El abismo no era un lugar. Era una herida. Y ahora esa herida estaba abierta. Gabriel dentro del cuerpo de Adrián y Elías descendían con pasos que no resonaban, porque el suelo no existía realmente: estaba hecho de recuerdos, juicios y condenas..Las cadenas que sujetaban a Sariel vibraban, produciendo un sonido metálico imposible:
CLINC.
CLINC.
CLINC.
Como un reloj que contara la cantidad de veces que Gabriel dudaba. Elías respiró hondo.
—Ok. Antes de empezar quiero decir que… si morimos… me debes un chocolate caliente.
Adrián lo miró.
—¿Qué clase de pensamiento es ese en medio del abismo?
—Un pensamiento humano. Bienvenido a la mortalidad —sonrió Elías.
Eryom habló dentro del pecho de Adrián, con voz baja y temblorosa:
No deberías reír aquí. Nada que ríe ha sobrevivido…
Adrián respondió dentro de sí, con una fuerza que sorprendió incluso al Nefilim:
Por eso lo hacemos. Nadie nos dirá cómo vivir.
UN ABISMO QUE MIRA DE VUELTA
El cielo sobre Adrián era inexistente..No había arriba. Ni abajo. Ni dirección..Pero cuando avanzaron unos pasos,.todo cambió.
Las sombras se alzaron como dientes alrededor de ellos, construyendo una sala infernal que recordaba vagamente a una catedral invertida..Pilares de hueso, vitrales hechos con gritos congelados, y un altar de lava líquida donde una figura aguardaba.
Astaroth..El segundo príncipe del abismo. Sus alas eran hechas de almas unidas, pegadas, retorciéndose como si aún quisieran escapar..Su rostro era hermoso y cruel..El tipo de belleza que da miedo mirar.
—Bienvenidos al vientre del mundo —dijo Astaroth con una sonrisa peligrosa— Qué conmovedor que vinieran a rescatar al traidor.
Adrián sintió una presión en el pecho.
Eryom se tensó dentro de él..Elías se erizó completo. Elías habló primero.
—Él no es un traidor..Solo tuvo un mal día durante, eh ¿miles de años?
La sombra de Astaroth se movió como un océano furioso.
—Sariel desobedeció la Ley. Ustedes.desobedecen el destino..Eso es peor.
LA APERTURA DE LA GUERRAEl aire se congeló..Luego se quebró..De las paredes de oscuridad salieron legiones:.criaturas humanoides sin boca, con cuencas vacías donde deberían estar ojos, uñas como cuchillas y piel hecha de temor solidificado.
—Oh no —murmuró Elías— Odio cuando el enemigo es inquietantemente silencioso.
Los seres empezaron a correr.
—¿Plan de batalla? —preguntó Adrián.
—Sí —dijo Elías—. ¡NO MORIR!
Y la guerra comenzó.
EL PODER DESPERTADO — ADRIÁN / GABRIELCuando la primera criatura saltó, sus garras listas para desgarrar el pecho de Adrián, el arco reflejo del arcángel actuó.
No fue luz. Fue intención. Una onda dorada estalló como una marea imparable. Miles de criaturas salieron volando al mismo tiempo, chocando con pilares y estallando en polvo.
Elías lo miró, boquiabierto.
—Eso fue ligeramente sexy.
Adrián se ruborizó tanto que sus mejillas emitieron una luz rosada. Las criaturas retrocedieron, confundidas.
—Astaroth —gruñó Adrián— Nosotros elegimos la vida. Tú eligiste el odio.
Astaroth sonrió.
—No elegí. Me obligaron.
Adrián dio un paso..Las cadenas de Sariel temblaron, como si se despertaran un poco más. Eryom habló, empapado en miedo:
Si siguen peleando Sariel lo sentirá. Y si siente dolor las cadenas cederán.
—Entonces ganemos rápido —dijo Adrián.
ELÍAS / URIEL — EL FUEGO DE LA PURIFICACIÓNMientras Adrián contenía miles de sombras,
del suelo se alzó una criatura gigante,
una mezcla de toro y demonio, con fuego negro en las venas. Elías abrió los brazos. Y por primera vez desde que bajó a la Tierra lo recordó. Su verdadera forma. Cinco metros de altura..Alas de un blanco que dolía..Cabello dorado como relámpago.
Pero no podía transformarse del todo así que sucedió algo intermedio. Elías se volvió justo lo suficientemente arcángel para causar problemas..Se elevó en el aire y se golpeó la cabeza con un estalactita.
—¡AU! —gritó.
Adrián se rio. El monstruo rugió. Elías levantó un dedo.
—No me mires así..Tú también te golpearías si hubieras perdido práctica durante siglos.
Luego, con un respiro,.prendió fuego al demonio con un rayo purificador.que cayó desde ninguna parte en particular. El toro demoníaco se derritió en un charco de odio.
EL HUMOR COMO ARMA — IMPACTO MENTALLas sombras rodearon a Adrián y Elías otra vez. Eran demasiadas. Eryom gritó dentro de Adrián:
¡Estás empezando a perder fuerza!
Adrián jadeó..Su cuerpo humano se estaba calentando demasiado. Elías gritó:
—¡CUENTA UN CHISTE!
Adrián lo miró incrédulo.
—¡NO SÉ CONTAR CHISTES EN MEDIO DE LA GUERRA!
—¡Tienes que! ¡Tus emociones afectan la física de este lugar!
Astaroth los miró confundido.
—¿Qué están haciendo?
Elías respondió:
—Psicología humana..No entenderías.
Adrián respiró. Sudó. Y dijo:
—¿Saben cuál es la diferencia entre un infierno y un lunes?
Las criaturas demoníacas se detuvieron..El silencio fue absoluto.
—En el infierno al menos hay café —concluyó Adrián.
Las sombras colapsaron..Se desmoronaron.
Algunas incluso sonaron como si se rieran antes de morir..Elías lo miró impresionado.
—Amor eres peligroso.
Adrián parpadeó.
—¿Amor?
—No dije nada —mintió Elías, enrojeciendo violentamente mientras dos alas fantasma aparecían en su espalda del puro nerviosismo.
ASTAROTH MUESTRA SU VERDADERO ROSTROLas sombras se disolvieron. Solo el príncipe del abismo quedó. Astaroth caminó despacio. Cada paso hacía llorar la oscuridad.