Los Hijos del Eclipse

Capítulo 3

Los párpados me pesaban al intentar despertar, pese a eso logré abrir los ojos, la luz me cegó por unos segundos hasta que me acostumbre a la iluminación, estaba desconcertada y un leve zumbido en el tímpano me acompañó mientras recuperaba el conocimiento, era mediodía, ¿pero de qué día? Al parecer me encontraba en una choza, claramente muy lejos del castillo.

Baje la mirada hacia mis piernas, una de ellas estaba inmovilizada por una firme tabla,alargue mi brazo para examinarla, sin embargo, el dolor inefable que atacó en mi costado izquierdo no me lo permitió, ahí fue que caí en cuenta de las vendas que rodeaban mis costillas. Mi vestido estaba rasgado y sucio, además de lo mencionado, también me encontraba llena de raspones que ya estaban sanando.

Seguía preguntándome qué hacía ahí y como había llegado, de pronto un niño pequeño entró al sitio donde me encontraba, estaba sorprendido e inmediatamente sonrió.

—¡La princesa por fin despertó! —Gritó al salir corriendo, momentos después dos personas más entraron con expresión aliviada, un hombre mayor y un chico.

—Alteza... —Habló el hombre, inclinándose para hacer una reverencia. —Mi nombre es Gallen Nyrand, soy el jefe de la tribu Shadowborn. ¿Como se encuentra?

—Me encuentro bien... lamento mi indiscreción, pero ¿cómo llegue aquí?

—Posteriormente a la explosión, mi hijo la encontró desamparada cerca del bosque; usted estaba muy herida, creímos que estaba muerta... Pero solo estaba inconsciente, no sabíamos cuándo despertaría; es un milagro que lo haya hecho.

Me giré para ver al chico al lado de su padre; su cabello rubio oscuro caía por su frente y, con una sonrisa suave que dejaba ver un hoyuelo en su mejilla derecha, me miraba; parecía realmente agradable.

—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —Me volví hacia Gallen.

—Veintiún días.

Tres semanas... Para muchos es algo sin tanta relevancia, pero no cuando acaban de perder tres semanas de su vida y su entorno.

—Debe de estar desorientada; prometo contarle lo que pasó, pero debe alimentarse primero, hace días que no lo hace princesa.

No, no quería comer, solo quería que esto fuera una pesadilla y que al despertar estuviera con... Maddielyn.

—¿Dónde está mi hermana?

—¿Disculpe?

—Mi hermana, Maddielyn. ¿No está aquí?

—Solo la encontramos a usted, lo lamento. —El jefe bajo la mirada, parecía apenado.No obstante, no pude sentir comprensión, estaba preocupada, pero no dije nada más.

Acto seguido, Gallen me pidió que lo siguiera al asegurarse que podía mantenerme de pie sola. Salimos al exterior, pude reconocer el sitio de una de las veces que papá nos traía a Maddie y a mi de expedición junto a él cuando éramos más pequeñas. Aunque solo eran vagos recuerdos parecía que los años no le perjudicaban al lugar, me seguía pareciendo igual de precioso que a mi yo de diez años.

El lugar donde se ubica la tribu Shadowborn se extiende sobre la ladera como un manto de luz dorada. Sus casas, construidas con piedra pulida y techos de musgo vivo daban esa sensación de seguridad y libertad. El viento arrastraba el aroma de hojas frescas mientras los habitantes caminaban pacíficamente por senderos perfectamente cuidados, aunque hubo algo en específico que me llamó la atención; toda la zona estaba rodeada por altos muros de madera, destinado a la protección del pueblo, con par de vigilantes en las entradas cargando armas sobre ellos como lanzas, espadas, arcos y hasta hachas.

Me volví hacia el supuesto hijo de Gallen quien caminaba a mi lado, tenía curiosidad sobre porque tomaban tanta precaución y que había pasado mientras estaba inconsciente, dude un segundo antes de preguntar aunque me habían dicho que me explicarían todo, ¿no?

—Disculpa...

El chico rubio me miró.

—¿Podría hacerte una pregunta?

—Ya lo ha hecho.—Hablo con una sonrisa divertida en su rostro —Era broma princesa, puede preguntar lo que desee.

—¿Qué temen tanto como para vivir así?

—Es difícil de explicar alteza...¿Que es lo último que recuerda antes de que perdiera el conocimiento?

—La explosión...

—¿Y recuerda que causó esa explosión?

—El rayo que salió de un cetro. —Afirme

—Pues el rayo no causó solo la explosión. —Se tomó un segundo antes de continuar —El estruendo solo fue el inicio de todo, criaturas horribles nacieron de ese cetro, pero el peor de ellos es el Umbreth.

—¿Umbreth?

—No tenemos mucha información sobre el, pero algo está claro, es mortal; pocos son quienes han escapados vivos del Umbreth. Carece de visión, pero percibe el calor, sus espinas expulsan una neblina adormece las extremidades, distorsiona los sentidos y destruye la mente.

Levante la vista hacia los muros, ahora me sentía más insegura.

—No se asusté alteza, el Umbreth no habita está zona, de igual forma estamos preparados. Venga, tenemos que alcanzar a mi padre.

Asentí aunque no estaba realmente convencida de sus palabras, si aquella criatura era tan poderosa como se dice, nada la podría parar. Trate de ignorar mis pensamientos y mantuve la calma.

—Gracias, por cierto, ¿cual es su nombre?

—Liam Nyrand para servirle alteza. —Dijo para volver a sonreír cálidamente.—y por favor... No me llame de usted, me hace sentir viejo. —Bromeo, cosa que me provoco una sonrisa.

—Me parece bien, Liam Nyrand.



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En el texto hay: reinos, romance, magia

Editado: 10.01.2026

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