Los Jinetes De Los Cielos: El Origen

Capítulo 35

Cuando terminamos nuestra reunión de emergencia era bastante tarde, el sol ya se encontraba en lo alto del cielo, indicando que ya la mañana terminó.

Así que decidimos comenzar a cocinar nuestro almuerzo, también invitamos al Karito junto con sus tres crías que estaban afuera para que nos acompañaran en la comida ya que no podrían cazar su propio alimento hoy debido a nuestros invitados no deseados.

Gracias a esa inesperada circunstancia, disfrutamos de una rara ocasión en la que todos los integrantes de la casa almorzaron juntos en la mesa, de hecho si no me equivocaba, esta era la primera vez que todos nos reunimos a comer.

Lo que podría considerarse como un gran avance en nuestra convivencia, la cual, podría considerarse como un éxito rotundo, si ignoramos la breve pelea que tuvieron Pandora y Nuros por la última porción de pollo, pero este fue sofocada de manera efectiva por la mirada de una madre enojada.

Después de la comida, todos disfrutábamos de un tiempo de relación y tranquilidad, mientras estábamos a la espera de la llegada de los extranjeros. Por un momento esa sensación de estar libre de estrés, me dio la ilusión de que hoy era un día como cualquier otro, y que no estábamos pronto a una reunión que podría ser trascendental para todos los presentes.

Sin embargo, pronto esa ilusión fue rota cuando la impaciencia y el nerviosismo comenzaron a apoderarse de los más jóvenes como si de un virus se tratara, afectando mi estado de ánimo. Sin embargo a diferencia de ellos, yo como adulta podía disimularlo con más efectividad.

Aunque mi mente imperativa no colaboraba con mis intenciones ya que esta no dejaba de imaginar diversos escenarios en la que todo podría salir mal en nuestro próximo encuentro.

En la que debía admitir de mala gana que mi estudiante dominaba las causas de la mayoría de los desastres imaginados en mi cabeza.

Sabía que era injusto de mi parte pensar de esa manera de Nuros, sobre todo porque últimamente había hecho un esfuerzo real para mejorar y era más sensato y abierto a las restricciones que le habíamos impuestos.

Tampoco me sentía muy orgullosa por querer toma el camino fácil y considerar la posibilidad de prohibirle al pelirrojo, el beber su parte de la poción thalurani para hoy, Pues quería evitar una comunicación directa entre el chico y los extranjeros.

Pero me prometí a mí misma en darle una segunda oportunidad a mi estudiante y ver si realmente había cambiado después del último fiasco.

Además ese extranjero era un nigromante archimago y podía utilizar el lenguaje de las almas, haciendo inútil cualquier intento de evitar una comunicación.

Por lo que desistí de mi absurda idea que solo traería consecuencias negativas porque proponerla lastimaría a Nuros por nuestra desconfianza y lo aislaría de sus pequeños amigos pues estos no podían hablar nuestro idioma debido a circunstancias fisiológicas incluso con mi enseñanza, para tal hazaña necesitan despertarse y aún eran demasiados jóvenes para eso.

Sin embargo, mis planes de pasar un rato ameno se cambiaron cuando noté que la impaciencia de los niños crecía a medida que pasaba el tiempo, así que propuse terminar la clase de agricultura que fue interrumpida ayer por nuestros invitados sorpresa, pues me había dado cuenta lo mucho que Nuros y los polluelos los disfrutaron, además de que era una manera sana para pasar el tiempo mientras esperábamos.

Todos estuvieron de acuerdo con el plan, en especial para cierto pelirrojo, quien no dudo ni por un segundo en sacar el sombrero y la mochila que le había regalado para luego comenzar una carrera con los polluelos en dirección al jardín.

El entusiasmo que tenía Nuros por esa clase en particular era en verdad impresionante, al punto de que comencé a sospechar de sí la agricultura sería su gran vocación pues él era un chico que huía de cualquier cosa relacionada con el estudio.

Esperaba que esa última conjetura se hiciera realidad pues lo consideraba una noble profesión.

«Debería darle algunos libros interesantes sobre el tema más adelante para alimentar su pasión» reflexioné al tiempo que seguía a los chicos hacia el jardín para comenzar la clase.

Dharai y el Karito mayor me seguían de cerca ya que querían vigilar a los chicos de cerca en este momento delicado.

No obstante, los planes de cierta ave cambiaron cuando presenció con horros como sus hijos le robaban las semillas a cierto pelirrojo distraído.

Al final, con vergüenza se llevó sus crías a un claro cercano con el fin de enseñarle a volar para evitar que interrumpieran mi clase.

Aunque le asegure al ave que sus polluelos no eran un estorbo para mí sino una parte importante del proceso de aprendizaje de mi estudiante, ella permaneció firme con su decisión e inició una clase aparte para ellos.

Por otro lado, Dharai se acomodó en una de las sillas del jardín para afilar sus labrys mientras nos vigilaba con atención y yo decidí a comenzar a tejer una ruana para Nuros con el fin de completar su outfit para las siguientes clases de agricultura al tiempo que le hacía algunas correcciones sobre su técnica de siembra.

Fue así como finalmente reino la paz a nuestro alrededor, permitiendo que el tiempo fluyera más rápido cuando nuestra atención no estaba en él.



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En el texto hay: elfos, dragones y magia, aventura fantasia

Editado: 05.05.2026

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