Los Jinetes De Los Cielos: El Origen

Capítulo 24

Después de la comida, decidimos aplazar la reunión pendiente que teníamos planeada a primera hora del día, hacia la noche, ya que no había ultimado muy bien los detalles sobre esta, la lectura de las cartas me había dejado emocionalmente agotada.

En cambio nos centramos en terminar de organizar la casa, mientras Dharai establecía en el interior una formación que protegía nuestra privacidad, Nuros y yo terminábamos de decorar el jardín delantero de acuerdo a la temática que establecí, aunque no sembramos ninguna planta por motivos pedagógicos.

Todo esta meticulosidad en nuestra decoración era con fin de hacer que el espacio en el que viviremos durante al menos tres años lo más cómodo y acogedor posible, ya que este tendría un impacto en nuestra salud mental.

Y como estaba nuestra situación, más vale que este sea positivo. Por eso, fui muy exigente con que todo quedara perfecto, logrando una armonía de colores que harían el espacio más agradable a la vista.

Cuando terminamos de organizar todo, ya era tarde, así que tuvimos una cena corta y ligera para poder concentrarnos en la siguiente reunión, en la que tocaremos un tema importante: nuestras identidades exteriores, en caso de que nos encontremos con extranjeros.

—Bueno, ya lo he decidido —les dije a Nuros y a Dharai cuando nos sentábamos en la sala—. He estado reflexionando todo el día sobre nuestras identidades y escogí las que considero más coherentes con nuestra apariencia en esta forma.

Al tiempo que explicaba mis razones, sin levantarme de mi sofá, les pasé unas hojas que detallaban, de forma personalizada, sus nuevas identidades para que las revisaran con atención.

—Si alguno de los tiene alguna objeción, este es el momento de decirlo. Recuerden que no podemos permitirnos desacuerdos en este asunto porque mantener nuestras identidades falsas es cuestión de vida o muerte —advertí una vez más, para dejarle claro a cierto muchacho lo serio que era esto.

Dharai no tardó en ofrecer su apoyo a mi plan, a pesar de que aún no había leído su contenido:

—Señorita Vritragon, como profesora de historia, considero que usted es la más indicada para crear nuestras nuevas identidades, así que no tengo ninguna objeción por sus arreglos.

—Estoy de acuerdo con la señora Gulbransen, profe —intervino Nuros, respaldando la afirmación de Dharai—. Lo mejor es que usted arme toda nuestra coartada para que no levantemos sospechas por inconsistencias. No quiero terminar siendo la comida de alguien.

—No terminaremos siendo la comida de nadie, Nuros —consolé con suavidad a mi estudiante por lo que le expliqué de manera general los detalles de nuestro “plan de defensa”—. Con los artefactos de mi familia y Dharai protegiéndonos, a lo sumo terminaremos huyendo hacia un lugar aislado, tal vez terminaríamos perdiendo algunas escamas en el proceso, pero al menos nadie nos matara para utilizarnos como recursos valiosos.

—Profe, sus palabras no son para nada reconfortantes —me expresó Nuros algo desanimado.

—Eso es porque tenemos que ser lo más realistas posible, para poder hacer frente a cualquier situación peligrosa con cautela y regresar sanos y salvos a casa —expliqué con calma—. En el mejor de los casos, viviremos los tres juntos aquí durante tres años sin encontrarnos con nadie hasta que la barrera se abra. Pero, a veces, la vida no sale como uno quiere, y para evitar accidentes, debemos prepararnos para todos los escenarios posibles y no confiar ingenuamente que todo saldrá de acuerdo a nuestras expectativas.

Cuando terminé de expresar mis pensamientos a Nuros, con la intención de que al fin comenzara a pensar antes de actuar y al ver que no tenía una respuesta para darme, di por terminado el tema y comencé a explicarles el contexto general de nuestras identidades:

—Nuestra raza será la humana ya que nuestra forma primaria es idéntica, en apariencia, a la de ellos. Esta raza se caracteriza por ser físicamente débiles, tener una esperanza de vida corta, con solo 100 años de vida en promedio para aquellos que no siguen el camino extraordinarios…

Interrumpí de manera brusca mi explicación cuando noté que mi estudiante solo se quedaba viendo sin indicios de tomar notas. Como lo conocía muy bien en el ámbito académico, tuve el temor de que se le olvidara un detalle crucial de mi explicación, lo que podría llevarnos a futuros peligros.

—Nuros ¿estás escribiendo? Espero que ese sea el caso, porque voy a hacer un examen de esto más tarde —advertí con amabilidad.

—¡Profe! —Protestó el chico con vehemencia—. Ya no estamos en la escuela para tener que hacer exámenes. ¡Además!, no hay necesidad de escribir nada porque estoy prestando mucha atención y no se me va a olvidar nada.

—Bueno, eso lo confirmaré cuando haga examen y espero con sinceridad que te vaya bien, ya que literalmente tu pellejo depende de su aprobación.

Ante ese irrefutable argumento, mi estudiante, derrotado sacó de su espacio plegable su pluma para comenzar a tomar notas sobres las hojas que le entregué.

Satisfecha con su actitud, reanudé mi lección sobre las particularidades, las costumbres de los seres humanos y el cómo está organizado su sociedad en el mundo de Lerum.

Cuando llegó el momento de hablar sobre las interacciones sociales con otras razas, decidí hacer una pausa momentánea, para verificar si Nuros, aún estaba tomando notas con diligencia, para luego cambiar mi tono a uno más solemne con el fin de darles a entender que la siguiente información que era muy importante.




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