Los Juegos del Odio

11

Si alguna vez dudé de que el apocalipsis será televisado y podría estar patrocinado por una marca de agua mineral de lujo, esta noche ha despejado todas mis incertidumbres al corroborar que en verdad sería champaña de lujo.

Estoy de pie frente a la entrada de una mansión reconvertida en "Palacio Veneciano del Futuro" en los acantilados de los Hamptons, y mi mayor preocupación no es que mi invitación sea técnicamente un robo de identidad a un millonario en coma, sino que mi ala izquierda de policarbonato está parpadeando en un tono fucsia que grita: «¡Arresten a esta mujer por mal gusto o por espionaje!».

El tema de la fiesta es San Valentín del siglo XXII. Y parece que el siglo XXII es un lugar muy concurrido por personas que odian los pantalones. Resulta que casi todos los presentes han decidido que la interpretación lógica de "Cupido Futurista" es llevar la menor cantidad de ropa posible y pegarse luces LED en las zonas erógenas. Es un mar de pañales de seda tecnológica, arcos láser y purpurina biodegradable.

—Por todos los cielos—murmuro, ajustándome el antifaz de titanio que me está aplastando el tabique nasal—. Parezco un árbol de Navidad que ha perdido una apuesta en un club de striptease.

Camino por el salón principal, tratando de que la cinta adhesiva de mi muslo (la que sostiene mi teléfono de alta tecnología) no decida que este es el momento perfecto para depilarme de forma gratuita frente a la élite financiera del país. El suelo es de cristal líquido y muestra imágenes de nebulosas en movimiento, lo que, sumado a las tres copas de champán que me he tomado para no desmayarme de la vergüenza, hace que sienta que estoy caminando sobre un charco de aceite espacial.

Escaneo la habitación. Mi objetivo principal es Donovan Cash.

Lo encuentro en menos de diez segundos. No es difícil. Hay una gravedad natural que atrae todas las miradas hacia él, como si fuera el sol y todos los demás fuéramos planetas con pañales brillantes orbitando a su alrededor.

Y, por supuesto, él también es un Cupido. Pero mientras yo parezco un experimento fallido de la NASA, Donovan Cash parece la razón por la cual se inventó la mitología. Lleva una especie de armadura ligera de cuero blanco que solo cubre un hombro y parte del torso, dejando al descubierto unos abdominales que parecen haber sido tallados con un cincel por un escultor obsesionado con la perfección. Sus alas no son de plástico barato como las mías; son proyecciones holográficas de un blanco puro que se agitan con una suavidad hipnótica.

Pero hay un problema. Un problema de un metro setenta y cinco, curvas peligrosas y un vestido de encaje plateado que deja muy poco a la imaginación.

Donovan está del brazo de una mujer espectacular. Ella sonríe, él le susurra algo al oído y ella suelta una carcajada cristalina que me produce unas ganas súbitas de lanzarle mi arco de fibra óptica a la cabeza.

—Bien —siseo para mis adentros, activando el grabador de mi ala—. Primera fase: identificar a la competencia. Si es una amante secreta, ya tengo el titular: "El Santo de Manhattan tiene un ángel caído en el armario que esta noche da a conocer al público".

Me acerco con la cautela de una pantera, o al menos con la cautela que me permite un disfraz que hace clinc-clinc con cada paso. Me escondo detrás de una columna de mármol sintético que emite sonidos de ballenas en celo (no hay que hacer preguntas, se supone que es el siglo XXII) y preparo mis dispositivos.

De repente, una voz aterciopelada y peligrosamente cercana hace que casi me trague el antifaz.

—¿Sabes? En el siglo XXII, esconderse detrás de las columnas se considera una señal de timidez extrema o de que estás planeando un asesinato. Y no pareces tímida, Taylor.

Me giro tan rápido que mi ala derecha golpea la columna con un sonido seco. Donovan Cash está a medio metro de mí. Solo. La mujer del vestido plateado está a unos pasos, hablando con un tipo disfrazado de astronauta con sobrepeso.

—Cash —digo, tratando de recuperar mi compostura de "Consultora de Gestión de Crisis" mientras mi ala parpadea ahora en un rojo alarmante—. Estaba… analizando la acústica de la sala. Para mi informe de… eficiencia de eventos.

Donovan enarca una ceja. Sus ojos avellana brillan detrás de un antifaz minimalista que solo resalta lo perfecta que es su estructura ósea. Se inclina hacia mí, ignorando los diez centímetros de espacio personal que estoy intentando mantener con desesperación.

—¿Eficiencia de eventos? —repite, con esa sonrisa que debería estar prohibida por la Convención de Ginebra—. Es una excusa fascinante. Casi tan fascinante como tu disfraz. Debo admitir que el concepto de "Cupido en cortocircuito" te queda sorprendentemente bien.

—Es Cupido Cibernético —le corrijo, sintiendo que el calor sube por mi cuello—. Y mi disfraz no está en cortocircuito. Es… arte interactivo.

—Entiendo. —Se acerca un poco más. Puedo olerlo. Sándalo, aire puro y ese aroma a "tengo tanto dinero que el jabón se rinde ante mí".—. Por cierto, antes de que tu cerebro de consultora de gestión de crisis de políticos empiece a redactar un informe sobre mi "escandalosa" acompañante… es mi hermana, Valentina.

Me quedo helada. ¿Su hermana?

—¿Tu hermana? —pregunto, con una voz que suena mucho más aliviada de lo que una profesional debería permitirse.

—Sí. Es la oveja negra de la familia —dice, señalándola con un gesto informal—. Se dedica al diseño de satélites y a gastarse mi herencia en causas perdidas. Si buscas algún secreto oscuro sobre ella, te ahorro el trabajo: una vez, a los diez años, escondió un sapo en el piano de nuestra abuela. Fue el fin de su carrera musical.

Me muerdo el labio. Esto no es lo que esperaba. Se supone que él debería estar a la defensiva, ocultando cosas, comportándose como el objetivo difícil que me prometieron. En lugar de eso, me está sirviendo información familiar en bandeja de plata con una amabilidad que resulta insultante.



#333 en Novela romántica
#62 en Otros
#39 en Humor

En el texto hay: humor, millonario, enemies to lovers

Editado: 21.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.