos hacen los hermanos elfos es mucha. En los tiempos que aún no caminaba en hombre por este mundo, ellos se encargaban con sus arcos de disparar flechas con tal potencia que un solo golpe podía herir a varios orcos. ¡Hasta había aquellos que con magia combinaban las flechas con nuestros elementos, creando flechas de fuego! –el recuerdo de esos días, en que hadas y elfos peleaban juntos por salvaguardar la creación, hizo que la nostalgia por no contar con los compañeros de batalla proveniente de Las Potestades apareciera en Aideen.




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