El infierno no descansa
El silencio después del milagro duró exactamente seis minutos. Astaroth, príncipe de la devastación, abrió los ojos en la oscuridad del inframundo. Su voz era hielo afilado y ácido al mismo tiempo.
—Asmodeo no aprendiste a ser paciente. Ahora están más fuertes.
Asmodeo respondió, furioso y herido en su ego:
—No. Ahora están debilitados emocionalmente. Eso siempre rompe más que una espada.
Susurros demoníacos llenaron la prisión donde Sariel estaba encadenado. Sariel, todavía inconsciente, escuchaba. Porque los ángeles escuchan incluso cuando duermen.
Una cadena negra se clavó más profundo en su pecho etéreo, y un gemido silencioso recorrió el espacio sin sonido..El dolor de Sariel desató ecos en el alma de Gabriel.
En la ciudad: tecnología poseída por sentimientos angelicalesMientras Gabriel dormía en el departamento que compartía con Elías, la ciudad entera empezó a reaccionar como si fuera un personaje más:
📺 Los televisores transmitían imágenes bíblicas espontáneas.
Una mujer gritó desde su cocina:
—¡Estoy viendo “La Última Cena” en mi microondas y ni siquiera puse a calentar la sopa!
📱 Los celulares enviaban automáticamente mensajes grupales:
“Estoy triste. Abrácenme.”
“¿Alguien quiere chocolate?”
“El mundo se está yendo al demonio, pero yo necesito cariño.”
🚦 Los semáforos dejaron de medir tráfico. Ahora medían emociones:
🔴 Depresión
🟡 Nostalgia
🟢 “Puedes continuar pero cuidado, Gabriel está sensible.”
🐕 Incluso los perros callejeros se sentaron mirando al cielo, aullando como si dieran serenatas románticas a las nubes.
Adrián, aún inconsciente, provocaba todo eso solo EXISTIENDO. Elías lo veía dormir, preocupado. Sabía que en cuanto volviera en sí la otra mitad de la tragedia llegaría como trueno.
Dentro de la prisión de SarielSariel comenzó a despertar. Su voz no tuvo forma. Fue pensamiento puro.
¿Adrián?
¿Eryom?
¿Dónde están mis hijos?
Intentó moverse. Las cadenas le respondieron clavándole oscuridad líquida en las alas. El tormento no era solo físico. Le mostraban espejos ilusorios:
Adrián muerto. Eryom desapareciendo. La humanidad arrodillada gritando su nombre como culpable.
Pudiste evitarlo y no lo hiciste.
Sariel lloró sin lágrimas. Porque un ángel caído ya no llora agua. Llora luz rota. Y cada fragmento de esa luz atravesó dimensiones y alcanzó a Gabriel.
Gabriel abrió los ojos en su cama. Elías estaba sentado a su lado, con ojeras lo suficientemente profundas como para albergar dos demonios bebés.
—Finalmente despertaste —dijo.
Gabriel se incorporó despacio. La mirada celeste más profunda que nunca brilló en la penumbra.
—Sariel está sufriendo —dijo.
—Lo sé —susurró Elías— Yo también lo sentí.
La habitación entera reaccionó al intercambio:
💡 Las luces parpadearon como palpitaciones.
📡 El router soltó un zumbido dramático.
🪟 La ventana se abrió sola como si quisiera escuchar mejor.
Y cuando Gabriel cerró los ojos todos los dispositivos electrónicos del edificio hicieron algo que nadie esperaba: Comenzaron a reproducir , al unísono, un villancico navideño melodramático:
🎶 “Venid, arcángeles, venid…” 🎶
Elías se tapó la cara con ambas manos.
—¿Puedes creer que eres el arcángel de la comunicación divina y tu poder se expresa con pésimo gusto musical?
Gabriel lo miró en silencio.
—No fui yo. Fueron mis emociones.
—Entonces estás peor de lo que pensaba —respondió Elías, genuinamente preocupado.
Eryom interviene — humor nefilímicoDesde dentro, la voz de Eryom rompió la tensión:
Si seguimos así, la humanidad no morirá por demonios, sino por vergüenza ajena.
Gabriel masculló:
—Cállate.
Decirle a un nefilim que calle cuando su cuerpo vive dentro del tuyo es simpáticamente inútil.
Elías soltó una carcajada involuntaria..Una lámpara explotó en confeti dorado cuando rió demasiado fuerte.
—¡Mira lo que haces! ¡Tu risa detona decoración!
Muy lejos, en la Casa Blanca un político levantó el teléfono y decretó:
—Bloqueen toda comunicación internacional..De ahora en adelante, ninguna nación ayudará a otra. Cada uno salva su propio pellejo.
Fue como si el mundo entero se diera la vuelta para devorarse desde adentro. Astaroth sonrió leviatánicamente al ver a los humanos destruirse solos.
—La oscuridad no entra..La oscuridad se despierta.
Y mientras hablaba, un ejército demoníaco empezó a emerger en las fronteras del mundo físico.
El intento fallido de Gabriel de contener su culpaGabriel se vistió, tembloroso. Elías lo tomó del brazo.
—No puedes volver a ir solo.
—No fui creado para necesitar compañía —respondió Gabriel, mirando al suelo.
Elías lo obligó a levantar el rostro. Su voz se volvió firme humana pero llena de autoridad angelical.
—Nadie fue creado para sufrir solo..Ni siquiera tú.
La habitación entera se emocionó tanto que el calefón lloró agua caliente por sí mismo.y el microondas imprimió un mensaje en el vapor:
El amor existe, idiota. Acéptalo.
Gabriel cerró los ojos. Y por primera vez se permitió caer contra el pecho de Elías. Su voz fue un susurro:
—Tengo miedo de perderlos otra vez.
Elías apoyó su mano sobre su espalda.
—Entonces deja que te sostengamos.
Mientras el infierno se organizaba Gabriel, Elías y el Nefilim se sentaron a la mesa. Con tres cafés. Ninguno comprado. Los tres habían materializado accidentalmente los vasos cuando intentaron meditar. Eryom comentó: