Los Hijos Del Olvido

La dimensión del dolor

El impacto

Gabriel y Elías cayeron. No en suelo. En carne. La dimensión tenía forma de cuerpo vivo, respiraba, latía, como si hubieran caído dentro del corazón de un dios muerto..Cada latido hacía vibrar el aire y el alma.

Dum.
Dum.
Dum.

Gabriel intentó ponerse en pie y fue cuando sintió dolor. No dolor humano. Dolor que quemaba memoria, que masticaba recuerdos, que intentaba borrar nombre, identidad, propósito. Eryom gritó dentro de él.

¡No dejes que te robe lo que eres!

Gabriel apretó los dientes.

—Intentaré no romperme —murmuró.

Elías, en cambio, estaba de rodillas..El dolor físico le atravesaba los huesos. Pero lo que lo mataba no era el dolor corporal sino el dolor que susurraba algo peor:

Él estaría mejor sin ti.

La dimensión no golpeaba con látigos. Golpeaba con pensamientos. Elías tembló.

—No —susurró— no es verdad.

La voz replicó:

—Tu presencia lo retrasa. Tu humanidad lo ata.bSu destino está por encima de ti.

Gabriel lo oyó y rugió:

—¡No vuelvas a hablarle así!

La dimensión rió como una bestia con cien bocas:

—Oh. Defiendes porque temes perderlo.

Gabriel abrió las alas solo un instante y el dolor se multiplicó diez veces. El cuerpo humano no soportaba tanta divinidad. Su piel se abrió en líneas de luz. Elías gritó.

—¡No! ¡No te lastimes por mí!

Gabriel, sangrando luz, jadeó:

—Vale la pena.

Humor en el borde del abismo

La dimensión de pronto cambió. El dolor cedió para dar paso a algo peor pantallas. Miles. Todas mostrando los miedos físicos y emocionales de ambos. Una pantalla mostró a Gabriel siendo torturado por demonios.
Otra, a Elías muriendo solo. Otra, a Sariel olvidándolos. Otra, a Rafael atrapado. Otra, a Miguel llorando donde nadie lo veía. Y entonces apareció un anuncio ridículo:

¡Sus traumas serán transmitidos en HD!
Próximamente en el multiverso..

Gabriel parpadeó.

—Esto no puede ser real.

La pantalla lo corrigió:

Es peor. Es simbólico.

Elías soltó una carcajada histérica.

—¡Me encanta que nuestro sufrimiento tenga publicidad! ¿Crees que si gritamos aparece un patrocinador?

Una voz demoníaca respondió:

Grita y tal vez consigas descuento en exorcismos.

Gabriel se llevó una mano al rostro.

—No puedo creer que estoy siendo acosado por un infierno con sentido del marketing.

El dolor físico comienza

El escenario volvió a mutar. Ahora estaban en una arena abierta, infinita, con un cielo rojo vivo. Torres de huesos rodeaban la arena. La dimensión susurró:

Deben pelear para avanzar.

Y emergieron criaturas hechas de nervios expuestos y huesos desencajados cada una con un rostro distinto: Algunas tenían el rostro de humanos que Adrián nunca pudo salvar. Otras el rostro de niños que murieron en guerras. Elías tembló.

—Esto es estéticamente horroroso. y emocionalmente devastador.

Gabriel cerró los ojos. El dolor en su pecho ardía como fuego líquido. Pero cuando abrió los ojos, eran los ojos de Gabriel,.no de Adrián.

Su voz cambió más grave, más antigua,
como si arrastrara siglos:

—El dolor no nos quebrará. Nos afilará.

La primera criatura saltó. Gabriel no pensó. Sus alas volvieron a aparecer esta vez controladas. Las usó como cuchillas de viento. Cortó criaturas como si fueran humo sólido. Elías también luchó. Pero su fuego ahora era diferente: no era defensa. Era protección. Cuando una criatura intentó morder el corazón de Gabriel, Elías gritó:

—¡¡¡NO LO TOQUES!!!

Y su fuego se volvió tan intenso que toda la arena tembló. Las criaturas retrocedieron.

—¿Qué… fue eso? —preguntó Gabriel.

Elías jadeó.

—No sé. Creo que me volví emocionalmente inestable. Y mis emociones hacen combustión espontánea.

Gabriel soltó una risa suave.

—Te amo por eso.

Elías se detuvo. Sus mejillas se encendieron más que su fuego.

—¿Lo dijiste en serio?

Gabriel tragó saliva.

—Sí. Aunque me esté muriendo ahora mismo, sí.

La dimensión gimió de frustración:

—¡UGHH!.¡LOS TORTURO Y SE PONEN ROMÁNTICOS! ¡QUÉ HARTA ESTÉ DEL AMOR!

Entonces cuando parecía que habían resistido el peor dolor una voz llegó. No de la dimensión. No de demonio. De alguien amado:

Sariel.

Pero no físicamente. Mentalmente.

—Hijo no vengan por mí. No estoy hecho para ser salvado.

Gabriel se congeló. Elías lo sostuvo.

—No escuches.

Pero Gabriel tembló. Porque ese era el único dolor que no sabía enfrentar:.el dolor de sentir que su amor no era bienvenido. Eryom habló dentro con voz rota:

No me dejes no aguantaré perderlos otra vez…

Gabriel abrió los ojos..Y había fuego en ellos.

—Si el dolor quiere consumirnos que se prepare. Porque nosotros hemos aprendido a arder juntos.

El cielo del nivel se abrió como un ojo enorme mirando hacia abajo y una voz monumental anunció:

¿CREÍAN QUE ESTA ERA SU PEOR TORTURA? ENTONCES ENTREN AL QUINTO NIVEL.

El suelo cayó bajo sus pies..Ni fuego. Ni luz.
Ni aire. Solo caída. Y mientras descendían, Gabriel tomó la mano de Elías.

—Pase lo que pase —susurró— no me sueltes.

Elías respondió:

—Ni aunque el infierno me lo ordene.




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