Adrián abrió los ojos antes del amanecer. No porque tuviera una pesadilla. Sino porque.la pesadilla había despertado primero.
Sintió el dolor de millones como agujas ardientes en su pecho humano..Los gritos de los pueblos sin pan. La furia de ciudades ardiendo. La oscuridad tomando forma. Elías apareció en la puerta, demacrado, ojos hundidos, temblando.
—Lo sientes ¿verdad?
—Sí —respondió Adrián— Es como escuchar llorar al mundo desde debajo del suelo.
Sariel estaba de pie junto a la ventana, rígido como una estatua rota.
—Astaroth ha comenzado..Primero destruyó las capitales. Luego intoxicó los corazones.
Ahora los políticos son sus soldados.
El dolor era tan intenso.que incluso el aire dolía. Las visiones los golpearon sin aviso.
— Nueva York: convertida en cenizas, demonios devorando edificios.
— Tokio: humanos obligados a arrodillarse ante pantallas que gritaban órdenes.
— París: el Sena, rojo.
— Buenos Aires: calles tomadas por políticos gordos, bebiendo del sufrimiento de su pueblo.
Astaroth no usó espadas. Usó lo que el ser humano teme más: ser olvidado..Las almas gritaban. Pero nadie las escuchaba. Nadie.excepto ellos.
Tres contra TodoAdrián cayó de rodillas, jadeando.
—No puedo ¡no puedo salvarlos a todos!
Elías lo sujetó por los hombros, voz rota:
—¡No eres el cielo, Gabriel!.Solo eres quien lo sostiene con sus manos.
Sariel miró a ambos. Sus ojos, sellos de antiguo pacto, se llenaron de algo que nunca antes tuvo: dolor por amor.
—Los protegeremos —dijo— A los que podamos.
Mientras el mundo ardía su ciudad permanecía en calma..No había violencia.
No había crisis. La gente sonreía en los supermercados. Porque sentían aunque no lo entendieran que alguien los cubría con sus alas.
—¡MI LAVARROPA ESTÁ ORANDO EN LATÍN! —gritó una vecina desde su balcón.
—¡EL AIRE ACONDICIONADO ME DICE QUE NO ESTOY SOLO! —lloró otro vecino emocionado.
—¡MI LICUADORA ESTÁ DANDO CONSEJOS DE VIDA! —gritó un hombre mostrando su aparato que decía en la pantalla:.
Respira. Abraza. Todo estará bien.
Los habitantes de la ciudad ya habían aceptado la lógica:
✔ si la cafetera comenzaba a cantar villancicos → algún arcángel estaba triste
✔ si los semáforos formaban corazones → alguien estaba enamorado
✔ si las nubes tenían forma de alas → era día de bendición
Ese día los hornos se encendieron solos
y hornearon pan para todos los pobres del barrio Los cajeros automáticos devolvieron dinero con notas que decían:
No tengas miedo.
Y el cielo nevó pétalos dorados.
El primer ataque verdaderoLas calles estaban silenciosas cuando ocurrió:.Un corte seco en el aire. Como si alguien abriera una herida entre dimensiones. Astaroth envió su primer ejército. Demonios alados, piel como hierro descendieron sobre los cielos de la ciudad protegida..Pero apenas tocaron el pavimento…
Los postes de luz se encendieron como lanzas. La electricidad formó un muro. La sombra de Gabriel, gigante, se proyectó sobre los edificios. Adrián levantó la vista, ojos celestes ardiendo como soles.
—Aquí.no entran.
Elías se adelantó, riendo con locura cansada:
—¿No saben leer el cartel?
Zona protegida — Arcángeles molestos. No pasar.
Sariel abrió los brazos..Su energía sellada se convirtió en anillo luminoso.
—Aquí.están bajo mi contrato.
Los demonios retrocedieron. No por miedo al fuego..Sino por miedo al amor..Una periodista transmitió por un noticiero temblando:
—No sabemos qué ocurre pero las heladeras están repartiendo yogures gratis en la costa. Un grupo de jóvenes está abrazando árboles porque… dicen que sienten amor saliendo de ellos.
El camarógrafo agregó:
—Yo solo venía a grabar y terminé llorando con una tostadora espiritual.
El peso que duele y salvaCuando al fin la noche cayó.Adrián se desplomó por puro agotamiento espiritual. Elías lo sostuvo, temblando también.
—No puedes cargarlos a todos.
Adrián lloró. Lloró sin sonido.
—Ellos gritan. Los escucho. Los siento. ¡Y no puedo ayudarlos!
Elías apoyó su frente contra la suya.
—Si la oscuridad nos está ganando es porque el Padre quiere ver si el amor puede ganarle sin Él.
Sariel se sentó a su lado. No dijo nada. Solo puso una mano en su espalda. Por primera vez.su toque fue cálido..Lejos, en un continente envuelto en tinieblas Astaroth se arrodilló sobre una montaña de restos humanos.
—¿Lo sienten, demonios? Su luz duele. Por eso vamos a apagarlo.
Asmodeo levantó su arma negra.
—Primero destruyamos aquello que los hace fuertes.
Mostró en su mano una fotografía robada:
Adrián abrazando a Elías y Sariel vigilándolos detrás como un padre que aprendió a amar tarde Asmodeo sonrió.
—Vamos a arrancarle el corazón a Gabriel.
Y la tierra tembló.