Los Hijos del Eclipse

Capítulo 1

Las trompetas resonaron por el palacio, dando aviso a la llegada de las visitas, no podía mantenerme quieta. Mire a la ventana que daba justo a la entrada de las barreras fijándome en los carruajes que entraban simultáneamente. El sonido de la puerta me hizo sobresaltarme; desvié la mirada para encontrarme con mi hermana gemela entrando con una sonrisa en la habitación.

—¡Ya están aquí! —Dijo Maddielyn con un tono de voz alto, acercándose emocionada.

—Lo sé, los carruajes de Wehiate y Eryndor acaban de entrar, Gramnth aún está de camino. —Recibí a mi hermana con una sonrisa mínima.

—¿Que pasa Lib? — Pregunto al notarme intranquila.

—No lo sé... tengo un mal presentimiento. —Me alejé de la ventana a paso lento, me senté al borde de la cama y solté un suspiro.

—Pff, no te preocupes tanto. Nuestros padres tienen todo bajo control, ¿qué te parece si por hoy disfrutamos? —Maddielyn comenzó a dar vueltas sobre si misma hasta quedar tumbada sobre un sofá frente a la ventana con una sonrisa. —Además, pienso que esto puede ser una gran experiencia, ¿no lo crees? Podremos conocer personas nuevas ¡y volveremos a ver a Heilthed!

Me encogí de hombros con un semblante desanimado, no me interesaba ni la fiesta, ni Heilthed, ni nada en general. Hasta que recordé. Me levanté de la cama y me dirigí hacia la mesita de noche de al lado de esta, y tomé una pequeña caja dorada de encima del mueble.

— Por cierto, Madd. Tengo algo para ti.

Me volví hacia mi hermana observando por un momento el parecido físico que teníamos, a pesar de eso, sentía que éramos totalmente diferentes...Maddielyn era más alegre, optimista, generosa, ella era luz. Sonreí y me puse frente a ella, extendiéndole el obsequio.

La tomó con cuidado y curiosidad, al abrirla pude notar como sus ojos brillaban de emoción, sacó la cadenita de oro que se encontraba dentro, con un dije en forma de sol.

— Feliz cumpleaños adelantado. —Dije con tono cómplice.

—Es precioso Lib... —Apreció un segundo la cadena, antes de levantar la mirada hacia a mí. —Pero nuestro cumpleaños es dentro de un mes.

—Lo sé, pero quería darte algo especial, además también tengo una. —Saque del interior de mi escote una cadena del mismo material, pero con un dije diferente.

—Una luna. —Murmuró Maddielyn y luego sonrió de oreja a oreja. —¡Son como nuestras marcas de nacimiento!

—Así es, trate de pedirle al herrero que los hiciera lo más parecidos posibles a nuestras marcas, pero mi habilidad con el dibujo no es muy buena. —Nos reímos y le ayude aponerse la cadena en el cuello. Hasta que de pronto la puerta sonó sácanos de nuestro mundo, para que luego una mucama entrará haciendo una reverencia y poniéndose en medio de la habitación.

—Buenos días, altezas. Ha llegado el momento de que os preparéis para recibir a los Reyes de los reinos vecinos. Vuestra presencia es requerida en el salón principal dentro de veinte minutos.

Asentimos al mismo tiempo al dirigir nuestra atención hacia la mujer que estaba frente a nosotras, en cuanto terminó de decir el anuncio, otras dos mucamas entraron con dos preciosos y relucientes vestidos azules en brazos.

Minutos después, ya nos encontrábamos vagando por el pasillo principal rumbo al salón real, el presentador al notar nuestras figuras tomó su bastón y golpeó el suelo dos veces,haciendo a callar a los presentes, desde lo alto de las escaleras la voz del hombre alcanzó los oídos de todos.

— Las princesas Elizabeth Kaidorien y Maddielyn Kaidorien de Saeklym.— Los aplausos no tardaron en llegar, mientras comenzábamos a descender por las escaleras.Pude sentir como Maddielyn se tensaba a mi lado, a pesar de estar emocionada, sabía que ella también percibía la presión que recaía sobre nosotras. Todas esas miradas juzgonas de los lords y damas me arrancaban el aliento. Ambas sabíamos que, ante estas personas deberíamos de aparentar ser las princesas perfectas.

Después de un momento que pareció ser eterno, llegamos a la mesa principal y tomamos nuestros lugares junto a nuestros padres y tal y como nos enseñaron,mantuvimos nuestras composturas.

El bastón del presentador volvió a oírse, está vez para anunciar la entrada de los Reyes de los otros reinos. —Monarcas Ethomn Emberclaw y Aethera Emberclaw de Wehiate.Y con ellos, sus hijos, la princesa Heilthed Emberclaw y el príncipe Kaid Emberclaw.— Los Reyes de Wehiate bajaron las escaleras con gracia, detrás de ellos les seguían sus hijos, todos los recibían mostrando su respeto con reverencias y halagos. Desvié la mirada, aburrida. Realmente no me importaba las presentaciones, aún así, seguí escuchando.

El hombre volvió a golpear el bastón.

—Monarcas Rylan Blackthorn y Keiran Blackthorn de Eryndor. Y con ellos su princesa heredera, Zaren Blackthorn.—La familia real de los Blackthorn bajaron las escaleras al ser anunciados, llegando al mismo punto que los antes mencionados.«Eryndor...Escuche que estaban en crisis.»

—Monarcas Godric Darkwolf y Nefari Darkwolf de Gramnth.—El ambiente comenzó asentirse tenso, levante la mirada solo por curiosidad, se sabe que Gramnth se convirtió en el reino más ambicioso con la llegada del rey Godric al trono, poniendo en peligro la tregua que tienen los cuatro reinos, por eso se organizó esta reunión.

—Y con ellos, su hijo y heredero, el príncipe Thane Darkwolf.—De las escaleras bajaba un chico pelinegro, de piel clara y más alto de lo que esperaba, y mantenía una expresión de irritación, debía admitir que era realmente atractivo, pero los rumores sobre él no eran tan buenos, no lo eran en absoluto. Resople al verlo pasar con su aire de engreído.

El silencio reino por un segundo el lugar, hasta que el presentador interrumpió golpeando una vez más su bastón sacando del trance a todos. Sabía lo que estaba porvenir, esto si me interesaba.

—He aquí con ustedes, los heraldos de la última esperanza, los salvadores de todos los reinos de esta tierra... Los hijos del Eclipse; Blossom Eclipwyn de Saeklym, GazernadEclipwyn de Wehiate, Vixon Eclipwyn de Gramnth y Nyxia Eclipwyn de Eryndor. Ellos se han reunido, no por gloria, sino por el bien de todos. — Un escalofrío recorrió el salón cuando se apagaron las antorchas por un segundo. Sólo entonces, cuatro figuras encapuchadas avanzaron al ritmo del silencio. Cada una de las personas que se encontraban ahí, tomaron su lugar arrodillándose para recibir a los hechiceros con honor, incluyéndome. Estos caminaron uno a uno con sus típicas túnicas coloridas:Azul, verde, rojo y violeta. Tomaron sus lugares en la mesa, cada uno al lado del rey de su pueblo.



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En el texto hay: reinos, romance, magia

Editado: 03.01.2026

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