Los Hijos Del Olvido

Cuando un secreto respira demasiado fuerte

La ciudad aún seguía a oscuras, pero el silencio no era normal. Era un silencio con nervios. Como si las paredes quisieran hablar pero temieran que algo las escuchara.Mañanas sospechosamente normales (que nunca terminan bien)

En la cocina del departamento Sariel estaba sentado frente a un cartón de leche, mirándolo como si fuera un artefacto maligno.

—¿Quién metió a la vaca dentro de esta caja? —preguntó con absoluta seriedad.

Elías se atragantó con su café.

—No hay vaca adentro, Sariel. Es… leche procesada.

—¿Procesada por qué? ¿Crimen? ¿Castigo? —Sariel acercó la caja a su oído—. ¿Está sufriendo?

Adrián, tapándose la cara con una mano:

—Papá, por favor. Es leche. Solo leche.

Sariel se retiró indignado.

—Los humanos encierran animales en cubos blancos. Y luego dicen que nosotros somos crueles.

La radio del departamento, que no estaba encendida, comenzó a reír. Eryom habló dentro de Adrián, riéndose:

Prometo no enseñarle nunca a tu padre lo que es el queso. No estamos listos.

Cuando la tecnología responde con sinceridad incómoda

De repente, el televisor apagado se encendió solo. Una imagen borrosa, tétrica, apareció: Un paisaje negro, una grieta que respiraba. Y una voz:

Estoy casi.

Adrián tragó saliva. Elías se puso tenso. Sariel apretó los puños.

—Es él —susurró Sariel—. Azazel está… soñando.

—¿Los sueños pueden aparecer en televisores? —preguntó Elías.

—Los peores sí —respondió Eryom.

Y el televisor cambió. Mostraba a Adrián durmiendo. A Elías sonrojándose. A Sariel vigilando incómodo. Y a un texto sobre la pantalla:

¿Familia?

—¡APAGATE! —gritó Adrián.

El televisor obedeció. Instantáneamente. Con miedo.

Preguntas que nadie quiere contestar

Más tarde, en la sala, Adrián intentaba atarse los cordones..Sí. Ser arcángel no te salva de cordones rebeldes..Elías lo observaba, apoyado en la puerta, con una sonrisa que lo decía todo.

—¿Qué? —dijo Adrián sin levantar la vista.

—Nada, solo que el ángel que enfrenta demonios pierde contra zapatos.

—Tiene trampa. —refunfuñó Adrián— Estos nudos son del infierno.

Sariel apareció detrás de ellos, como un espectro protector.

—Puedo destruirlos —dijo, serio.

—¡NO! —gritaron los dos.

Porque sabían que Sariel, en su afán paternal había destruido tres electrodomésticos y un colchón en las últimas 48 horas.

La frase que escapa sin querer

Mientras salían del edificio, un vecino los saludó:

—¡Buen día!

Adrián, intentando pasar desapercibido, respondió:

—Buen día

Pero el cielo se iluminó y doce palomas formaron un corazón en el aire. Elías susurró:

Cada vez que decís algo amable pasa esto.

Adrián se puso rojo.

—No lo hago a propósito.

—Ese es el problema —respondió Eryom— Tu naturaleza ama sola.

El misterio empieza donde nadie lo esperaba: una panadería

Porque así funciona la vida..Las grandes revelaciones nunca ocurren en templos sino en panaderías un martes por la tarde. Elías, Adrián y Sariel entraron buscando medialunas. Pero el aire dentro estaba denso. Los clientes, inmóviles..Los pasteles cubiertos de un polvo oscuro..Sariel habló, bajísimo:

—Esto no es normal.

Eryom susurró:

Puedo sentirlo. Hay… voluntad.

De pronto, el mostrador crujió como si algo debajo quisiera salir. Y una voz seca, sin garganta susurró:

El sabor del pan fue mi primer regalo.

Las medialunas se derrumbaron en polvo. Elías retrocedió horrorizado.

—No… no puede ser…

Adrián sintió el pecho apretarse.

—Azazel enseñó a los hombres a mezclar trigo.

Sariel cerró los ojos.

—No les enseñó pan. Les enseñó poder.
Alimento para ejércitos..Sangre impulsada por energía.

El piso se resquebrajó. Eryom gritó:

¡Eso no es una grieta normal! ¡Eso respira!

Cuando el misterio decide atacar

Del suelo surgió una mano de sombra, intentando sujetar el tobillo de Adrián. Sariel reaccionó primero, colocándose frente a él:

NO TENDRÁS A MI HIJO.

Golpeó la sombra con su sello..El suelo se partió en dos, como rechazando un nombre..Elías empujó a Adrián contra una mesa para protegerlo.

—¡Elías! ¡Eso dolió! —se quejó Adrián.

—Estoy salvándote, no dándote masajes celestiales.

La sombra retrocedió. Pero antes de desaparecer dejó un mensaje grabado en la pared con fuego negro:

EL ÚLTIMO NUDO.SE ROMPERÁ.ANTES DEL AMANECER.

Adrián lo leyó en silencio.

—¿Qué significa?

Sariel respondió, pálido:

—Significa que Azazel no necesita ser liberado físicamente.

Elías lo miró.

—¿Entonces cómo?

Sariel tragó saliva.

—Si Gabriel pierde lo único que lo mantiene unido al mundo humano, Azazel nacerá dentro de él.

Esa noche, mientras Adrián dormía algo se movió debajo de su piel. Como tinta. Como memoria ajena..Eryom despertó violentamente dentro de él:

No abras los ojos. Si abres los ojos él verá.

—¿Quién? —susurró Adrián, temblando.

Una voz desde algún sitio sin lugar ni tiempo respondió:

Yo.

Y la ciudad entera soñó con fuego.




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