Los Hijos Del Olvido

Un padre sin alas, un mundo sin permiso

Volver a la azotea no fue un regreso. Fue una transición. El cuerpo humano de Adrián todavía ardía con el eco de la transformación. Elías respiraba rápido, como si una mano invisible aún le apretara el pecho. Y Sariel estaba sentado en el borde del edificio, temblando. No por frío. Sino porque no sabía qué hacer ahora que podía elegir.

Sariel aprende a existir

Elías, intentando ser amable, se acercó al Vigilante con total solemnidad.

—¿Quieres una manta?

Sariel lo miró sin entender.

—¿Qué es manta?

Adrián intervino.

—Algo que abriga. Protege. Como alas humanas.

Sariel tardó. Luego bajó la mirada.

—No merezco alas.

Elías abrió la boca para decir algo profundo.
Lo que salió fue:

—Bueno, tampoco mereces pasar frío. Quédate quieto.

Le puso la manta sobre los hombros y la manta salió volando. Literalmente. Como si supiera quién estaba debajo. Y se fue.

—Genial —dijo Adrián— Hasta la ropa de cama tiene trauma angelical.

El regreso al departamento — comedia celestial

Lograron llegar al departamento. La cafetera, al verlos entrar a Sariel incluido, intentó saltar por la ventana.

¡NO! —gritó Adrián, atrapándola.

La cafetera vibraba como si tuviera estrés postraumático. Elías respiró hondo.

—Tenemos que hablar seriamente de tu conexión emocional con los electrodomésticos.

Eryom habló dentro de Adrián:

También están traumatizados. Yo estuve encerrado siglos, ellos con vos ya fue suficiente.

Adrián rodó los ojos..Sariel observó todo en silencio, como si le costara entender que un hogar pudiera tener luz.

Silla.
Cortina.
Mesa.

Cada objeto parecía sagrado para él.

—Todo esto… ustedes pueden tocarlo —susurró Sariel.

Elías lo escuchó y su rostro cambió.

—Siempre podremos —dijo— Y ahora vos también.

Tensión — El cielo exige rendición

La ventana se quebró sin romperse. Una luz entró como una espada cortando el aire. Y una voz resonó sin garganta:

—Gabriel. Entréganos al Vigilante.

Miguel apareció primero..Sus alas eran como límites. Sus ojos, como juicios. Rafael detrás más calmado, pero tenso
como quien quiere curar pero teme. Elías retrocedió..Sariel se encogió como si esperara un golpe..Gabriel (Adrián) se adelantó:

—No.

El viento pareció detenerse para escucharlo. Miguel bajó la mirada al humano que contenía el cosmos.

—El mundo no puede sostenerlo. La Ley no puede permitirlo. Sariel debe volver o el cielo caerá.

Adrián respiró hondo.

—Entonces sostendremos al mundo juntos.

Miguel entrecerró los ojos.

—Te estás volviendo demasiado… humano.

Elías gritó desde atrás:

—¡GRACIAS! ¡LE SALVAMOS A TU HERMANO! ¡UN “GRACIAS” NO TE ROMPE LA ESPINA DORSAL ANGÉLICA!

Miguel lo ignoró.

Acción — El cielo intenta tomar a Sariel por la fuerza

Rafael avanzó no para atacar para curar. Pero Sariel retrocedió como un animal lastimado.

—No quiero volver —susurró— No sin perdonarme.

Gabriel se paró frente a él. Miguel perdió la paciencia celestial.

—Gabriel. Escúchame. Tú no puedes salvarlos a todos.

Gabriel sonrió. Lento. En paz.

—Entonces elijo a quiénes. Y ya los elegí.

Las luces del departamento explotaron
como estrellas miniatura. Miguel extendió su mano, dispuesto a arrebatar a Sariel. Y en ese instante toda la ciudad intervino.

Las farolas de la calle se encendieron. Los autos tocaron bocina. Televisores prendidos solos. Semáforos cambiaron a verde como si gritaran:

DÉJENLOS.

Miguel retrocedió un paso.

—¿El mundo te protege?

Gabriel respondió:

—El mundonme reconoce.

Llegan los demonios — Asmodeo no acepta perder

Un rugido atravesó la ciudad. Las ventanas se helaron. Las sombras se volvieron líquidas. Asmodeo no entró como luz. Entró como ausencia.

—Si el cielo no toma al Vigilante —gruñó con voz bestia— entonces lo tomaré yo.

Astaroth apareció a su lado, riendo con desprecio.

—Miren ustedes los hijos del amor intentando gobernar leyes eternas.

Sariel se estremeció. Gabriel sintió su miedo como propio. Elías se paró entre ellos y los príncipes con el valor más estúpido y hermoso del universo.

—¿Y si se van a llorar al baño? —dijo.

Asmodeo gruñó. Astaroth inclinó la cabeza.

—¿Qué?

—El baño —repitió Elías—. Único lugar donde los humanos procesan emociones. Pueden intentarlo.

Hubo un silencio incómodo. Incluso el infierno quedó confundido. Eryom susurró:

¿Qué clase de estrategia es esa?

Gabriel respondió mentalmente:

La única que funciona en humanos: confundimos hasta ganar.

LA BATALLA — tres frentes, un corazón

Y entonces comenzó.

—Las sombras se lanzaron como oleadas violentas.
—Las alas de Miguel chocaron con ellas, quemando odio en el aire.
—Rafael protegió la ciudad con un escudo de luz verde.
—Astaroth abrió la tierra para tragar edificios.
—Asmodeo apuntó directo al pecho de Sariel.

Y Gabriel… Gabriel no eligió un enemigo.

Eligió un propósito. Sus alas astrales surgieron en sombra y dorado. Elías gritó y su fuego purificador atravesó las grietas. Sariel, aún débil, se aferró al brazo de su hijo.

—Déjame… ayudarte —susurró.

Gabriel respondió:

—Siempre lo hiciste. Solo no lo sabías.

Y juntos padre, hijo y hermano se volvieron un solo milagro..Gabriel no habló. Porque su voz alteraría la ley. Pero dejó que el amor fuera discurso..Un rayo dorado nació de su pecho.y se dividió en tres:.uno abrazó a Sariel otro envolvió a Elías.otro tocó la Tierra




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