Los Jinetes De Los Cielos: El Origen

Capítulo 37

—Hola —saludó Nuros con timidez después de sortear los arbustos de rosas y acercase a nosotros.

En su hombro se posaba el Kariton mayor, quien inflaba su pecho con dignidad, al tiempo que llevaba en sus brazos a los tres polluelos que miraban a los extraños con cautela.

—¿Entonces… es porque sus almas son demasiado débiles? —pregunté, recordando lo que Sylion había dicho en nuestro primer encuentro.

—Eso es lo más probable —respondió Sylion, y añadió—. Ya les había mencionado que la barrera tiene cierto efecto para ocultarlas, pero debido a las limitaciones del conocimiento sobre las almas del creador. Esta hace que no funcione del todo bien con ustedes.

—¿Entonces no sabías que estábamos aquí? —intervino Nuros, con genuina curiosidad. Ignorando las miradas asesinas de cierto Karito en su hombro.

—Para nada. Fue una total sorpresa… ¿joven…? —inquirió Sylion, tratando de conocer el nombre Nuros, de forma discreta.

Al notar la situación y mi falta de cortesía, me apresuré a hacer las respectivas presentaciones de cada uno de los presentes.

—Sylion, Kaelun, él es Nuros, mi estudiante. Él me está acompañando en este viaje para completar su aprendizaje conmigo —dije siguiendo el guión. Luego señalando hacia el grupo de aves, continué—. Y ellos son Zafiro, Ciros, Pandora, quienes están siendo cuidados por su madre. Son Karitos que han decidido vivir aquí por voluntad propia, y estos son libres de marcharse cuando así lo deseen.

Pronuncié mi última frase de forma deliberada, con el fin de aclarar cualquier malentendido que podría surgir debido a su presencia y evitar así futuras acciones que podrían ofender a alguna de las partes en especial a la bestia despertada.

Todos, ante mi presentación, comenzaron a intercambiar algunas palabras de cortesías, incluso Kaelun, al cual nunca lo había escuchado decir una palabra desde nuestro encuentro, soltó algunos gruñidos que se traducían a un simple “un gusto conocerlos también”.

Lo que consideraba un gran avance en comparación con el silencio absoluto de ayer, lo que me daba esperanza de que nuestra futura alianza estuviera por buen camino.

Aunque pronto ese optimismo fue aplastado por la cruda realidad.

Todo había comenzado bien para ser nuestro primer encuentro, a pesar de que muchas cosas se salieron de control y no todo salió como lo habíamos planeado, creía con firmeza que podíamos acercarnos aún más, con la ayuda de mi extrovertido estudiante.

Solo tenía que vigilar de cerca lo que decía Nuros e intervenir en caso de que sucediera un desliz.

Sin embargo, la actitud inusual del chico me tomó por sorpresa, pues esperaba que interrogara a nuestro invitados hasta agotar los límites de mi paciencia.

Pero no fue así y no era el único que se comportaba de manera extraña.

Aunque Sylion nos pidió con entusiasmo que siguiéramos con nuestras rutinas antes de nuestro encuentro, ninguno de mis compañeros pudo seguir su petición al pie de la letra y la atmosfera se volvió un tanto extraña.

Esta se podía reflejar en las pequeñas acciones de que cada uno de mis compañeros:

Nuros solo se concentró en la siembra ignorándolos por completo. El chico ya no parecía tan alegre como antes y había dejado de acosarme con preguntas triviales de la siembra.

El Karito canceló sus lecciones de vuelo para acostarse en la hierba a tomar el sol un poco más lejos de nosotros de lo que acostumbraba habitualmente. Ellos habían estado tensos cuando Kaelun los observó por un tiempo demasiado largo para su comodidad.

Por suerte el lobo, pronto perdió el interés por ellos y centró su mirada en nosotros, por lo que los Karitos se pudieron relajar un poco.

Por otro lado, Dharai, a diferencia de los demás, no trataba de disimular ni un poquito que la presencia de nuestros dos invitados le inquietaban demasiado pues dejó de afilar sus Labrys y se dedicó a vigilar cada uno de sus movimientos.

Pareciera que era la única dispuesta a seguir el consejo de Sylion, ante ese hecho irrefutable solo pude suspirar y continuar con mi tejido, pensando que tal vez el tiempo lo solucionaría todo.

Sobre todo si teníamos a alguien tan extrovertido y curioso como Nuros en el grupo, el cual, había mostrado mucha emoción por el inminente encuentro con los extranjeros.

Pero a medida que pasaban los minutos, mis expectativas fueron disminuyendo hasta hacerse añicos ya que ninguno de ellos tenía intención alguna querer interactuar con los invitados.

Tampoco podía reprocharles nada porque su cautela estaba justificada, además yo también habría adoptado la misma actitud si no tuviera segundas intenciones.

Así que por ahora la tarea de interactuar con ellos para sacarles algunos beneficios recaía en mis hombros.

Lo cual era desesperanzador si se tenía en cuenta que mis habilidades sociales solo alcanzaban para lidiar con los padres de familia de mis alumnos, eso sin que mi círculo interpersonal consistía en unas pocas personas.

Podía hablar y relacionarme con normalidad, pero hacer esas intrigas y manipulaciones que tanto veía en los dramas y libros, no creía que pudiera ser capaz de hacerlas.



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En el texto hay: elfos, dragones y magia, aventura fantasia

Editado: 05.06.2026

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