J. Marcos Barquero
Los HIJOS
de
THOT
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Imágenes y diseño de cubiertas.
Delantera: José Marcos Barquero Baños
Trasera: Quique Alguacil
Modelo de cubierta: María Guerrero Torrejón
1ª edición: mayo de 2014
© 2014 José Marcos Barquero Baños
ISBN: 978-84-616-9878-3
Dirigido al lector.
La presente obra es una modesta autoedición, escrita, producida y financiada enteramente por el mi. Si usted lee esta novela, lo primero es agradecérselo, y si le gusta, puede hacérmelo llegar por dos canales. En Facebook –Los Hijos de Thot-, o directamente por correo electrónico, a: jmarcosbarquero@gmail.com Si, por el contrario, tiene alguna crítica que pueda aportar algo nuevo, o que pueda ayudarme a seguir trabajando, o simplemente, quiere mostrar su opinión, no dude en hacerlo de la misma forma.
Un saludo, y espero que le guste.
J. Marcos Barquero
A Lourdes.
Gracias de todo corazón.
PRÓLOGO
—El presente es de ellos, el futuro, por lo que realmente he trabajado, es mío.—
Nikola Tesla
Este es el final de un viaje. Una propuesta de un amigo, que hace tiempo, me embaucó contagiándome la ilusión por una novela original y emocionante. El gusto por la lectura, el cine, y un peculiar sentido del humor que compartimos, derivó en una conversación en torno a Los Hijos de Thot. A grandes rasgos, me presentó un relato de ficción histórica que trascurriría en torno a varias líneas temporales, con personajes que no tenían ninguna relación entre sí, pero que se verían envueltos en algo mucho más grande de lo que podrían imaginar y que les cambiará para siempre.
Me atrajo la posibilidad de conocer el proceso creativo de personajes, enclaves donde discurren las acciones, y las situaciones, intentando dar otro punto de vista. Mi papel en el proyecto era, en principio, criticar el trabajo de otro. Una habilidad que, sin riesgo a equivocarme, comparto con demasiada gente. Lejos de provocar en Marcos el desánimo con cada crítica, o algún que otro mohín mío a un episodio que le había llevado varios días de trabajo, él aceptaba de buen grado correcciones formales o algún comentario desfavorable sobre su tendencia al exceso verbal y carnal (esto último una causa perdida). Es admirable la paciencia, y sobretodo la perseverancia, de mi amigo durante todo el proceso, a pesar de mis innumerables esfuerzos por minarle la moral, boicoteando con ideas peregrinas el equilibrio y la calma de su guión inicial. Tanto nuestras conversaciones tipo "tormentas de ideas", como nuestros intercambios de correos electrónicos, provocaban nuevos cambios, que daban profundidad a la historia, sumando páginas y páginas con soluciones argumentales a inconsistencias, o amarrando los cabos sueltos que habían quedado y necesitaban una revisión.
Quien supere la primera impresión al ver lo voluminoso del libro y cierta perorata técnica inicial, se dará cuenta de que con el paso de las páginas,, se sentirá atrapado por la ambientación en cada época, acompañará en la búsqueda de respuestas a los personajes, compartiendo emociones y multitud de peligros, con un ritmo que irá in crescendo hasta el desenlace. Al leer muchos pasajes es inevitable ver la influencia cinematográfica del autor, con finales en lo alto de muchos capítulos. Me vienen a la cabeza escenas con persecuciones al más puro estilo Indiana Jones, o diálogos muy ágiles, impregnados de la filmografía de Tarantino.
Cuando Marcos me ofreció hacer el prólogo para el libro, recuerdo que el tono de su voz era mitad desafío, mitad sorna. No entendía el porqué de la elección, ya que, por descontado tenía a su disposición candidatos más capacitados que ofrecerían una visión mas formal del libro y su estilo. Por suerte desechó que un familiar o un amigo de la infancia enumerara sus bondades, su vida y milagros, algo pretencioso e innecesario en un escritor novel. Con todo, acepté prologar lo que me parece un libro entretenido y más que recomendable porque el impacto en el mismo es anecdótico. Un buen prólogo puede llevar a engaño si el libro es decepcionante, creando unas falsas expectativas, pero un mal prólogo no termina de hundir un buen libro, ni disuade completamente al lector. La gente no acostumbra a leer los prólogos, considerándolos poco importantes, una distracción, un relleno que se pueden saltar. Este grupo poco curioso pasará probablemente por alto la sorpresa que se oculta en la contraportada; oculto en la penumbra del interior de un templo, aguarda una pintura del dios Thot, antigua deidad egipcia de la sabiduría, que otorga su mecenazgo a los elegidos.
Ahora es tu turno, ha llegado la hora de empezar una aventura, que como todas, suelen hacerlo con incertidumbre y esperanzas. Este es el comienzo de tu viaje. Buena suerte.