Los Juegos del Odio

10

Llego a casa de noche, agotada. La sensación de ser observada ha persistido durante todo el trayecto en el Uber, como un zumbido de estática en el fondo de mi mente. Pero esta vez decido ignorarlo. Estoy demasiado cansada para jugar a los espías. Solo quiero ver a Julien, quitarme los tacones y olvidar que el Cupido Cibernético me espera en el armario.

Cuando abro la puerta, el olor me golpea como una bofetada de cartón mojado.

—¡Cariño! ¡Llegas justo a tiempo! —exclama Julien desde la cocina, luciendo un delantal que dice "Kiss the Cook" (un regalo de su madre que yo he intentado quemar discretamente en tres ocasiones).

—Hola, amor… —digo, dejando el bolso y acercándome con cautela—. ¿Qué es ese olor? ¿Se ha muerto algo en el conducto de ventilación y está intentando comunicarse con nosotros?

Julien se ríe, sirviendo dos platos con una masa grisácea que tiene trozos verdes flotando. Parece algo que encontrarías en el fondo de un estanque.

—Es el nuevo menú que me ha propuesto el catering para la boda —dice, con los ojos brillando de ilusión—. Es "Risotto de Coliflor al Vapor con Esencia de Algas y Espuma de Tofu Fermentado". Totalmente vegano, sostenible y libre de crueldad.

Miro el plato. La única crueldad que veo aquí es la que se está cometiendo contra mis papilas gustativas. Pincho un trozo de la masa con el tenedor. Tiene la textura de un neumático usado y el sabor de una esponja de baño vieja que ha estado expuesta al sol.

—Está… —empiezo, buscando una palabra que no sea "motivo de divorcio preventivo"—. Es… muy conceptual, Julien.

—¿Te gusta? —pregunta él, mirándome con esa cara de cachorro que hace que me resulte imposible decirle la verdad—. Estaba pensando que podríamos ponerlo como plato principal. Sería una declaración de principios. Una boda saludable para una vida saludable.

Siento que mi estómago se encoge por el hambre y el horror. Visualizo a mis trescientos invitados, la élite de Manhattan, intentando masticar esta espuma de tofu mientras buscan discretamente la salida de emergencia para ir a un McDonald's.

—Es una idea… audaz —digo, tragando un bocado que se siente como arena húmeda—. Si tú quieres que sea la comida de la boda, amor, yo… yo estoy contigo.

Miento. Miento descaradamente porque lo amo. Pero por dentro estoy haciendo una nota mental para contratar un carrito de perritos calientes clandestino que aparezca "por sorpresa" a medianoche para salvar la vida de mis invitados (y la mía).

Cenamos en un silencio interrumpido solo por mis intentos de camuflar la comida bajo una servilleta. Julien me cuenta chistes del hospital y yo asiento, sintiéndome la mujer más hipócrita del mundo. Soy una experta en la verdad ajena, pero vivo en una red de mentiras piadosas tejida con hilos de seda.

Después de la cena, Julien me sirve una copa de vino orgánico (que sabe a vinagre con aspirinas) y nos sentamos en el sofá. El ambiente se vuelve cálido. Julien empieza a besarme el cuello, sus manos recorren con sensualidad mi espalda. Normalmente, esto terminaría en fuegos artificiales, pero hoy… hoy algo no encaja.

—Te he echado de menos hoy —susurra él al oído, su voz volviéndose ronca.

Intento concentrarme. Intento ser la Taylor que solo tiene ojos para su prometido. Pero tengo la cabeza llena de alas de neón, tiras de cuero y el historial de navegación de Mark Sterling. Además, la espuma de tofu está haciendo ruidos extraños en mi intestino, como si estuviera intentando organizar una revolución interna.

—Yo también, cielo —respondo, pero mi tono suena tan convincente como el de un actor de telefilm de sobremesa.

Julien se inclina sobre mí, empezando lo que él cree que es una sesión de "algo cochino", pero que yo percibo como una interrupción de mis procesos mentales. Justo cuando sus manos empiezan a desabrochar mi blusa, mi teléfono, que está en la mesa de centro, vibra con una intensidad frenética.

Es la alerta roja. El tono que solo suena cuando hay algo de mis amigos freelancers.

Me quedo paralizada. La adrenalina del trabajo me golpea con mucha más fuerza que el deseo.

—¿Taylor? —pregunta Julien, deteniéndose—. ¿Pasa algo?

—Es… es el trabajo —digo, estirando la mano hacia el móvil—. Podría ser una crisis. Ya sabes cómo son estos políticos, nunca duermen.

—Estamos fuera de horario, Taylor. Déjalo para mañana —pide él, intentando besarme de nuevo.

Pero yo ya he visto la pantalla. Es un mensaje de Rata.

"Nueva información sobre Cash. Urgente."

Mi corazón se acelera. ¿Es la grieta? ¿Es el escándalo? ¿Es la prueba de que no es un santo? Aparto a Julien con una suavidad que resulta dolorosamente incómoda.

—Solo un segundo, amor. Tengo que ver esto. Podría ser importante para la campaña de tu amigo Mark —miento de nuevo, usando su propia bondad como escudo.

Me siento en el sofá y abro el archivo encriptado mientras Julien se queda ahí, medio desvestido y con una expresión de decepción que me parte el alma. Pero la curiosidad es un monstruo que no puedo controlar.

Leo la información.

"Donovan Cash tiene registros de haber comprado pasta de dientes orgánica de una marca artesanal que solo se vende en un monasterio del norte de Italia. Repito: pasta de dientes artesanal. No usa flúor comercial, parece tener gustos importados y demasiado extravagantes. ¿De dónde vienen? Seguiremos informando."

Me quedo mirando la pantalla. ¿Es en serio? ¿Me han interrumpido el preludio por la higiene bucal de un millonario? No suma nada. No aporta nada. Es la información más irrelevante de la historia del espionaje industrial.

Pero el problema es que, aunque sea irrelevante, me ha sacado totalmente del momento. Ya no estoy en mi sofá con Julien. Estoy en la mente de Donovan Cash, preguntándome por qué alguien viajaría al norte de Italia por pasta de dientes. ¿Es una clave? ¿Es una señal de excentricidad? ¿O es simplemente que es tan perfecto que hasta su aliento tiene que ser bendecido por monjes?



#333 en Novela romántica
#62 en Otros
#39 en Humor

En el texto hay: humor, millonario, enemies to lovers

Editado: 21.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.