Los Jinetes De Los Cielos: El Origen

Capítulo 36

En vista de la situación en la que me encontraba, donde no podía permitirme una crisis de pánico o ansiedad, tuve que tomar la difícil decisión de suprimir mis descabelladas imaginaciones con argumentos racionales. Después de todo, si mis peores miedos fueran ciertos, el escenario que encontraríamos al salir de la barrera sería muy distinto al que tenía frente a mí en ese momento.

La cordillera en la que nos encontrábamos no sería el bosque primigenio e indómito con el que nos encontramos al salir Nuros y yo, en cambio, estaría dominada por caminos, pueblos y ciudades.

Pues las bestias despertadas que dominaban la cordillera como su territorio, habrían sido cazadas sin dudarlo, si la tecnología de las altas razas hubiera avanzado hacia esos extremos.

Después de todo, estas no podían crear su propia tecnología mágica ya que carecían de una subclase para practicar.

Su forma de avanzar en el camino extraordinario era diferente a la nuestra, ya que esta solo consistía en la meditación pura y en la observación las leyes de la naturaleza para poder elevar su inspiración, con la intención de estar más en sintonía con el mundo.

Algo muy parecido hacía para elevar mi rango, ya que había dejado mi subclase como pocionista para dedicarme solo a la meditación.

No obstante, no se debía subestimar el poder de las bestias despertadas, porque a pesar de no contar con una subclase como ventaja, estas habían demostrado ser una fuerza de la que temer, pues a lo largo de toda la historia registrada por nuestra raza, estas siempre tenían la misma cantidad de profesionales que todas las doce razas unidas.

Lo que había sido motivo de preocupación para todas las altas razas excepto por los dragones, sobre todo porque aquellos con linajes excepcionales tenían prácticamente asegurado el camino para convertirse en maestros de bestias, un rango equivalente al de magíster, e incluso contaban con mayores probabilidades que nosotros de llegar al quinto rango.

Aun así, si la tecnología hubiera avanzado tanto como me imaginaba. La disparidad que esta traería sería suficiente para inclinar la balanza a favor de las altas razas, lo que provocaría que los grupos dominantes, cegados por la codicia, lanzaran una gran ofensiva contra las bestias despertadas.

Así, las cordilleras Rubbersilu se convertirían en un campo de guerra, donde casi con certeza cambiarían de dueño una vez que todo terminara.

Por lo que si hubiera ocurrido lo que habría pensado, las señales de una cruenta guerra se evidenciarían en el paisaje de la cordillera.

Con esa posibilidad en mente, me di cuenta de que mis preocupaciones podrían ser demasiadas exageradas e irrealistas, producto de una mente paranoica.

Por lo que me obligué a tranquilizarme con el fin de pensar con racionalidad, pues esta era fundamental para seguir con las negociaciones, y poder tomar los máximos beneficios de esta.

Justo cuando me calmé lo suficiente como para seguir con el plan que habíamos trazado ayer, una voz melodiosa interrumpió mis acciones.

—¿Hay algo con lo que no estás conforme? —indagó el elfo algo preocupado.

—¿Perdón? —respondí confundida por la repentina pregunta.

—Si hay algo con lo que te sientas insatisfecha, llevas mucho tiempo leyendo la lista que te di —Explicó Sylion con voz tensa.

—No, la lista está bien, solo quería leerla con más detenimiento para evitar cometer errores —mentí, tratando de ocultar mis verdaderos pensamientos.

Me avergonzaba admitir frente a él que la verdadera razón de mi demorada lectura era por lo distraída que estaba, imaginando escenarios apocalípticos pocos realistas.

Además de que hacerlo, me habría dejado en una posición desfavorable para las negociaciones pues les daría la impresión de ser una persona fácil de estafar.

—Me alegra mucho que estés satisfecha —respondió creyéndose mi tonta excusa. Su expresión se suavizó, reflejando una pizca de alivio por mi aprobación.

—¿Y… para cuándo tendrías los libros listos? —inquirí, concentrándome en su respuesta porque tenía la intención de ajustar mis planes dependiendo de ella.

—Sí lo quieres, te los puedo entregar ahora mismo. Después de leer y firmar el contrato —contestó él con total naturalidad.

—¿Ahora? ¿Todos los libros? —pregunté con incredulidad.

Olvidando por completo la pequeña vergüenza que acababa de pasar ante la impactante noticia.

—Sí, no tengo ningún problema.

—Sería muy conveniente tu propuesta —respondí sin poder creerme del todo sus palabras—. Si quieres puedes comenzar hoy con tu investigación, sin embargo, esta solo será dentro de la barrera o no hay trato.

—Me encantaría —confirmó sin dudarlo ni un segundo.

Su rápida respuesta me hizo sospechar un poco por lo que le pregunté:

—¿No tienes miedo de que todo esto sea una trampa?

—No, confío en ti —objetó con su característica suave sonrisa.

—Es un honor que decidas brindar esa confianza en nosotros —dije sin creerme del todo su afirmación.

Aun así, sincera o no, su actitud me dejó entrever que este trato era mucho más importante de lo que imaginaba.



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En el texto hay: elfos, dragones y magia, aventura fantasia

Editado: 17.05.2026

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