Aquello me dejó helada, no lo podía entender, ¿De verdad me acaba de comprometer sin consultarme? Sentí que mi vestido se ajustaba aún más a mis costillas, asfixiándome poco a poco.
—¿Que? ¡No, no quiero casarme! Mucho menos con un niño de 12 años. —Mi mente estaba hecha líos, y por alguna razón creí estar segura de que me harían casarme con el príncipe Kaid.
—No te casaras con Kaid, Elizabeth. — Por un momento sentí tranquilidad, pensé que quizás mi padre había reaccionado, pero me equivoque. —Es el hijo de los Darkwolf con quién lo harás.
El suelo abandono mis pies en cuanto esas palabras salieron de su boca, quería vomitar.
—No lo haré.
—Es tu deber como heredera, debes hacerlo por el bien nuestro reino. Fue la única condición del rey Godric, te juro que trate de hacerlo cambiar de opinión, pero lamentablemente fue firme ante su propuesta...—Mi padre intentó buscar compresión en mi mirada, cosa que, claramente no encontró.
—¿Y hasta ahora me lo dices? No es precisamente una noticia de poca importancia. De verdad que no puedo creer como has sido capaz de —Trate de discutirle, pero me interrumpió abruptamente.
—Basta, se acabó la discusión. No hay otra opción, hoy mismo se dará la noticia y tendrás que bailar con él esta noche. —Con estas palabras, mi padre dio por terminada la discusión y se da la vuelta para irse, dejándome con la ira contenida.
...
Mientras me acercaba a la pista de baile, la cual estaba siendo evacuada y darnos espacio, tensé la mandíbula mientras caminaba hacia esta, aún tenía el nudo en el estómago, solo deseaba que pasara algo para interrumpir este infierno. Mire como el príncipe de Gramnth hacia lo mismo que yo, en unos segundos ya estábamos frente a frente, pero al mismo tiempo ignorándonos. La tensión era innegable acompañada de un silencio escalofriante, y siendo interrumpida por el rey Godric.
—Ahora como primer símbolo de la restauración de la paz. Ambos primogénitos de los reinos de Saeklym y Gramnth, abrirán el primer baile de esta noche de eclipse.
Los músicos empezaron a hacer su trabajo, lo cual nos indicaba proceder también. El príncipe extendió la mano con solemnidad; regañadientes me acerque a él y tomamos la posición de baile. Al primer compás, giramos con elegancia, como dos astros orbitando en silencio. Nuestros pasos eran firmes pero ceremoniosos, siguiendo una coreografía ancestral dictada por los siglos de tradición.
Manos entrelazadas, miradas que apenas se cruzaban y cuando lo hacían estaban llenas de orgullo o resignación, los movimientos hablaban más que nuestros labios: un lazo forjado por el deber, no por amor. El silencio era más pesado que la música, la tensión era palpable, como si cada paso midiera el peso del futuro que no habíamos elegido. La danza de compromiso seguía su curso hasta que, en medio de un giro, un eco firme cortó el aire como una daga invisible
—¡Basta!— Gritó una voz desde lo alto de las escaleras.
Paramos en seco y todos los presentes nos giramos. Allí estaba Zaren Blackthorn,vestida con una capa oscura, el rostro encendido por la furia y la determinación.
—¡Siempre es Eryndor quien debe ceder! ¡Siempre somos nosotros los que callamos,los que entregamos, los que sangramos por la paz ajena! Yo también quiero el poder y respeto que me merezco.
El rey Rylan se levantó de golpe.
—Zaren, ¡detente ahora mismo! —Exclamó.
Pero ella ya había descendido dos escalones, justo para que la luz del eclipse la deslumbrará a través de los ventanales del palacio. Su voz tembló con un poder que no solo le pertenecía a ella.
—La Luna se alza en juicio... y la profecía debe cumplirse.
Elevó una mano hacia el cielo estrellado que se asomaba por los vitrales y con la otra,saco un pergamino viejo del bolsillo de su capa. Fruncí el ceño tratando de reconocer el papel que tenía en manos, «El pergamino de la sección prohibida...»
—"Cuando la Luna bese al sol en la cima del cielo, nacerán bajo sus sombras los cuatro heraldos, llamas vivientes, hijos del alba y el ocaso. "
Los cuatro hechiceros —Blossom, Gazernad, Vixon y Nyxia— se sobresaltaron. La atmósfera cambió. El cristal vibró. La luz del eclipse comenzó a teñirse de rojo. Mi cabeza comenzó a matarme, me aleje mientras trataba de tranquilizarme, algo me decía que necesitaba buscar a Maddielyn. Levante la mirada para buscarla.
—"Por manos del hombre serán corrompidos, y su poder en sombras convertidos. Y cuando el eclipse se alce una vez más, las palabras antiguas despertaran; AITHENSOLUM, NOX VERA, VIRETH THARUM...SOLVI ANIMA."—
Me volví de nuevo a la escena del eclipse, en un instante, las túnicas de los magos comenzaron a ondular como si cobraran vida. Sus cuerpos temblaron, sus ojos brillaron con colores imposibles y, uno a uno, comenzaron a retorcerse, a contorsionarse, como si una fuerza antigua despertara en sus venas... hasta que las serpientes surgieron: una azul, una verde, una roja y una violeta.
— "Vuestros salvadores se tornarán su maldición, entonces se alzarán, ya no como humanos, sino como bestias que se devoran entre sí. Y al entrelazarse en lucha eterna,nacerá el cetro de la ruina, hecho de traición, fuego y eternidad. Un artefacto de poder inimaginable... y destrucción sin fin."—
El salón entero comenzó a gritar, los reyes de levantaron. Guardias corrieron, pero el aire era denso como vidrio fundido. Las cuatro serpientes se atacaron entre sí, sus colmillos clavándose en las nucas mutuas. Y en el centro del caos, sus cuerpos se entrelazaron...hasta alzarse en una figura nueva: Un cetro brillante, tembloroso y lleno de poder imposible. Aparte la vista definitivamente; estaba aturdida y mareada, mire hacia una esquina, del otro lado del lugar, y ahí estaba mi hermana, se tocaba la cabeza mientras fruncía el ceño, me angustie inmediatamente.
—¡Maddielyn!