Miguel y Rafael descendieron como columnas de luz. Los transeúntes gritaron, algunos se arrodillaron, otros transmitieron en vivo por Instagram.
—¡ÁNGELES! ¡ÁNGELES DE VERDAD! —gritó un adolescente— ¡NO ME PEINÉ, BORREN ESO!
Miguel ignoró cámaras, adoración y pánico. Su mirada estaba clavada en Gabriel.
—Hoy no luchas contra demonios —dijo, grave, frío, eterno— Hoy luchas contra ti.
Elías tragó saliva.
—¿Y perderías… qué significaría…?
Rafael lo terminó:
—Perderte a ti mismo, Gabriel. Y con eso el mundo.
La niña la misma que habían salvado tomó la mano de Adrián y susurró:
—No desaparezcas por favor.
Esa súplica humana fue suficiente. El portal se abrió. Un espejo negro, circular, flotando como una luna sin luz. Eryom habló desde dentro de Adrián:
Camina. Yo voy contigo
Gabriel suspiró.
—Nos vemos del otro lado.
Elías apretó su mano fuerte. Fuerte como un pacto.
—Te traeré de vuelta. Aunque tenga que pelear contra el Padre.
Y la ciudad tembló. Porque Uriel no estaba bromeando. Gabriel cayó..No al suelo..Sino al pasado. Lo primero que vio fue él mismo. Un Gabriel de hace siglos: alas perfectas, postura inquebrantable, voz fría, misión directa:
—Los Nefilim deben morir. Esa fue la orden.
Gabriel tembló.
—Yo no soy ese.
—Eres exactamente eso —dijo el reflejo— Y si vuelves a serlo… Eryom morirá.
La dimensión entera comenzó a vibrar. Sombras se multiplicaron y de repente había cientos de Gabrieles, todos con ojos de juicio, voces como espadas.
—Eres debilidad.
—Amar un ser prohibido… eso te destruye.
—Humanizarte fue la caída más grave.
Gabriel cayó de rodillas. El peso de siglos le golpeó el alma. Eryom habló desde dentro más fuerte:
No eres debilidad. Eres el único que eligió sentir. Eso es el verdadero poder.
Gabriel apretó los puños. Se puso en pie.
—No voy a luchar contra ustedes —dijo.
Sus dobles rieron.
—Entonces perderás.
—No —respondió— Voy a ser yo.
Y entonces su forma humana se fortaleció: Cabello negro con mechones dorados. Ojos celestes con anillo dorado. Silueta de alas gigantes delineadas en luz.
—Yo soy Gabriel. Arcángel. Protector. Y…
Miró hacia sí mismo, hacia su propio corazón:
—Hermano.
Las sombras se quebraron como vidrio..La dimensión tembló. Mientras Gabriel enfrentaba su alma afuera el infierno atacaba. Y no con bestias. Con humanos corrompidos. Gente común con ojos negros, uñas ensangrentadas avanzaba como un ejército frenético, sin mente. Elías levantó sus manos..Miguel extendió las suyas. Rafael elevó una plegaria silenciosa. Y de repente:
☀️ Nieve dorada cayó del cielo.
🌬️ El viento cantó.
💥 Y la ciudad quedó envuelta en una barrera celestial.
Pero dos demonios atravesaron el velo: Astaroth y Asmodeo, proyectados como sombras en el aire. Asmodeo gritó:
—Cuando él vuelva… no será él.
Astaroth sonrió:
—Y si vuelve no podrás reconocerlo.
Elías apretó los dientes.
—No dejaré que lo quiebren.
Miguel activó su gracia.
—Este día aún no termina.
Mientras tanto, dentro del departamento:.La licuadora comenzó a hablar.
¡Te equivocaste con él, Adrián! ¡Yo hubiera sido un novio más estable!
La tostadora respondió con celos:
¡Cállate, electrodoméstico sin chispa! ¡Gabriel vale diez mil licuadoras!
Rafael, desde el balcón, murmuró:
—Voy a tener que sanar aparatos de cocina ahora. Esto no estaba en mi descripción celestial.
Miguel, seco:
—Terapia de pareja para electrodomésticos. Hemos tocado fondo.
Un vecino gritó desde abajo:
—¡LOS AMO PERO NO PUEDO SEGUIR VIVIENDO EN UNA SITUACOM CÓSMICA! ¡NECESITO DORMIR!
De vuelta en la dimensión…..El último Gabriel reflejo habló:
—¿Por qué salvas a Sariel? Él pecó.
Gabriel respondió:
—Porque todos merecen una segunda oportunidad. Incluso yo.
El reflejo sonrió por primera vez.
—Entonces… eres digno.
El espejo se partió. La dimensión crujió. Gabriel abrió los ojos.y volvió.
El portal explotó en luz. Y Gabriel apareció cayendo desde lo alto.pero no solo. Sus alas se materializaron..Enorme. Blancas. Con puntas doradas. Extendidas como una corona cósmica detrás de él. La ciudad lo vio. Y creyó.
—Es…
—¡Es nuestro ángel!
—¡Gabriel está de vuelta!
Elías corrió y lo sostuvo cuando aterrizó. Gabriel tembló.
—Soy yo —susurró— Y ahora estoy listo.
Antes de que alguien respirara de alivio. El cielo el verdadero habló. Una voz que hizo temblar huesos, tierra y alma:
El segundo día comienza.
Y al mismo tiempo en el infierno.Sariel abrió los ojos.
—Hijo date prisa…