Los Hijos Del Olvido

Las cadenas que saben tu nombre

La ciudad todavía dormía con la resaca emocional de la Navidad, pero el mundo el verdadero, el que late debajo de la tierra no descansaba. Bajo capas de roca, hueso, historia y silencio ancestral, algo despertaba. Algo demasiado grande para caber en una sola palabra. Algo llamado:

Sariel.

EL ABISMO — DONDE LOS PENSAMIENTOS GRITAN

La prisión no era piedra ni acero. Era propósito. Las cadenas eran antiguas, hechas de la primera palabra que el Padre pronunció: Obedezcan.

Cada eslabón olía a memoria. Sariel, suspendido en la oscuridad, sin cuerpo físico pero con alma desgarrada, abrió lo que alguna vez fueron ojos. No vio nada. Pero escuchó. Ecos. Nombres.

Gabriel. Eryom. Adrián.

—No —susurró, como si pudiera detener al destino— No bajen aquí.

El silencio respondió rompiéndose..Una grieta recorrió el suelo del abismo, como un latido… que dolía.

INFIERNO — SALA DE ESTRATEGIA DEMONÍACA

Astaroth golpeaba la mesa infernal hecha de cráneos reciclados.

—Asmodeo, esto es simple: NO podemos derrotar a Gabriel. Pero sí podemos quebrarlo.

Asmodeo, lamiéndose una uña afilada, murmuró:

—Nada rompe más que la familia.

Astaroth sonrió como alguien que disfruta las desgracias ajenas porque lo hace.

—Si Sariel despierta con dolor, si Gabriel siente que lo pierde los sellos cederán.

Un demonio mensajero entró jadeando.

—Señores… tenemos… malas noticias.

—¿Qué ahora? —gruñó Asmodeo.

—Las tiendas humanas están haciendo descuentos navideños… en enero.

Ambos príncipes del infierno quedaron petrificados.

—¿ESTÁN QUÉ? —chillaron en coro.

—Sí… y… y algunos bancos están ofreciendo planes SIN INTERÉS.

Asmodeo se agarró la cabeza.

—¡EL AMOR FRATERNO ESTÁ DESTRUYENDO LA ECONOMÍA HUMANA! ¡Y ESO NOS DEBILITA!

Astaroth lo miró serio.

—Hay que matar ese amor inmediatamente.

CIUDAD — VIBRACIONES ANORMALES (PERO CON CAFÉ)

Adrián se despertó de golpe empapado en lágrimas que no sabía que tenía. Elías, medio dormido, lo miró desde la cama. Su cabello rubio estaba hecho un desastre, como si la gravedad le guardara rencor.

—¿Pesadilla?

—No —Adrián respiró como si le faltara aire— Fue mi padre.

Elías se incorporó tan rápido que la sábana se lo llevó consigo y cayó de la cama.

—Perdón —murió Adrián, aunque una sonrisa se le escapó.

Elías se levantó con dignidad… solo para estrellarse con la mesa.

Gabriel, tu novio necesita clases de movimiento — dijo Eryom.

—¡NO ES MI....! —Elías perdió la palabra en el aire.

Adrián , con un rubor traidor en las mejillas, fingió arreglarse el cabello.

—Elías… yo… escuché su voz.

Un silencio espeso cayó. Elías dejó de bromear.

—Sariel.

Adrián asintió.

—Y está rompiéndose.

CAFETERA TRAUMADA

Para estabilizar emociones, los arcángeles decidieron desayunar. Grave error. La cafetera que ya tenía fama de agresiva decidió que era el momento de su rebelión final.

—Por favor —susurró Elías— solo una taza.

La máquina vibró como un volcán furioso. Adrián se adelantó:

—Déjame intentarlo yo.

Puso la mano encima con ternura celestial. La cafetera emocionada explotó café como un géiser. Los tres quedaron bañados en líquido marrón.

Creo que te ama dijo Eryom.

—¿Qué sigue? ¿Una licuadora celosa? —bufó Elías.

La licuadora encendió sola, girando como si quisiera llamar su atención.

—Perfecto —dijo Adrián muerto de risa— Traje el caos angelical a la cocina humana.

—Y yo traje el caos humano al cielo —respondió Elías, secándose la cara con resignación.

EFECTOS DE SARIEL DESPERTANDO ENTRE HUMANOS

En la ciudad:

  • Los espejos se quebraron solos en baños públicos.
  • Los perros empezaron a aullar en dirección al subsuelo.
  • Personas soñaron con cadenas.
  • Una mujer de 80 años afirmó haber visto a un hombre gigantesco encerrado y lloró sin saber por qué.
  • Y un niño escribió en un cuaderno:
    "El que fue primero, será liberado."
    sin recordar haberlo escrito.

Los noticieros explotaron.

¡Temblores inexplicables! ¿Conspiración? ¿Nueva moda espiritual?
—¿Serán las obras del subte?
—¿Habrá una civilización bajo tierra?

Mientras tanto, un vecino dijo frente a cámaras:

Yo solo quiero que nos bajen la luz.

La luz del poste explotó en su cara.

PROMESAS QUE NO SE ROMPEN

Esa noche, Adrián se sentó frente a la ventana. La luna estaba roja. El cielo agrietado. Como si el universo mismo tuviera miedo.

—Voy a ir —susurró.

Elías apareció detrás, respiración lenta.

—No solo vos vas a ir.

—Elías… si bajo y fallo… quedo atrapado allí.
Para siempre.

Elías lo tomó del brazo.

—Entonces aprendé algo del mundo humano, Gabriel: las promesas se hacen de a dos.

El aire alrededor tembló. Las luces del departamento se apagaron y luego se encendieron formando, palabra por palabra:

NO SOLO.

Adrián rió. Y lloró. Al mismo tiempo.

—Hasta los focos me quieren apoyar ahora.

—Probablemente porque sienten tu aura y están enamorados de vos —dijo Elías.

—¿Vos también?

Elías palideció.

—No responderé sin presencia de abogado.

Eryom carcajeó tan fuerte dentro de ambos que el microondas hizo beep por reflejo.

INVITACIÓN A LO IMPOSIBLE

De repente el suelo vibró. El pavimento de la ciudad se cuarteo y una línea de oscuridad apareció en medio de la avenida, abriéndose como una boca..Una voz, imposible, surgió desde abajo:




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